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Argentina

Inicios de un camino común

Al encuentro de Santiago de Chile de 2010 pudieron participar varios jóvenes de la Arquídiócesis de Buenos Aires. Para prepararse a dicha peregrinación habían lanzado propuestas y espacios de oración en casi todas las vicarias en las cuales está dividida la ciudad.
El Vicario los animó para que, de vuelta en casa, respondan de manera concreta a la pregunta sobre ¿cómo continuar después del encuentro de Chile?
Horacio y otras personas comparten su itinerario:

El año pasado, durante el otoño (por mayo aproximadamente), comenzamos a reunirnos con algunas personas que estábamos interesadas en abrir espacios de oración para jóvenes, espacios contemplativos en los que ellos pudieran encontrar la serenidad de corazón y el espacio para el contacto con Dios que el ritmo constantemente alocado de la ciudad de Buenos Aires (una pequeña urbe de más de 3 millones de habitantes) no permite vivir. Bocinazos, ruidos de toda clase, motores de camiones y colectivos (los buses), desorden, suciedad, realidades algo duras pero tan cotidianas que nos hemos acostumbrado a verlas sin apreciarlas… tal es la realidad de Buenos Aires.

Quienes nos habíamos reunido percibíamos la intuición de ofrecer algo que era común a todos nosotros y a la búsqueda que llevábamos individualmente: Taizé. Algunos habían ido a Taizé o habían participado de algún encuentro, otros aún no. Pronto se hizo contacto con uno de los grupos de la Iglesia local, la Vicaría de Jóvenes de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Forjamos relaciones con este sector de la Iglesia y las fuimos alimentando poco a poco. Dicha relación nos permitió sentirnos apoyados y respaldados en esta búsqueda, y fue muy positivo. Desde un comienzo contamos, a su vez, con el apoyo y el asesoramiento espiritual de dos sacerdotes diocesanos: el P. Juan Francisco y el P. Andrés.

Cada oración en la que participo, se me presenta diferente. Los iconos, las velas y los cantos crean la atmósfera propicia para el encuentro con Dios.
El año pasado pude peregrinar a Chile, donde tuve una experiencia maravillosa. Participé de distintos encuentros en diferentes parroquias, vicarías y diócesis. Éstos fueron momentos de luz y gracia.
Las diferentes procedencias de las personas que acudían a los encuentros de cada lugar convertía el espacio en algo especial. Rompe todas las barreras y permite un encuentro muy cercano con Dios. Fueron momentos únicos. Así conocí Taizé...
Nacho

La Iglesia de Buenos Aires se divide en cuatro Vicarías Zonales. El primer paso estaba casi resuelto: una parroquia por Vicaría sería la anfitriona de cada Zona vicarial. Así se abrieron, en 2010, espacios de oración en las Vicarías Devoto y Flóres. Más tarde fue la Vicaría Centro. Algunas de estas parroquias ya tenían grupos que rezaban con el estilo de la comunidad de Taizé y que funcionaban de forma independiente pero que se sumaron al trabajo común. Luego de las largas vacaciones de verano (3 meses), retomando las actividades y los encuentros en cada vicaría, se abrió un espacio en la cuarta y última vicaría llamada Belgrano.

La cuarta Vicaría: Belgrano.

Felizmente, el 19 de mayo pasado, a las 21 hs inició el primer encuentro de oración con el estilo de Taizé en una parroquia muy conocida y de muy fácil acceso que se llama San Benito, la que antiguamente fue monasterio benedictino y cuyos monjes viven ahora en un monasterio en el campo, cerca de Luján (ciudad muy importante ya que se encuentra el santuario de la Virgen de Luján, protectora del pueblo argentino). Aunque estábamos en la búsqueda de una parroquia que hiciera las veces de anfitriona en ésta vicaría, fue el párroco quien se nos adelantó y nos pidió que fuéramos a San Benito para abrir un espacio de Oración. Fue pura Providencia... Hemos armado un cuarteto vocal que dio muy buenos resultados para dar una primera impresión de cómo son los cantos. Estuvo conformado por Sandra, Juan y Noelia un matrimonio amigo, y yo. Como fue el primer encuentro en esa parroquia, creímos oportuno proyectar el DVD de "La Vida en Taizé" y hacer una breve presentación antes de la oración.

Hubo una sorpresa final: Fabio, un subdiácono de la Iglesia Católica Armenia proveniente de Brasil, participó de la oración y al final dio su testimonio en el que relató cómo había obrado Dios en su vida espiritual por medio de un encuentro de Taizé que se había realizado en Brasil... ese mismo día también contamos con la presencia de un pastor de la Iglesia Pentecostal, amigo del párroco de San Benito. Fue un encuentro muy fructífero.


La primera vez que escuchamos hablar de Taizé nos llamó la atención y comenzamos a descubrir su significado. Así que, cuando nos enteramos de los encuentros en la Parroquia San Benito, decidimos participar. Para nosotros fue una experiencia sorprendente, nos encontramos en un oasis de paz. Los cantos, los silencios, las oraciones, nos unificaban, todo esto nos permitía vivir la comunión con nuestro prójimo y con Dios. Fue un gran alimento para nuestro espíritu.
Juan y Noelia

Un espacio en la Vicaría de los Jóvenes

En este último tiempo hemos afianzado la fluidez de los diálogos con la Vicaría de Jóvenes. Pudimos colaborar y participar en otras actividades relacionadas con la Arquidiócesis de Buenos Aires como el encuentro de jóvenes con el Cardenal Bergoglio, y la vigilia de oración por la beatificación de Juan Pablo II en la que tuvimos un “espacio” de oración con los cantos de Taizé. Todo esto ha fortalecido los vínculos, al punto que contamos con un espacio en el sitio web de la Vicaría de Jóvenes en el que se puede encontrar toda la información referida a los momentos de oración en Buenos Aires

Si bien hace cierto tiempo que conozco los cantos de Taizé, desde que comencé a participar de los encuentros en Buenos Aires descubrí que es mucho más que bellos cantos. Cada detalle "delicado", los Iconos, las velas, los cantos, la Palabra de Dios, no hacen otra cosa que llevarme a sentir una verdadera acogida que me impulsa a la Oración, y que nos une como hermanos hacia un mismo fin: Cristo; todo se manifiesta simple y profundo.
Evangelina

Presencia en la Beatificación de Juan Pablo II

El 30 de abril por la noche tuvimos una vigilia de oración en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires que duró hasta las 5 de la mañana, hora en la que fue televisada la Beatificación de Juan Pablo II junto a numerosos jóvenes y adultos que quisieron vivir una noche de oración. A Sandra (del equipo de oración de la Vicaría de Jóvenes), al P. Eusebio (el cura vicario del Socorro, en cuya parroquia realizamos el espacio de oración los cuartos jueves de cada mes) y a mi se nos pidió animar el inicio de la vigilia –que fue al rededor de las 23:00 hs.- en el que hicimos una breve oración con el estilo de Taizé con algunos cantos, el momento de la Luz y unas preces. Luego permanecimos en vela. Se proyectó la película sobre la vida del Papa y luego hubo Adoración Eucarística que animamos junto a las Hermanitas del Cordero cerca de las 4 am, hasta las 5 am que televisamos la beatificación. Ni bien resonaron las palabras de beatificación del Papa Benedicto XVI se encendieron las luces del templo y proseguimos con una misa normalmente, como si el Papa hubiera iniciado la ceremonia. Fue muy emocionante.

Última actualización: 20 de junio de 2011