Uno de los sacerdotes de Chacao, un pueblo de las islas que acogió el encuentro, ha estado en contacto con Taizé desde 1966. El vínculo con Taizé fue hecho a través de una parroquia de “La Legua”, una barriada muy pobre de Santiago, en la cual cada semana hay una oración con los cantos de Taizé, animada por un grupo musical formidable. Durante muchos años esta parroquia ha estado enviando jóvenes a Taizé para que pasen tres meses. Tiene, también, un larga tradición de enviar gente joven para que se comprometan en una “misión popular” en Chiloé, durante las vacaciones. “Chiloé es la reserva espiritual de Chile”, dice uno de los sacerdotes de la Legua. Este año el encuentro ha reunido a jóvenes de la Legua y de Chiloé. Uno de los ellos escribió:
«Del 6 al 7 de febrero ocurrió un pequeño milagro en esta isla cercana a la Patagonia chilena: un encuentro de Taizé en la pequeña ciudad de Chacao, a unos 14.000 kilómetros de Taizé. Cerca de unos 80 jóvenes participaron de la maravillosa experiencia de confianza y acogida. Vinieron de muchos países: Estados Unidos, Colombia, Ecuador, España, Bélgica, de la parroquia de la Legua, uno de los barrios más pobres de Santiago, y desde Antofagasta, en el extremo norte de Chile. Y quizás, lo más importante de todo, fue la presencia de gente joven proveniente de las diferentes comunidades de la Isla de Chiloé: huilliches y chilotes, familias de campesinos o pescadores de Pulelo, Chacao, Conimo, Tenaun, Quellon, Caulin…
Al principio teníamos muchas dudas, y los que creíamos realmente en la idea éramos pocos. Es difícil ahora describir con palabras lo que vivimos. Algunas imágenes quedaran grabadas en nuestros corazones: intervenciones espontáneas llenas de buenas intenciones, la simplicidad de la oración, el amor y la dedicación de los jóvenes de la Legua, la bondad del Padre José y Andrés, la música armoniosa: guitarra, flauta, oboe, violín, órgano en combinación con las cálidas voces, las introducciones bíblicas, los grupos de reflexión, las danzas folklóricas, la obra de teatro para el Forum del sábado por la tarde, el Padrenuestro cantado al ritmo de los tambores en Mapundungun ( la lengua de los indígenas del sur de Chile), los diferentes servicios: limpiar la playa, visitar a los enfermos, leer el mensaje del Hermano Roger, la visita del Obispo de Temuco junto al obispo adjunto de Ancud, el envío de Daniel, un joven chileno que partió a Bolivia para ayudar en la preparación del encuentro de El Alto. Por sobre todo estuvo la llama del espíritu, la calidez de la confianza, el llamado al servicio, la luz de la esperanza que brilla en la oscuridad…»
Pentecostés en Santiago
Durante muchos años ha habido una oración semanal animada por jóvenes adultos en la universidad Católica de Santiago de Chile. Varios de estos jóvenes han pasado tres meses en Taizé. Alguno de ellos participaron en el encuentro de Chiloé, otros ayudaron a guiar los cantos durante las oraciones en el Encuentro de El Alto, Bolivia. Ellos planearon para Pentecostés una oración especial. El Hermano Roger les envió un mensaje: «Mientras se reúnen para celebrar la fiesta de Pentecostés, mis hermano y yo permanecemos cerca de ustedes. Saben cuan unidos nos sentimos aquí en Taizé a los jóvenes chilenos y cuan atentos estamos a su búsqueda de vivir en comunión con Dios y entre ustedes…»