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Meditación cotidiana

     
24 de mayo
Cuando sin cesar la Iglesia escucha, sana, reconcilia, entonces manifiesta lo más luminoso de sí misma: una comunión de amor, de compasión, de consolación, límpido reflejo de Cristo resucitado. Nunca distante, jamás a la defensiva, liberada de toda severidad, la Iglesia puede hacer que resplandezca la humilde confianza de la fe hasta en nuestros corazones humanos.


Taizé - Meditación cotidiana
Tomado del libro:
En ti la Paz - Meditaciones para cada día del año hno. Roger, ediciones San Pablo