El Papa Benedicto XVI
Queridos jóvenes:
Por la oración, el Santo Padre se une a vosotros, que estáis reunidos, convocados por la comunidad de Taizé en Poznań, en la patria de su gran predecesor Juan Pablo II. Pide al Espíritu Santo que os comunique un deseo cada vez mayor de Dios y de profundizar en vuestra confianza en Él, para que podáis avanzar con valor hacia el futuro y sus múltiples desafíos.
El Papa os confía ir al encuentro de los hombres y mujeres que han perdido el sentido de Dios, que le buscan a tientas, a veces sin saberlo. Tienen necesidad de encontrarse con verdaderos testigos para que brille para ellos el rostro de Cristo. ¡Que Dios os inspire los gestos y las palabras que hagan accesibles a otros, al regresar a vuestros países, la esperanza que os da la vida y el impulso que su Espíritu quiere dar a toda vida humana!
Sí, alegrémonos de la sed que Él mismo ha depositado en vosotros: Ella expresa vuestra dignidad de hijos e hijas de Dios. Durante este 32º encuentro europeo en Polonia, nueva etapa de vuestra peregrinación de confianza sobre la tierra, descubriréis la alegría de sacar juntos de las fuentes del Dios vivo, la alegría de la comunión en Cristo. A esta alegría os destina su llamada.
Confiándoos a la intercesión de la Virgen María, madre de los creyentes, Su Santidad el Papa Benedicto XVI os concede de corazón una afectuosa bendición apostólica, así como a los hermanos de Taizé, a todas las personas que han organizado esta peregrinación, a los pastores y a los fieles que os acogen, y a vuestras familias.
El patriarca Bartolomé de Constantinopla
« No tengáis miedo, pues os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo: hoy os ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor. » (Lucas 2, 10-11)
« ¡No tengáis miedo! »
En un período de inestabilidad económica en el que la precariedad laboral se desarrolla sobre el trasfondo de una pandemia, el mundo está afectado por una crisis cuyas ramificaciones se extienden hasta las profundidades de la vida moderna. « becerros de oro » hacen su aparición sacrificando la justicia, la igualdad y la libertad sobre el altar del consumismo. Crisis económica, crisis de valores, crisis de identidad, el mundo globalizado se caracteriza por una pérdida del sentido. En un momento de eclosión de las redes sociales, los lazos personales se rompen, se han convertido en virtuales. Este movimiento de secularización es ante todo una negación de la sacralidad del mundo, una ruptura de la conexión existente entre Dios, el hombre y la creación.
Este « No tengáis miedo » es la promesa de una conexión que ya existe, de un lazo indestructible, pues está inscrito en el plan infinito del amor de Dios por el hombre. Dios se encarna, es decir, toma sobre sí la naturaleza humana, « recapitula », como lo dice San Ireneo de Lyon, el lazo de amor entre el Creador y su criatura, para elevarla a la altura de la comunión. El mundo en todas sus facetas se convierte en una epifanía, una manifestación de Dios y su amor.
Este 32º encuentro europeo, el cuarto en Polonia, prosigue la inspiración iniciada por el Hermano Roger, para quien la aproximación entre hermanos y hermanas en el cristianismo constituía el único fermento « de la peregrinación de confianza sobre la tierra ». 30 000 jóvenes se preparan para encontrarse durante cinco días en Poznań. Además de las reuniones y los momentos de diálogo, los participantes harán la experiencia de este lazo de comunión y fraternidad, al tiempo que se esforzarán en llegar a ser ellos mismos epifanías divinas por la gracia del Espíritu Santo.
Dios ha entrado en el mundo, y está ya inserto en la historia, recordando a los hombres que toda libertad consiste en una búsqueda en Él y por Él. Europa acaba de conmemorar el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, este acontecimiento nunca hubiera visto la luz sin la movilización de los cristianos. Desde las manifestaciones no-violentas organizadas por las Iglesias protestantes de Leipzig, hasta los esfuerzos internacionales desplegados por el Papa de Roma Juan Pablo II, que no cesaba de gritar « No tengáis miedo », pasando por la movilización de las Iglesias ortodoxas tanto dentro como fuera del bloque soviético, la caída del muro de Berlín no es solamente el fin de una secuencia de eventos históricos ni siquiera un acontecimiento puramente político, su grandeza es ecuménica.
Después de la caída del muro de Berlín, Europa ya no reconoce al cristianismo el lugar que la historia le había consagrado. En efecto, mientras que la unión de los países de Europa se elabora política y económicamente, su historia e identidad son puestas en cuestión. El cristianismo es de algún modo expulsado de la historia de Europa. Nosotros queremos aquí recordar que la identidad de Europa es ante todo cristiana y que no puede ser comprendida sin esta herencia. La secularización de Europa toma en este momento la forma de un rechazo del Dios de la historia. Sin embargo, la movilización de cristianos de toda Europa, como la que se ha puesto de manifiesto en el encuentro de Poznań, constituye una iniciativa importante que apela a las raíces cristianas del continente, su identidad y sus valores.
Finalmente, la encarnación de Dios en la historia se prolonga en la vida de la Iglesia e irradia sobre toda la creación. La desacralización del mundo afecta también a la naturaleza, al medio ambiente. Una vez fue su sacerdote, ahora el hombre se ha convertido en su verdugo. Se ha creado un nuevo muro, invisible esta vez, que le separa del medio ambiente y que destruye su conexión con la naturaleza. Redescubrir la sacralidad de la creación, proteger la naturaleza, hacer del medio ambiente una teofanía, estos son los nuevos desafíos para los cristianos de hoy. Así, igual que los cristianos de Europa supieron movilizarse para demoler el muro de Berlín y poner fin a la guerra fría, nosotros debemos movilizarnos contra la « guerra del calentamiento climático ».
Durante estos cinco días, nos comprometemos a orar muy especialmente por el planeta. Os llamamos también, a todos los participantes de este encuentro europeo de Poznań, a ser testigos vivos de Cristo nacido, testigos de Cristo resucitado, de un Dios que ha entrado en la historia, de un Dios de la creación.
¿Cómo dar este testimonio?
Cristo mismo dice en el Evangelio según San Juan: « En esto reconocerán que sois mis discípulos; si tenéis amor unos por otros. » (Juan 13, 35)
¡Por tanto, « no tengáis miedo »!
Patriarca Kirill de Moscú
Queridos hermanos y hermanas:
Saludo de todo corazón a los organizadores y participantes del encuentro anual de jóvenes cristianos en Europa animado por la Comunidad de Taizé. Estos encuentros de jóvenes cristianos son muy importantes. A vosotros, jóvenes, os pertenece el futuro de nuestro continente. De vosotros, depende el mañana. Vosotros determináis en qué tipo de mundo vivirán las generaciones venideras. Este año el encuentro tiene lugar en Polonia, que fue la primera víctima de la agresión fascista hace 70 años, que marcó el inicio de la más terrible catástrofe humanitaria de la historia. Millones de vidas humanas fueron sacrificadas a la sed desenfrenada de poder. Recordamos y lloramos a los que murieron en aquella terrible guerra y debemos hacer todo lo posible para que tales cosas no vuelvan a repetirse. Es claro que pasiones humanas fueron su causa, y que los más débiles y vulnerables se convirtieron una vez más en sus víctimas. La crisis económica ha demostrado que la construcción económica no puede ser sólida sin un soporte ético. El significado original del término ‘economía’ es ‘gestión de una casa’. La ausencia de principios morales no conduce a la armonía y al bien común, sino a la autodestrucción. Recordemos que la palabra griega ‘crisis’ significa ‘juicio’. Hoy, la grave situación política y económica es un juicio a los principios e ideales que dominan la conciencia de nuestros contemporáneos. Sin embargo, todo juicio presupone no sólo un castigo, sino también una oportunidad de abandonar el autoengaño y retornar al camino correcto. Vosotros, jóvenes, con vuestro posicionamiento valiente y libre de ataduras estáis llamados a construir nuestra casa común sobre la base de la justicia, la moralidad cristiana y la idea del bien común. Puede parecer paradójico, pero lo que está más próximo a esta valentía cristiana es el maximalismo evangélico de la tradición monástica, tanto en Oriente como en Occidente. No es accidental que vuestro encuentro tenga lugar bajo los auspicios de la Comunidad de Taizé, que sigue el ideal de la fraternidad monástica. San Serafín de Sarov, un gran asceta ruso, dio adecuada expresión a esta ley básica de la vida spiritual con este consejo: ‘Busca el espíritu de la paz y miles a tu alrededor se salvarán’. La transformación del mundo será posible sólo si las almas humanas se transforman. El monasticismo puede enseñar a la gente de hoy a buscar ‘el espíritu de la paz’ a través de la recta construcción de la vida personal. Mi convicción es que la encarnación del ideal evangélico en la vida personal de cada uno de nosotros puede conducir a ‘la salvación de multitudes’ y a construir un mundo sobre los principios de la justicia y el amor. La secular tradición de la Iglesia, que es siempre nueva, lleva valores eternos que son el único fundamento seguro para la construcción de la casa común de la civilización humana, para que pueda vivir sin temor a las ‘lluvias, vientos y tormentas’ (cf. Mt. 7,24-25) que han afligido este siglo. Deseo que podáis descubrir por vosotros mismos estos tesoros inapreciables y convertirlos en guías para vuestra vida. De corazón os deseo la ayuda de Dios al realizar este encuentro.
El Arzobispo de Canterbury, Dr. Rowan Williams
Mis hermanos y hermanas, queridos amigos:
Es un privilegio poder enviar mis oraciones y saludos al reuniros en Poznań para este encuentro europeo que forma parte de la ‘peregrinación de confianza sobre la tierra’. Mi visita a Taizé el pasado mes de agosto fue un regalo y una gracia que recordaré durante largo tiempo, y fue maravilloso experimentar de nuevo esa atmósfera especial de alegría y servicio mutuo, de acogida; y sentirme acompañado por tantas personas de todo el mundo.
En estos días, estaréis compartiendo vuestra reflexión sobre muchos de los desafíos más acuciantes de nuestro mundo. En el corazón de todas las cuestiones está aquella que es quizás la más urgente e incisiva de todas: ¿Qué es vivir una vida verdaderamente humana?
Hemos visto cómo la humanidad es desfigurada y herida por falsas ideas de riqueza, falsas ideas de seguridad, falsas ideas de libertad. Nuestra vocación como cristianos es desvelar ante el mundo la verdad de nuestro destino humano. Jesús dice que la verdad nos hará libres (Juan 8,22) y que él ha venido para dar vida en abundancia (Juan 10,10) – y que él mismo es al tiempo verdad y vida, y el camino que debemos recorrer para alcanzar la verdad y la vida (Juan 14,6).
El destino humano, por tanto, se muestra en Jesús – en una vida que afronta con plena conciencia la tragedia y las necesidades del mundo con una generosidad sin límites, preparada para el sacrificio que conlleva, y sobre todo, con alegría al tomar tal camino. Ahí está la verdad, ahí la humanidad en su desnudez; ahí está la vida.
Al comenzar el Año Nuevo, os deseo abundancia de vida en la verdad y – retomando el título de la gran encíclica del Papa Benedicto Caritas in veritate – de amor en la verdad. Rezo para que este encuentro sea un momento de verdadera revolución en la comprensión de lo que nos hace falta para llegar a ser aquello para lo que hemos sido creados, y para desenmascarar los falsos ideales y fantasías que esconden la belleza del verdadero rostro de la humanidad – ‘la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo’ (II Corintios 4,6).
El Secretario General de la Federación Luterana Mundial, Rev. Ishmael Noko
Queridos amigos:
En nombre de la Federación Luterana Mundial os saludo, jóvenes amigos de toda Europa y de otras partes del mundo. Como en pasadas ocasiones, os reunís al final del año para continuar la “Peregrinación de Confianza sobre la Tierra”.
Os reunís en Polonia durante el tiempo festivo de la Navidad. Os saludo y comparto con vosotros las palabras del evangelista Lucas 2, 9-11:
“Se les presentó el Ángel del Señor, y la Gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos se asustaron. El Ángel les dijo: “No tengáis miedo, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo. En la ciudad de David os ha nacido un salvador, el mesías, el Señor”.
Lo más chocante de este pasaje es la reacción humana al anuncio del nacimiento de Jesús. Hoy, el anuncio de la Navidad evoca imágenes de grandes almacenes bellamente decorados, de regalos envueltos en hermosos paquetes, cajas y contenedores de todo tipo. Nunca es una ocasión para el miedo, ni mucho menos. ¿Pero por qué tuvieron miedo los pastores al escuchar el anuncio del nacimiento de Jesús? Hubo probablemente muchas razones, entre ellas, el miedo a Herodes el Grande. Era un rey conocido por su crueldad. Durante su reinado asesinó a numerosas personas, incluidos miembros de su propia familia. Algo de ese miedo pudo estar relacionado con el comportamiento indisciplinado de los soldados romanos que ocasionalmente ejercían su autoridad en modos inaceptables o inhumanos. Puede que tuvieran miedo por el ambiente general económico y político de la Palestina ocupada de aquel tiempo, que generaba inestabilidad y falta de seguridad en todas las esferas de la vida.
En el contexto de todas estas preocupaciones e inquietudes, los Ángeles respondieron diciendo, “No tengáis miedo”. ¡La razón que dan es que Cristo Salvador ha nacido en Belén! Sin embargo, el hecho de que Cristo naciera en Belén no garantiza por sí mismo la tranquilidad. Pero lo importante en el mensaje de los Ángeles para nuestro afligido mundo de hoy es que Cristo nace más allá del pequeño pueblo de Belén. Debe nacer en nuestros corazones para que podamos experimentar la buena notica y el gozo que trae a nuestro mundo. La aceptación de Cristo mediante la fe nos da fuerza y valor para afrontar los desafíos de nuestro tiempo. Por tanto, la buena noticia en todas estas cosas es que Cristo nuestro Redentor está entre nosotros y tiene la última palabra sobre nuestro futuro. No debemos tener ya miedo.
Por esto, al reuniros en Polonia, estad seguros de mis oraciones por el éxito de este acontecimiento europeo. Que el Señor os bendiga y os cuide en los días venideros.
Józef Michalik, Metropolitano de Przemyśl (Presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia)
Querido hermano Alois, Queridos hermanos, Queridos amigos, «jóvenes de Taizé»,
Os doy las gracias por la « Carta de China ».Ésta supone un nuevo paso hacia la profundización del conocimiento por parte de los jóvenes que se interesan en la vida de la Iglesia, que la ven alegrarse por las gracias espirituales que le llegan a través de sufrimientos, dificultades y pruebas.
Por otra parte, es también cierto en la vida de toda persona que es bueno y necesario ayudarse mutuamente de diversas maneras, sobre todo mediante la oración. Me causa una gran satisfacción que el encuentro de este año, que se celebra en Pozna, reuna una vez más una muchedumbre de jóvenes y de sus amigos en esta comunidad particular que es la comunión en la oración.
Os deseo a todos el que podáis sentir la próximidad del Señor Jesucristo. ¡ Es en su nombre que os habéis reunido ! Que la gracia y la bendición de Dios os acompañen en este Año Nuevo y a lo largo de toda vuestra vida.
El Secretario General de Naciones Unidas, Sr. Ban Ki Moon
Envío mis más cálidos saludos a todos los jóvenes que han viajado a Polonia para la Peregrinación de Confianza sobre la Tierra de este año.
Me uno a vuestro énfasis en la comunidad. Solos, podemos conseguir muy poco. Pero la acción colectiva puede cambiar el mundo a mejor.
Me uno particularmente a vuestro énfasis este año en cuestiones sociales, entre ellas, el sentido de la libertad.
La libertad es uno de los fundamentos del desarrollo y bienestar humanos. Pero a veces la libertad se toma por supuesta. Pero millones de personas en todo el mundo disfrutan de una libertad parcial o fragmentada. Aunque tengan la libertad de viajar, o la libertad de proseguir sus estudios, muchas personas no tienen la libertad de elegir a aquellos que les gobiernan, o de expresar sus creencias religiosas o políticas. En otros lugares, las personas tienen una libertad precaria o sienten que la libertad está bajo constante amenaza. Y, por supuesto, hay miles de personas que están en prisión por defender sus legítimas creencias y carecen de toda libertad.
Naciones Unidas trabaja por las libertades fundamentales en todo el mundo, de acuerdo con nuestra Carta fundacional y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Gracias por el apoyo que prestáis a esta misión global, y por vuestro propio compromiso con la justicia, la solidaridad y la paz.
Por favor, aceptad mis mejores deseos para una peregrinación fructífera, que contribuya a nuestra común meta de un mundo próspero y en paz.
El Secretario General de la Alianza Mundial de las Iglesias Reformadas, Dr Setri Nyomi
La Alianza Mundial de las Iglesias Reformadas se une al pueblo de Polonia al dar la bienvenida a los jóvenes a la peregrinación de este año dirigida por la comunidad de Taizé. Al celebrar la Navidad, recordamos al Príncipe de la Paz, que vino a traer paz sobre la tierra y a desafiarnos a adoptar nuevos estilos de vida que nos den nuevas perspectivas sobre cómo vivir juntos en este mundo en paz y cómo usar los recursos del mundo.
Al reunirse los jóvenes en Poznan, Polonia, rezo para que disfrutéis del encuentro y empleéis el tiempo en construir nuevas comunidades de confianza. Nuestro mundo lo necesita. Que el Salvador nacido en Belén hace 2000 años traiga un Nuevo sentido de paz y de esperanza.
Damos gracias a Dios por el ministerio de la comunidad de Taizé y oramos para que el acontecimiento de este año comience algo nuevo, creativo y lleno de esperanza para miles de jóvenes.
Que Dios os bendiga.
Sr. Herman Van Rompuy, Presidente del Consejo europeo
La unificación de Europa se inspiró en la idea profundamente cristiana del perdón y de la reconciliación después de siglos de guerras.
Está también inspirada en el deseo de libertad después de décadas de dictadura comunista.
Las Iglesias en Polonia, entre otras instituciones, jugaron un papel muy importante en esta liberación.
Pero el trabajo no ha terminado. Es necesario luchar cada día contra las tendencias particularistas, egoístas y xenófobas en el seno de nuestra Europa. Se debe continuar la búsqueda de la unidad en la diversidad.
Es una gran labor de solidaridad y de amor.
El Presidente de la Comisión Europea, M. Manuel Barroso
Queridos amigos de Taizé y jóvenes del mundo entero:
Os habéis reunido de nuevo, decenas de miles de jóvenes venidos del Este y el Oeste, de las cuatro esquinas de nuestro continente e incluso de más allá de las fronteras de Europa, para celebrar la paz y la solidaridad, y para reflexionar juntos sobre el sentido del compartir y de la libertad.
La ciudad de Poznań y Polonia, que han sido escogidos por la Comunidad de Taizé para vuestro encuentro de este año, evocan dos fechas cruciales de nuestra historia: el estallido de la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, y la caída del telón de acero, en otoño de 1989, que ha permitido el regreso de la democracia a Europa central y ha abierto el camino a la reunificación de nuestro continente.
Es por tanto, en este contexto de preservación de la memoria y celebración de la libertad y la unidad reencontrada, que quiero también saludaros y animaros a proseguir con vuestra misión. Guardo el grato recuerdo de mi encuentro con Hermano Alois, el año pasado, aquí en la sede de la Comisión europea y del mensaje que quisisteis llevar a Bruselas.
Mi admiración y mis mejores deseos están con vosotros.