Dios de paz, en este día hacemos memoria de tu servidor, nuestro hermano Roger. Te damos gracia por su vida. Todo lo que ha sido permanece muy presente. Él ha abierto múltiples caminos: concédenos, tras sus pasos, de ser buscadores de reconciliación en tu Iglesia y en la familia humana. Como él quisiéramos ser pobres de Cristo, habitados por el fuego de tu amor. Tu Espíritu Santo viene a reanimar en nosotros la bondad del corazón. Y entonces podemos acoger tu paz y hacer la vida bella de quienes nos has confiado.
Hoy hace dos años el hermano Roger de Taizé nos dejó. Damos gracias por su vida; todo lo que él fue permanece tan presente. Él abrió tantos caminos para la reconciliación en la Iglesia y en la familia humana.
Como Juan el Bautista, el Hermano Roger no intentó ponerse a sí mismo en el centro, sino que por medio de su vida entera quiso testimoniar la presencia de Dios en cada ser humano. Él hizo los manantiales de confianza en Dios accesibles para muchos.
El Hermano Roger vivió una vida enraizada en una convicción a la que volvía constantemente: Dios está presente en cada ser humano, incluso en aquellos que no son conscientes de ello.
En esta confianza en la presencia de Dios, el Hermano Roger encontró una paz que intentó comunicar a otros a lo largo de toda su vida.
Quizás os sorprenda al decir que el Hermano Roger tenía un temperamento en ocasiones inquieto. Y sin embargo fue con esta ansiedad que fue capaz de crear. Sí, si él fue capaz de comunicar la confianza en Dios es precisamente porque ésta implicaba en él un combate interior.
Esta inquietud, lejos de paralizarle, le llevó constantemente a reflexionar, mantuvo su mente siempre alerta. Siempre intentaba concretar una intuición. Siempre estaba preocupado por los demás.
El Hermano Roger también experimentó el sufrimiento; tropezó, particularmente en la Iglesia, con situaciones difíciles de atravesar sobre las cuales prefería no hablar. Así pues, ¿cómo fue capaz de volver constantemente a la paz interior?
Quizás en parte por su habilidad para acoger cada día como un hoy de Dios. Se dejó inspirar por los acontecimientos y las personas que encontraba. Y al mismo tiempo se atrevió a crear algo nuevo, incluso en condiciones que parecían condenar de antemano sus esfuerzos.
Así pues, recordemos que, también para nosotros, la paz de corazón implica un combate interior ¡No nos rindamos a la decepción y la amargura cuando los obstáculos se alcen frente a nosotros!
La paz interior no es meramente un sentimiento, de otro modo no resistiría todo lo que la amenaza, No somos nosotros quienes creamos esa paz; es Dios quien nos la da. En nuestra mano está acogerla siempre de nuevo.
Lejos de conducirnos a la pasividad, la paz de Dios se concreta en la atención hacia cada instante y en una profunda comprensión de los otros.
Esta noche tenemos con nosotros a Geneviève, la hermana del Hermano Roger. Desde los años cuarenta ha estado viviendo en Taizé. Tiene 93 años. Como su hermano, siempre ha vivido desde una profunda comprensión de los demás.
Es sorprendente ver lo mucho que Geneviève se parece a su hermano en un aspecto: evitar toda palabra áspera, todo juicio definitivo. Esto viene de muy atrás en su familia; viene de una madre excepcional. Estamos felices de que Geneviève esté con nosotros esta noche.
El Hermano Roger fue capaz de lidiar hasta el extremo este combate interior para confiar en la presencia de Dios. Esto es quizás lo que le permitió ver los dones que Dios ponía en otros. Esto es también lo que le permitió ver las evoluciones de nuestras sociedades. Sí, a menudo veía lo que estaba germinando.
La confianza en Dios dio al Hermano Roger el coraje para anticiparse unos pocos pasos al movimiento de la Historia. Abrió caminos hacia delante donde otros no veían ninguno. Y esto tanto para la reconciliación de los cristianos como para la paz en la familia humana.
¡Seamos conducidos hacia adelante en esta confianza para toda la vida! ¡Comencemos a acoger la paz de Dios! Y entonces también nosotros podemos anticipar reconciliaciones, ser creadores de comunión y hacer la vida hermosa para aquellos que nos son confiados.
Hay flores para los de Rusia, Polonia, Alemania, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Gran Bretaña e Irlanda.
Para los de Estonia, Letonia, Lituania, Noruega, Dinamarca y Suecia.
Para los de Ucrania, Hungría, República Checa, Austria, Suiza y Francia.
Para los de Rumanía, Serbia. Croacia, Montenegro, Italia, Malta, España y Portugal.
Para los de Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador, Haití, República Dominicana, México, Brasil, Argentina, Colombia, Bolivia y Chile.
Para los de Kenya, Tanzania, Uganda, Chad, Guinea, Sudáfrica y Senegal.
Para los de Corea, China, Hong-Kong, Japón, India, Bangladesh, Myanmar, Thailandia, Camboya, Indonesia y Vietnam.
Para los de Canadá, Estados Unidos y Australia.