Dos talleres sobre el arte

Admiración, indiferencia, miedo… Artistas que miran el mundo natural. Y nosotros, ¿cómo lo vemos?

Desde los inicios de la humanidad los artistas han explorado la relación misteriosa que mantenemos con la naturaleza. En este taller, con algunos de estos artistas, nos ocuparemos de cuestionar nuestra mirada sobre el mundo. Se tratará sobre todo de cuatro obras. Entre las primeras obras de arte, las imágenes pintadas y grabadas en las paredes de las grutas prehistóricas en Roucadour muestran manadas de animales y, aquí y allí, manos humanas plasmadas sobre la pared, como sopladas sobre roca. Miles de años más tarde, hacia el año 200 de nuestra era, en Egipto, unos finos tapices azules con peces de colores testimonian la asombrosa capacidad humana para observar la naturaleza: cada tapiz está pintado cuidadosamente, similares y a la vez único. Más tarde, en el siglo XIX, el pintor alemán Caspar David Friedrich cuenta con su pincel el final trágico de una expedición marina en el Polo Norte, el casco del barco estrellado contra hielos inmensos, aprisionado en medio del frío polar. Más cerca de nosotros hoy, la obra del fotógrafo Raymond Sauvaire hunde el espectáculo en una naturaleza siempre armoniosa en los paisajes serenos y habitados. ¿De qué modo estos artistas nos ayudarán a percibir mejor el lugar y la responsabilidad que nos toca en medio del mundo de hoy?

Belleza de lo cotidiano

Un segundo taller titulado: «Belleza de lo cotidiano». Hoy las grandes exposiciones tienen cada vez más éxito. La gente hace colas por horas y horas para ver las obras de arte de los maestros del pasado. Hemos comprendido de una manera u otra que la belleza, más que un lujo, es algo que puede nutrir y ayudar a descubrir sentido en un mundo que a menudo parece no tener alguno. Como la enseñanza de los antiguos filósofos, la belleza es, de muchas maneras, la expresión visible de la bondad y de la verdad. Este taller intenta explorar el lugar que damos a la belleza en la vida de todos los días, en casa, en la calle, en nuestros lugares de trabajo o de estudio. Después de todo, nuestros ojos ven lo mismo que los de los artistas: paisajes naturales o urbanos, retratos, rostros humanos. Con sentido de observación, una cámara fotográfica o un cuaderno de dibujo, ¿podemos nosotros también encontrar belleza inesperada en lugares improbables?

Última actualización: 9 de junio de 2006