Encuentro de Bruselas

Meditaciones del hermano Alois

Cada atardecer del encuentro, durante la oración vespertina a Brussels Expo, el hermano Alois dará una meditación. Los textos de dicha meditación serán publicados en esta página

Jueves por la noche, 1 de enero 2009

Grande es nuestro reconocimiento por la acogida que hemos recibido. Gracias de todo corazón a aquellos que nos han abierto sus puertas. Gracias a los responsables de las Iglesias que han sostenido toda la preparación. Gracias también a las autoridades civiles que han colaborado con nosotros.

Estos días hemos vivido esta experiencia: reunirnos en tan bella comunión, hace nacer una esperanza para nuestra vida personal, para la sociedad, para el mundo. Esta comunión vivida en lo concreto nos abre incluso también a nueva comprensión de Dios.

Todos nosotros quisiéramos, de vuelta a casa, transmitir esta esperanza. Por ello es importante volver constantemente a la fuente. Esta fuente esta ahí, muy cerca de nosotros, incluso en nosotros. Está en una comunión personal con Cristo. Cada mañana, ¡escuchemos su amor! Él nos devuelve a la vida.

Os he recordado que, para caminar en la fe, tenemos ese gran tesoro que es la Biblia. A menudo tan solo nos quedamos con una palabra, pero lo importante es ponerla en práctica. Poniéndola en práctica es como la comprendemos mejor. Así pues, cada uno podría marcharse de Bruselas preguntándose: ¿qué palabra me ha tocado que puedo poner en práctica?

En vuestra vida de fe, ¡no permanezcáis solos! En vuestra Iglesia local, incluso si sois dos o tres, es posible apoyaros mutuamente para orar, para profundizar en la confianza en Dios.

Nosotros, los hermanos de Taizé, desearíamos sosteneros allí donde estáis, Pero somos una pequeña comunidad cuya vocación primera es vivir una vida fraterna, ya sea en Taizé o en nuestras diversas fraternidades alrededor del mundo.

Por mi parte, junto con algunos hermanos, tendré la alegría de ir este año a cuatro países. A primeros de mayo tendremos una etapa de la peregrinación de confianza en Vilnius, en Lituania, después otra en Sevilla, en España, mas tarde en Stuttgart, en Alemania y en Pecs, en Hungría.

Estos días muchos de vosotros habéis tenido un momento de oración en el lugar de silencio. Allí existía también la posibilidad de recibir el sacramento de la reconciliación, o simplemente de ser escuchado. Habéis sido muchos los que habéis confiado una pregunta, un sufrimiento, una alegría.

¿Cómo vivir mejor el ministerio de la escucha en nuestras Iglesias? Hay hombres y mujeres preparados para ello que pueden hacerlo. Ser acogido personalmente, confiarse a alguien, es esencial para reencontrar siempre de nuevo la confianza de Dios.

Lo que buscamos en lo más profundo de nosotros es la paz, la paz del corazón y la paz para toda la familia humana. San Ambrosio decía “Comienza en ti la obra de la paz, de manera que, una vez pacificado tú mismo, lleves la paz a los demás”

Dios nos da esta paz. Pero no la impone desde lo alto. El Evangelio cuenta la manera inaudita en que Dios actúa con la humanidad. Él pide a cada una y cada uno participar de su obra de reconciliación y contribuir a crear una nueva fraternidad entre los humanos.

Así pues, ¿qué compromisos están a nuestro alcance frente a la complejidad de los problemas que nos envuelven: la pobreza, las injusticias, las amenazas de conflictos? ¿No será ir hacia los otros, en una gran sencillez? ¡Vayamos hacia los más vulnerables! ¡Visitemos a los que están excluidos o abandonados! Busquemos poner en práctica signos concretos de una Europa abierta y solidaria, ¡pensemos en particular en los inmigrantes, tan cerca de nosotros y, sin embargo, a menudo tan lejos!

Descubriremos así la presencia del mismo Cristo, incluso allí donde no hubiéramos esperado encontrarlo. Resucitado, está ahí, en medio de los humanos. Él nos precede por los caminos de la compasión. Y, por el Espíritu Santo, renueva ya la faz de la tierra, hace posible una esperanza.


Un niño: Esta noche, saludamos a los jóvenes de Austria, Suiza, Gran Bretaña, Irlanda, Francia, Alemania, Países Bajos, Luxemburgo y a los jóvenes de Bélgica.

Saludamos a los jóvenes del Congo, Sudáfrica, Níger, Ghana, Isla Mauricio, Gambia y Australia.

Ahora la oración continuará mediante el canto y la oración en torno a la cruz.

Miércoles por la noche, 31 de diciembre de 2008

Durante estos días  nos interrogamos: ¿cómo desobstruir en nosotros la fuente de la esperanza y de la vida? ¿No será ante todo buscando descubrir la presencia de un Dios de amor en nuestra vida?

Para algunos de nuestros contemporáneos, oír una palabra así sobre el amor de Dios parece a veces demasiado fácil. Son muchos los que buscan seriamente un sentido a su vida y, sin embargo, no pueden creer en un Dios personal que les ama. ¿Estamos lo suficientemente atentos a aquellas y aquellos que buscan la fe pero para los cuales Dios permanece imperceptible ?

En Navidad hemos celebrado el nacimiento de Cristo, por quien Dios se hace cercano, pero no queremos olvidar que Dios siempre permanecerá más allá de lo que podemos comprender. Abramos ampliamente nuestro corazón y nuestra inteligencia a estas dos dimensiones del misterio de Dios: su proximidad y su trascendencia.

Captar estas dos dimensiones no es algo que se conceda a todos. Algunos son tocados por una presencia muy próxima, casi tangible a su corazón. Otros, como Madre Teresa, de Dios conocen, quizás durante largos periodos de su vida, sobre todo su silencio.

Lo importante entonces es caminar juntos siguiendo a Jesús : él conoció al mismo tiempo la gran proximidad de Dios y también, en particular sobre la cruz, el silencio de Dios. Seguimos a ese Jesús y es a él que nos aferramos. La fe cristiana aparece entonces como un riesgo, como la audacia de la confianza.

Al final de la Carta de Kenia habréis encontrado un mensaje a la Unión Europea. Estamos en Bruselas, sede de numerosas instituciones europeas. ¿Por qué este mensaje ?

Nuestros encuentros europeos contribuyen desde hace más de 30 años a profundizar en un conocimiento mutuo entre los países europeos. Sí, queremos una Europa abierta y solidaria. Y quisiéramos que las instituciones europeas hicieran todo lo posible para caminar en esa dirección.

Europa ha logrado abrir un período de paz sin precedentes en la historia. Los cristianos han tenido el valor de iniciar reconciliaciones inesperadas entre pueblos europeos. Vosotros los jóvenes ¿Continuaréis construyendo esta paz ?¿Os interrogaréis sobre cómo contribuir en la construcción de una Europa abierta y solidaria ?

Hace quince días vine a Bruselas a traer este mensaje al Señor José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea. Con este gesto quería expresar que nuestra « peregrinación de confianza a través de la tierra » da frutos también a nivel de la vida de las sociedades.

Y ahora, algunas noticias. Juntos vamos a continuar la « peregrinación de confianza ». Habrá encuentros en Taizé a lo largo de todo el año. Y dentro de un año habrá un encuentro europeo. Se hará en una ciudad donde somos muy esperados y cuya acogida será calurosa. El arzobispo de esta ciudad se encuentra esta noche aquí con nosotros. El próximo encuentro europeo tendrá lugar del 29 de diciembre al 2 de enero en Polonia, en la ciudad de Poznan.

Hay muchos polacos entre nosotros. Andrzej, que viene de Poznan, va a decirnos unas palabras.

« Sencillamente quiero deciros que nuestro corazón está abierto de par en par y que haremos todo cuanto podamos para acogeros en la alegría »

No continuaremos solamente la peregrinación en Europa , sino también en los otros continentes. Después de África, volveremos a Asia. Dentro de algo más de un año, del 3 al 7 de febrero de 2010, seremos acogidos en Filipinas, en la ciudad de Manila.

Algunos filipinos están presentes entre nosotros : Mico, Mona y Arjene. Arjene va a hablarnos :

Al igual que otros jóvenes, también nosotros tenemos luchas y sueños. Y queremos buscar la verdad que se encuentra al vivir en el Espíritu de Cristo. La Peregrinación de confianza nos dará un impulso. Nos ayudará a profundizar en nuestra fe y en nuestro compromiso por una vida en comunión, en la Iglesia y en nuestra sociedad. También nos ayudará a unir no solo jóvenes filipinos, sino también otras personas que están implicadas en sus respectivos lugares.

En esta jornada; también nos gustaría compartir con vosotros nuestra vida, nuestras alegrías y nuestras esperanzas. Deseamos compartir nuestra fe con vosotros y abrir nuevos caminos de esperanza juntos. Necesitamos el apoyo de los jóvenes europeos, y por eso nos gustaría invitaros y acogeros a vosotros, los jóvenes de Europa, para la Peregrinación de confianza en Filipinas.


Un niño : Esta noche, saludamos a los jóvenes venidos de Grecia, Moldavia, Croacia, Hungría, Bulgaria, Eslovenia, República de Macedonia, Kosovo, Estonia, Letonia; república Checa y Polonia. Saludamos también a los jóvenes de Argentina, Bolivia, Chile, Brasil, México, Guatemala, Colombia, Canadá y Estados Unidos.

Saludamos al arzobispo de Poznan, Monseñor Gadecki, los obispos Gurda y Polak de Polonia, los obispos Daucourt y Maillard de Francia y el pastor Reymond de Suiza.

La oración continuará ahora mediante el canto y la oración en torno a la cruz.

Martes por la noche, 30 diciembre 2008

El hermano Alois La luz que los niños acaban de encender viene de muy lejos> la llama ha sido traída aquí desde la gruta de la Natividad en Belén. Durante todo nuestro encuentro, oramos porque Oriente Medio, tan castigado, pueda al fin conocer la paz.

¡Un encuentro europeo en Bruselas! Durante muchos años, existió una profunda amistad entre el Cardenal Danneels y el hermano Roger, y juntos hablaron sobre este proyecto que hoy se cumple. Gracias, Cardenal Danneels, por habernos invitado

Y gracias también al Cardenal Daneels porque desde el principio asoció su invitación a los cristianos de otras confesiones. Nos alegra que esta noche estén presentes, juntos, representantes de las Iglesias ortodoxas, protestantes y católicas. Y ahora el cardenal nos hablará.

El cardenal Danneels:Somos más de seis mil millones de personas en este planeta y Dios nos pide que vivamos juntos. Pero no lo logramos. Sin embargo, esta noche, Dios nos mira y se complace. Sí, Dios se alegra al ver esta parábola viva de una nueva humanidad que somos nosotros. Cuarenta mil jóvenes reunidos en la oración, el silencio y la paz. Sí, Dios sonríe esta noche.

Dios nos da su luz en las tinieblas que nos envuelven. A cada uno y cada una de nosotros, al crearnos, nos ha dado la luz de nuestra inteligencia, ese radar interior que no puede dejar de buscar la verdad. Brújula divina que no se equivoca. Porque todos nosotros buscamos la verdad, creyentes y no creyentes. Pero además nos da la luz de la fe: esta estrella de Belén que brilla esta noche sobre Bruselas: Jesús es nuestra luz. Ilumina, Señor nuestra inteligencia y reaviva nuestra fe.

Pero en estos tiempos difíciles, lo que necesitamos es sobre todo esperanza. La esperanza no es el fruto de un optimismo natural. No, hay demasiado desaliento en este mundo como para que pudiéramos contentarnos simplemente con un carácter alegre o un buen humor natural. Necesitamos de una esperanza divina, fundada en las promesas de las que Dios se hace garante. La esperanza es el músculo cardiaco de nuestra alma. No conoce el infarto. Señor, danos esperanza: danos a Jesús.

Dios nos da un corazón para amar. Porque no basta con ver con claridad por la fe, ni con vivir de la esperanza. Necesitamos el calor del amor en un mundo frío. Pero ¿qué es el amor, el verdadero amor? Es, ante todo, aceptarnos como somos, dar gracias a Dios por habernos creado así, tal cual somos. Pues, en tanto creados por Dios, somos buenos. El amor es también aceptar a los demás como son, no como desearíamos o soñaríamos que fueran. El amor permite al otro ser como es. El amor es realista.

El amor va siempre primero, no espera a que el otro ame para comenzar a amarle. El amor va siempre primero. No soporta que nada se le anteponga. No es posesivo, no se apodera del otro, es ofrenda de sí, es ante todo don. El amor nos hace felices. Como Jesús dijo: “hay más alegría en dar que en recibir”.

El hermano Alois Durante estos días en Bruselas abordamos esta cuestión: ¿de qué fuente vivimos? ¿Y cómo desobstruir en nosotros la fuente ? Desde siglos antes de Cristo, ya el profeta Isaías mostró una fuente al escribir: “Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, corren sin cansarse y marchan sin fatigarse”

Sí, es esencial estar atentos a la presencia de Dios en nuestras vidas. De ahí podemos sacar esperanza y alegría. Y con el fin de descubrir, cada vez mejor, esa presencia de Dios, ¿somos lo suficientemente conscientes de que tenemos ese tesoro que es la Biblia?

Durante el mes de octubre pasé tres semanas en Roma, invitado a un Sínodo que reunió a Obispos de todos los continentes. El tema a tratar fue el de la Biblia, la Palabra de Dios y su lugar en nuestra vida. Escuchamos testimonios provenientes del mundo entero. Algunos fueron perlas preciosas.

Un obispo de Letonia contó que, en su país, durante el régimen soviético, muchos sacerdotes y creyentes murieron por proclamar la Palabra de Dios. Un sacerdote de Letonia llamado Victor fue arrestado un día por poseer una Biblia. Los agentes del régimen tiraron la Biblia al suelo y le ordenaron pisotearla. Pero él se arrodilló y besó el libro. Entonces fue condenado a diez años de trabajos forzados en Siberia.

Al escuchar un testimonio así, comprendemos en qué medida la Biblia ha sido amada y ha transformado la vida de numerosas personas.

En este Sínodo se expresó una gran preocupación por otorgar a la Biblia un mayor valor. Un cardenal agradeció a los cristianos de la Reforma su atención a la Biblia. Un obispo dijo: “En la Iglesia católica hubo una reacción contra el “Sola Scriptura” de la Reforma, y minimizamos la importancia de la Biblia. Ahora estamos saliendo de este periodo.”

Por supuesto, no siempre es fácil leer la Biblia, en ella encontramos textos que no comprendemos. Para hacer más fácil la lectura, es importante destacar dos vías de acceso. La primera: en el corazón de la Biblia está en amor de Dios y el amor del prójimo. La Biblia es la historia de la fidelidad de Dios.

La otra vía de acceso a la Biblia es esta: el Evangelio nos dice que Cristo mismo es la Palabra de Dios. Cuando leemos las Escrituras nos encontramos con él, con Cristo, escuchamos su voz, entramos en una relación personal con él.

Es por esto que en Taizé nos gusta cantar ciertas palabras de la Escritura. El canto repetitivo permite interiorizar una palabra. Nos gustan también los largos silencios vividos juntos. En el silencio, tal palabra o tal otra pueden crecer en nosotros. Y hemos aprendido de los cristianos de Oriente a amar los iconos, que están penetrados de la Biblia.

Y ahora termino con un proyecto concreto. La Palabra de Dios nos une más allá de las divisiones. Nos une también, más allá de las fronteras, con los que están muy lejos. Y esta noche nos alegramos al dar un signo concreto de esta unidad, en particular con los cristianos de China.

El próximo año, 2009, expresaremos un signo de amor y de comunión con el pueblo de China. Con la ayuda de la “Operación Esperanza” y de aquellos que la sostienen, haremos imprimir y repartir en las diversas regiones de este inmenso país un millón de Biblias.

Mañana por la noche, diré algunas palabras del mensaje a la Unión Europea que encontraréis en la Carta de Kenia, y anunciaré las próximas etapas de nuestra peregrinación de confianza a través de la tierra.

Lunes por la noche, 29 de diciembre de 2008

Es una gran alegría estar en Bruselas. Damos gracias a los habitantes de la ciudad y de las proximidades por habernos abierto sus puertas. En un tiempo en que el horizonte se ensombrece para muchos, es importante que nos encontremos para confirmar la esperanza que nos anima.

Esta esperanza se nutre de la convicción de que una nueva fraternidad entre los hombres puede nacer. Una nueva solidaridad puede renovar la vida de nuestras sociedades. Estos días compartiremos en torno a esta cuestión pero, sobre todo, la vamos a experimentar.

Hace unas semanas, junto con doce de mis hermanos, estuvimos en África, y todavía tenemos el corazón rebosante. Nuestra comunidad preparó junto con las iglesias de Nairobi, en Kenia, un encuentro de jóvenes africanos.

Este encuentro reunió a 7000 jóvenes de 15 países de Áfrcia, y también a jóvenes de otros continentes. Nos alegró ver la « peregrinación de confianza » extenderse a África.

Mediante este encuentro quisimos contribuir a construir unas relaciones más fraternas más allá de las heridas de la historia y de la falta de contacto entre los pueblos. Si bien no es posible rehacer el pasado, los jóvenes africanos han descubierto la alegría de traspasar fronteras y de recibir los unos de los otros.

Frente a las rupturas que conoce el continente africano, muchos persiguen valientemente la búsqueda de una reconciliación y de un sosiego. Para los cristianos, se trata de mantenerse en esta esperanza : el lazo que supone el bautismo en Cristo es más fuerte que las divisiones. Hay cristianos que han llegado a pagar con su propia vida esta convicción de su fe.

Y ahora, continúo en flamenco. Un día, durante el encuentro en Nairobi, tuvimos un momento de intercambio con los ruandeses : más de 250 vinieron al encuentro. Una joven llamada Clarisse pronunció unas palabras que me gustaría confiaros.

Clarisse dijo : « Di en Europa que recen por los jóvenes de Ruanda. En nuestro país el desempleo está causando estragos. Y hay muchos que, a causa de los sufrimientos soportados desde el genocidio, ya no pueden creer en Dios, ni siquiera creer en la vida.»

Entre estos jóvenes venidos de diversos países castigados, a pesar de haber dolor había también felicidad. Por muy sorprendente que parezca, en África las dificultades de la vida no acaban con la alegría, la gravedad no excluye la danza.

Durante las oraciones comunes, la vitalidad estallaba en los cantos de alabanza. Después, un largo silencio expresaba la espera de todos, ya fueran kikujus, louos, massai, congoleños o ruandeses. Su espera es también la nuestra : la paz del corazón y la paz para toda la familia humana.

Querríamos dejarnos inspirar por estos cristianos africanos, para ser a nuestra vuelta portadores de esperance y de alegría allí donde está el lugar que Dios nos ha dado.

En la « Carta de Kenia », que habéis recibido, hay una imagen de un Cristo africano. Este Cristo se encuentra aquí, expuesto en el lugar de silencio. Vayamos allí siempre que sea posible y recemos por los diferentes pueblos africanos.

Es cierto que raramente vemos la eficacia de nuestra oración. Pero ¿y si la oración significara para los otros zambullirnos en la corriente de amor que circula entre Dios y los hombres ? Entonces podríamos comprender que nuestra oración contribuye a que el amor de Dios reúna a todos los hombres más allá de los obstáculos que siempre se levantan. Sí, incluso aunque no sepamos cómo, Dios se complace en nuestras oraciones


Un niño : cada noche vamos a decir los nombres y a rezar por los pueblos que están aquí. Saludamos esta noche a los jóvenes de Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Portugal, España e Italia.

En los tres pabellones en que estamos reunidos la oración continuará ahora por medio del canto y la oración en torno a la cruz. Cada uno puede venir a apoyar su frente sobre la cruz para confiarle a Dios sus propias cargas y las de los demás

Última actualización: 31 de diciembre de 2008