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México

Una fe viva

Un hermano nos cuenta sobre su visita a Mexico en junio de 2005

Cuando llegas a la ciudad de México, inmediatamente te impresiona su tamaño gigantesco. El avión sobrevuela la ciudad unos 15 minutos antes de llegar al aeropuerto, situado en pleno centro de la ciudad, lo cual parece una eternidad. Mientras, se ven las casas, los vecindarios hasta que, por fin, aterrizas. La primera impresión al llegar es la de un país muy moderno, pero poco a poco te vas dando cuenta que hay dificultades considerables.

La tarde en que llegué, había una oración en una iglesia en el centro de la ciudad. Alrededor de esta había un ruido ensordecedor proveniente de los vendedores ambulantes de todo tipo de cosas. Pregunté que como se permitía vender de ese modo y entonces entendí porqué era tan popular el alcalde. Me explicaban que el alcalde permitía muchas actividades no del todo legales. Estos vendedores no deberían estar ahí, pero él los deja hacer argumentando que al ser pobres tiene el derecho a ganarse la vida en la calle. Son muchos los que se oponen al alcalde y lo critican pero la gente en general lo apoya. Cada mes entrega 700 pesos a las personas de edad. Es la primera vez que el gobierno de la ciudad da un subsidio a los más necesitados y siendo la mayor parte de la población pobre muchos están de acuerdo con él y su popularidad es altísima, pero también se le critica por ello. El gobierno nacional intentó removerlo de sus funciones, pero hubo una gran manifestación (más de un millón de personas) apoyándole. Finalmente se mantuvo en el poder. Ha renunciado recientemente, pues busca ser elegido presidente en las próximas elecciones.

La Ciudad de México es inmensa y está siempre despierta. Una cosa que une a todos lo mexicanos es la devoción por la Virgen de Guadalupe. Es asombroso ver su imagen por todos lados; en los bares, por ejemplo, hay un pequeño altar en una esquina con su imagen o bien si tomas un taxi también está ahí… Ha jugado un papel muy importante a lo largo de la historia de México. Gran parte de la población tiene ascendencia indígena, los cuales creen que es de la Madre Tierra de quien viene la vida. En el gran santuario de Guadalupe, la Virgen ha reemplazado esta creencia y es así como continúa uniendo al pueblo mexicano. Los mexicanos puede que estén divididos políticamente, o por otras razones, pero es únanime la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe.

El momento más hermoso fue cuando me encontré con las personas que habían pasado tres meses en Taizé. Este era el objetivo principal de mi visita: pasar un fin de semana con ellos. Nos encontramos en León, en el estado de Guanajuato, una gran ciudad con cerca de un millón de habitantes. Los que habían pasado algunos meses en Taizé decidieron que el encuentro se llevara a cabo en un vecindario muy pobre. Fue maravilloso verlos a todos de nuevo y escuchar como cada uno intenta continuar con sus compromisos en la iglesia y la sociedad. Fue bonito ver a familias muy pobres acogiendo a los jóvenes del encuentro. Los jóvenes estaban impresionados por la manera en que los más pobres les ofrecían todo lo que tenían para que ellos, sus invitados, se sintieran bien acogidos.

Por la tarde del sábado, los jóvenes decidieron hacer gestos concretos de solidaridad, uno de estos consistía en ir a visitar una comunidad indígena muy pobre que vive en las afueras de la ciudad. Hay cuatro tribus, y esto es un hecho importante ya que tocamos un aspecto aun no reconocido de la historia de México y que necesita reconciliarse. Todos han escuchado de Chiapas. Pero muchos de los indígenas no tienen ningún reconocimiento y comúnmente forman parte del estrato más pobre de la población viviendo en la absoluta miseria. Por esto fue muy importante para nosotros estar con ellos, mostrarles una vez más que no todos los olvidan. Allí compartimos juntos una introducción bíblica sobre la Carta de este año.

Con otro grupo visitamos un grupo de jóvenes de entre 17 y 25 años muy agresivos, miembros de pandillas. Uno de los problemas que México enfrenta en estos momentos es la violencia. Los jóvenes que participan en las pandillas no tienen ningún contacto con la sociedad. Viven apartados, están sin trabajo y organizan bandas que pelean por el control de territorios. Algunos de ellos han estado en los Estados Unidos y han sido expulsados como inmigrantes ilegales. Al volver se agruparon para protegerse, ser reconocidos y dar la impresión de que pertenecen a algo, ya que no tienen nada. Viven del robo, de la venta de drogas, de la violencia. En la ciudad de León, hay dos religiosas trabajando con ellos. Durante nuestra visita nosotros intentamos “estar con ellos”, escucharlos y a través de nuestra presencia mostrarles que ellos forman parte de nuestra sociedad.

La última parada de mi viaje fue la ciudad de Colima, en la costa del Pacifico. Me encontré con una realidad bien diferente: una ciudad emplazada entre dos volcanes uno de los cuales comenzó a lanzar cenizas cubriendo toda la ciudad. Todo el mundo tenia un poco de miedo pero decidimos quedarnos; esta fue también una experiencia hermosa. La visita duró dos días y fue organizada por un ex-voluntario que pasó un año en Taizé. Él toca la guitarra y junto a un pequeño coro celebran cada viernes la oración en torno a la Cruz, como en Taizé. Prepararon un programa repleto: visitamos al obispo y a los seminaristas, al equipo encargado de la pastoral juvenil y a un grupo de jóvenes drogadictos - un gran problema allí. Como hacemos en Taizé cada fin de semana celebramos el misterio pascual con una oración en torno a la Cruz en una parroquia la noche del viernes; y luego otra oración en otra parroquia la noche del sábado, celebrando la resurrección. Cada oración estaba llena de jóvenes pero también de gente mayor, de adultos como de familias enteras con sus niños.

México es un país enorme, con una población de 110 millones de habitantes de los cuales más de la mitad son jóvenes menores de 20 años. Los jóvenes están por doquier. La Iglesia está muy presente en la vida de la gente, hay una fe viva y esto en un misterio en un país en el que los cristianos han atravesado persecuciones y tiempos difíciles. ¿Cómo es posible? La gente dice que es gracias a la Virgen de Guadalupe, que está siempre ahí, acompañando a su pueblo, asegurando que el país esté unido y que su gente mantenga la fe.

Última actualización: 1ro de noviembre de 2005