Poznan

El encuentro día a día

Domingo 27/12: día de acogida de voluntarios

Katharina (Austria) Cuando llegué esta mañana no sabía qué esperar, ya que nunca había estado en Polonia. Sin embargo, en la misma estación de tren ya me encontré con algunos amigos y en el centro de recepción vi a otros jóvenes que conocía de Taizé. Después de comer y de una primera oración, ya tenía muy claro por qué estoy aquí. Nuestra familia de acogida es muy agradable y acogedora, aun si nos comunicamos de una forma curiosa, sobre todo… ¡con las manos! Hasta ahora, todo va bien, y espero con impaciencia los próximos días.

Whilssy (Filipinas) Es la primera vez que participo en un encuentro europeo, ¡estoy la mar de contenta! Al llegar, lo que más me ha llamado la atención es el número de iglesias. He participado en la eucaristía en una iglesia de dominicos y me ha impresionado la cantidad de gente que asistía a la misa, así como el fervor con el que participaban. Es una prueba de la fe del pueblo polaco.

Lunes 28/12: los voluntarios están en marcha preparando la acogida de los jóvenes

Varios cientos de voluntarios han pasado toda la jornada del lunes trabajando en los distintos equipos. Hay mucho que hacer, pues a partir del martes por la mañana temprano, llegan a Poznań grupos de jóvenes de toda Europa.

Krzysztof (Polonia)

En la parroquia Saint Wojciech de Poznań, acogimos ayer a un grupo de jóvenes voluntarios, que han llegado con dos días de antelación para echar una mano. Hemos procurado darles una cálida acogida, preparando una comida caliente y algunos dulces polacos. Después, las familias han venido a buscarlos para llevarlos a sus casas. El último peregrino nos ha llegado de… Singapur.

Claire (Francia)

Tras despertarnos con la ciudad cubierta de nieve y un desayuno típico de aquí (té, charcutería de todo tipo y queso), he cumplido con mi primer cometido. He conducido por toda la ciudad de Poznań buscando los centros de acogida para entregar sobres con las listas de los participantes. Entre las direcciones prohibidas y las glorietas, no ha sido nada fácil… Menos mal que los tiempos de oración están ahí, como islotes de estabilidad para nosotros, voluntarios de acogida en ebullición: ¡mañana es el gran día!

Anton (Alemania)

De camino a la casa de mi familia de acogida, en el Centro de Congresos de Poznań, ya reconozco a unos cuantos jóvenes que participan en el encuentro europeo. Les reconozco por los cantos, el equipaje y la alegría en sus rostros. Al entrar en el centro, no puedo dar ni dos pasos sin saludar a amigos. Las últimas semanas, a las numerosas preguntas escépticas «¿Vas solo al encuentro de Poznań?», siempre he respondido: «¡Uno nunca está solo en los encuentros europeos»!

Adriana (Portugal)

Después de dos días en Poznań, ya ha sido toda una experiencia: he encontrado a tanta gente, tengo nuevos amigos… Lo más importante aquí, es que nunca estoy solo. ¿Cómo podría estarlo? No tengo más que mirar alrededor mía, y siempre hay alguien que me busca… Aprendo también a ser tolerante, a confiar en los demás: cada uno de nosotros tiene una opinión, un punto de vista y sentimientos diferentes. Eso es lo que nos enseña la acogida de las familias polacas: ayer, nada más llegar, la familia nos dio las llaves de su casa. Este encuentro está siendo para nosotros una verdadera peregrinación de confianza.

Martes 29/12: ¡el encuentro de Poznań ha comenzado!

Hoy martes, miles de jóvenes de toda Europa han llegado a Poznań, acogidos por familias de la ciudad y de la región.

Étienne (Francia)

¡Qué gran día para todo el equipo de voluntarios que vinieron a Poznań a mediados de septiembre! Por la mañana temprano, estábamos encantados de recibir noticias de las parroquias que hemos visitado y preparado desde hace varias semanas para este día de acogida. Se nota la alegría y el entusiasmo en las voces, a pesar del estrés de recibir, a veces, a más de 200 personas. «Han llegado cuatro portugueses». «¡Hemos recibido a 34 personas!» «Acaban de llegar 25 personas en el autobús; el té y las galletas están listos!» «El primer grupo ha salido para las casas de sus familias, ¿cuándo llegarán los próximos?» Los teléfonos suenan sin cesar. ¡Este encuentro tan esperado comienza ya!

Chiara (Italia)

Verdaderamente, los polacos parecen haber estado esperándonos… y ahora nos acogen con tanta amabilidad; emociona la atención con la que nos tratan. De camino al centro, en el tranvía, alguien nos ha preguntado de dónde veníamos y nos ha explicado la ciudad y su historia. No había duda de que estaba contento de ver la ciudad llena de gentes de tantos países y lenguas diferentes. Muchos, en la calle, nos preguntan si hemos venido al encuentro. Esta mañana, nos tuvimos que levantar pronto para recibir a los italianos y albaneses. En el colegio, nos prepararon espontáneamente una comida. ¡Es increíble cómo nos han recibido! Claudio (Chile)

Venir de Chile y participar en un encuentro en el que las fronteras no existen, y en el que el amor ocupa cada vez más lugar, es una gracia que Dios me regala. La sensación de ser acogido por una familia con tanto amor y atención hacia mí, es un encuentro profundo con Jesús. La expresión más hermosa de Cristo, el lenguaje del corazón, está presente en cada miembro de la familia polaca que me acoge con tanto entusiasmo y alegría.

Antoinette (Suiza)

Vine con el grupo de preparación y ya llevo aquí dos días. Estoy en casa de una señora que no habla más que polaco. El momento más divertido es al levantarse, porque uno no sabe qué va a pasar. Esta mañana desayunamos a las 5h para poder ir a recibir a los francófonos; la señora nos puso salchichas con mostaza y ketchup… ¡Qué choque cultural! Cuando vinimos a Poznań, se suponía que llegábamos a las 7h30, pero cuando nos despertamos y miramos por la ventana del tren, la ciudad se parecía a Berlín… Una vez en la estación… efectivamente, ¡estábamos en Berlín! El tren llevaba 3 horas de retraso. ¿Qué ocurrirá mañana?

Vinod (India)

Es la primera vez que participo en un encuentro europeo y estoy feliz. Vengo de un país lejano, India, pero desde mi llegada y el encuentro con la gente de la parroquia, ya nome he sentido solo. La acogida de los jóvenes es particularmente cálida y agradable. Mi familia de acogida me ha recibido con una gran sonrisa y muchos manjares. Este encuentro nos muestra que somos Uno en Cristo, y nos da la ocasión de conocernos y rezar juntos.

Marika (Letonia)

Estoy encantada de participar en el encuentro con mis amigos – la alegría compartida y el tiempo que pasamos juntos nos aúnan. Trabajamos en el equipo de iglesia, que comienza su trabajo esta tarde. Lo que habíamos oído sobre la hospitalidad del pueblo polaco ha resultado ser totalmente cierto: el recibimiento, el té, las galletas… y después dos chicos nos acompañaron hasta la casa de nuestras familias de acogida. De vuelta en Letonia, voy a compartir con los que están a mi alrededor todo lo que aquí estoy descubriendo… y esta extraordinaria hospitalidad. Francesco (Italia)

Es mi sexto encuentro europeo, pero esta vez vengo de voluntario. Así, he podido ver toda la organización para preparar el encuentro. Los momentos de trabajo, de comidas y de oración con los jóvenes de todos los países me dan la fuerza para vivir el día a día como un don de Dios. A lo largo de este encuentro, descubro la vida en común, como una gran familia, respetándonos unos a otros.

Fabienne (Francia)

En esta fría mañana de invierno, hemos ido al colegio donde debíamos recibir los autobuses francófonos del día. Para empezar, ha habido que encontrar dónde aparcaban… y no ha sido nada fácil, ¡nos encontramos en medio de los autobuses lituanos! María, la responsable polaca, llegó y nos guió hasta los jóvenes encargados de dirigir los autobuses a sus aparcamientos. Comenzó la espera, llegaron siete autobuses a la vez a las 8h y luego uno o dos cada media hora. El último, tan esperado, llegó a las 14h.

Valentina (Croacia)

Hoy, con el mapa de la ciudad en la mano para encontrar cómo llegar a la parroquia, un señor que estaba limpiando la calle me ofreció su ayuda. No estaba muy segura porque sólo hablaba polaco, pero decidí seguir sus indicaciones. Varias personas más se dirigieron a mí para orientarme. Todos estaban muy dispuestos a ayudar, aunque cada uno tenía una teoría diferente de cómo llegar… Finalmente, encontré la parroquia, donde me recibieron muchos rostros sonrientes, ¡y algunos niños haciendo fotos de nosotros tal como llegábamos a la acogida!

Lena y Georg (Alemania)

Llegamos el domingo y nos dieron la responsabilidad de recibir hoy a los alemanes. Es el mejor lugar para volver a encontrar a jóvenes conocidos de Taizé u otros lugares. Ha sido curioso ver cómo la ciudad se iba llenando de jóvenes de toda Europa. Como jóvenes alemanes, nos alegramos de poder aprender a conocer a nuestros cercanos pero desconocidos vecinos del este.

Miércoles 30/12: El encuentro de Poznań en su apogeo

Primera noche en las casas de las familias, oraciones de la mañana y reuniones en pequeños grupos en las parroquias: en este segundo día del encuentro todos los participantes han comenzado a seguir el programa.

Jan (Polonia)

En nuestra parroquia de Poznań, hemos tenido hoy nuestra primera oración con los jóvenes. ¡La iglesia estaba llena de gente y de alegría! Nos hemos dividido en pequeños grupos para hablar sobre la cuestión de la «sed» en nuestra vida. Después, hemos visitado un orfanato para descubrir un signo de esperanza. Muchos quedaron impresionados por el ambiente del lugar, hasta tal punto de no saber qué decir después de la visita. Al salir, la nieve comenzaba a caer.

Nicolas (Francia)

¿Cómo describir la gratitud de los polacos por nuestra venida? Ayer por la tarde, una veintena de nosotros volvía en el tranvía tras haber pasado la jornada recibiendo a los francófonos. Daga, la joven polaca que lo había coordinado, sacó un cuadernillo y se puso a escribir, en equilibrio en el asiento del tranvía, unas palabras de agradecimiento para la chica que tenía al lado. Al final del trayecto, todos los voluntarios francófonos que estábamos allí teníamos unas palabras de agradecimiento escritas por ella; y eso, tras haber pasado todo el día encargada de coordinar todo…

Zosia (Inglaterra)

Me recibieron estupendamente en Poznań; con tanta gente que encontrar. La sesión en la que participé fue muy divertida: he descubierto el folclore polaco, los cantos y bailes, interpretados por un grupo de bailarines polacos. ¡Incluso he bailado! La hospitalidad de mi parroquia ha sido fabulosa, con deliciosas galletas, té y sonrisas sin fin. Incluso hemos tenido derecho a una estupenda ración de clima inglés: ¡hace frío y nieva!

Igor (Italia)

Con los demás voluntarios que han ayudado en la preparación desde mediados de septiembre, hoy hemos visitado algunas de nuestras parroquias para animar y echar una mano a los equipos. Tras la oración de la mañana, los jóvenes se separaron en pequeños grupos para hablar sobre la “Carta de China” y, en varias parroquias, el equipo de preparación propuso visitar algunos lugares de esperanza y el testimonio de personas comprometidas en la sociedad local. Hacia las 11, en las parroquias del centro, los jóvenes comenzaron a dirigirse al centro de congresos para la comida y la oración. Los equipos de preparación se dividieron, algunos fueron con los peregrinos hacia el lugar de la oración común y otros se quedaron en la sala parroquial para ordenarla y prepararla para el día siguiente.

Yuliya (Ucrania)

Encontrar a jóvenes fatigados con sus mochilas y sus sonrisas a la entrada del centro de recepción de ucranianos y bielorrusos, y explicarles a dónde ir, me ha dado una alegría increíble. Preguntan y parecen algo perdidos, aunque sus miradas muestran unas ganas inmensas de vivir este nuevo encuentro de Taizé. Están tan contentos cuando salen para sus parroquias, impacientes por saber qué les espera. Estos jóvenes comienzan su peregrinación de confianza bajo mis ojos y eso me llena de alegría.

Magalie (Francia)

«Para buscar la reconciliación y para poder avanzar, ¿hay que cerrar los ojos ante los errores del pasado, los sufrimientos y los abusos vividos o infligidos?» Esta ha sido la pregunta de un peregrino en una de las reuniones sobre la reconciliación. Tan difícil como el tema y la cuestión en sí, fue también la respuesta: «¡La reconciliación no depende del olvido! La necesidad de recordar es a veces demasiado difícil de soportar para algunas personas y es nuestro deber ayudarles».

Rajesh (India)

Vengo de India y es mi primer encuentro europeo. He visto muchos jóvenes de todas partes del mundo, reunidos como una familia en Poznań. Estoy contento de poder tener esta experiencia en el encuentro. Pienso que estos jóvenes de nuestra generación, todos reunidos con fe, esperanza y alegría, para compartir el amor de Cristo, son un ejemplo para ayudar a generaciones futuras a crecer en la fe de Cristo. Es así como yo mismo he descubierto en la vida la fe, la alegría y la paz en el alma, algo que nunca había encontrado anteriormente.

Estelle (Francia)

Sentados en círculo, italianos, serbios alemanes, polacos y franceses, frente a la multitud de deseos que hay en nosotros. ¿Cómo ordenarlos, establecer una prioridad? Primeros encuentros, primeros intercambios tímidos y, después, comenzamos a hablar. Se siente ese lazo de confianza en Dios que nos une a todos. El anuncio del cumpleaños de uno de los serbios relaja el ambiente. El joven, contento con la discusión entablada, nos dice cómo le haría feliz recibirnos a cada uno de nosotros en su país, enseñarnos su país y sus costumbres. Nos conocemos desde hace una hora y ya se siente la alegría que proporciona el compartir con sencillez.

Adriana (Portugal)

Ayer fue un día importante para todos… ¡el día de la acogida! Nos tuvimos que levantar bien temprano. ¿Algún problema? No… para mí fue un placer. Los portugueses son de los que tienen que hacer un viaje más largo para llegar. Sin embargo, cuando les recibimos con amplias sonrisas, ¡no parecían estar cansados! Estaban felices por poder continuar la peregrinación de confianza. Esta mañana, otro momento importante… los encuentros en las parroquias. No tengo palabras para describir la hospitalidad de mi parroquia de acogida. Son encantadores con nosotros.

Nicolas (Francia)

Ayer a las 20h45, el tren para Czempin salió de Poznań. Tras un carrerón, nos montamos in extremis en el tren en marcha. Nos encontramos como sardinas en medio de una decena de hermanas. Su apariencia tímida se transformó nada más oír nuestros acentos, ofreciéndonos sus espléndidas sonrisas. Mi amigo y yo empezamos a cantar. Y entonces, una de las hermanas nos sorprendió entonando «Aux Champs Elysées». Todo el vagón se unió a ella. Una vez acabada, lo que se escuchaba eran risas en medio de un guirigay general. Mi amigo le dijo entonces: «¡La contratamos y nos la llevamos a París!» Esta mañana en el tren hacia Poznań, por azar o providencia, las mismas hermanas entraron en nuestro vagón. De mutuo acuerdo, hemos continuado naturalmente explorando el repertorio musical francés.

Lena y Georg (Alemania)

Hoy hemos tenido nuestra primera reunión en pequeños grupos. Había un ambiente muy «internacional», con participantes de ocho países diferentes. Hemos leído juntos el comienzo de la «Carta de China» e, inspirados por esta reflexión del hermano Alois, hemos hablado de nuestro deseo de Dios y de nuestra forma personal de orar y de seguir a Jesús. A pesar de las diferencias en nuestros orígenes y culturas, nos hemos dado cuenta en seguida de que tenemos las mismas experiencias y las mismas dificultades.

Myriam (Francia)

He participado en la reunión sobre «Cómo compartir nuestra fe con los demás actualmente». La palabra «Misión» puede dar miedo. Pero no a estos jóvenes estudiantes de Poznań. Se reúnen regularmente, rezan por los misioneros, se encuentran con ellos y organizan programas relacionados en las parroquias. Algunos han sido misioneros, por ejemplo, en Cabo Verde. Estos estudiantes llevan el mensaje del amor de Dios a las poblaciones que más lo necesitan.

Jueves 31 de diciembre: ¡el año que viene en Rótterdam!

En este último día del año, el programa del encuentro ha ofrecido a los jóvenes participantes y a los ciudadanos de Poznań una gran variedad de sesiones. Por la tarde, el hermano Alois ha anunciado las siguientes etapas de la peregrinación de confianza a través de la Tierra, antes de que todos se reunieran para una vigilia de oración y para la "fiesta de las naciones" en las parroquias.

Eveline (Países Bajos) Me ha encantado estar presente esta tarde en Poznań cuando el hermano Alois ha anunciado que el próximo encuentro europeo tendrá lugar en los Países Bajos. Para mí, los encuentros son un signo de esperanza: ver tantos jóvenes buscando algo más que la riqueza material, buscando el enriquecimiento de sus corazones y el de los otros. Estoy feliz de que el próximo año, jóvenes de toda Europa vengan a nuestro país para portar esperanza, para compartirla y para continuar a construir la confianza entre los distintos países, sus habitantes… y Dios.

Yulia (Ucrania) Trabajar en el punto de información puede parecer cansado y estresante. Alguien no sabe cómo llegar a la parroquia o ha perdido sus documentos. Nos plantean cuestiones muy variadas, a veces no tenemos respuestas inmediatas. Algunos parecen inquietos, pero convencidos de que podemos ayudarles. Intentamos ayudar a todos en la medida de nuestras posibilidades, y agradecemos el ejemplo que nos dan.

Wojtek (Polonia) Durante nuestro viaje a Poznań, vimos la película «Feliz Navidad», que va de los soldados que combatían en la primera guerra mundial y pasaban la noche de Navidad en las trincheras. En los dos campos, decidieron parar esa noche los combates y disfrutar de un momento de paz compartida. Me di cuenta que también yo venía a Poznań por eso: para construir la paz entre las naciones encontrándose y rezando juntos.

Nicolas (Francia)

Esta mañana hemos escuchado un testimonio desgarrador en Czempin. Tras un largo periodo infernal, ahogado en el alcoholismo, el parroquiano que tenemos en frente es un hombre nuevo desde que encontró a Dios. «Estoy en paz», dice con un aire digno y sereno al lado de la cruz de Taizé. Este quincuagenario con mirada de niño, liberado del yugo del alcohol, da su tiempo ahora a grupos de alcohólicos anónimos de la ciudad. El auditorio, estremecido y con las lágrimas a flor de piel, aplaudió en pie el admirable recorrido de este hombre resucitado. ¡Es una gran alegría compartir con él la misa de Nochevieja!

Zosia (Inglaterra) Este año ayudo a preparar la iglesia para la oración de la tarde: enciendo las velas y pido a la gente que no haga más fotos. Así, echo una mano a los que tanto han trabajado para organizar este encuentro. Siempre me maravilla ver lo bien que sale todo. Tengo unas ganas enormes de participar en la fiesta de las naciones esta tarde, hemos preparado una sorpresa para nuestra parroquia. Antes de ello, espero que seamos muchos los que asistamos a la vigilia de oración por la paz, es lo más importante.

Martti (Finlandia) Encontrar a miles de jóvenes adultos que han venido a participar a la peregrinación de confianza en Poznań ha sido una experiencia impresionante. Los cantos de Taizé, que se aprenden fácilmente, se convierten en una forma fácil de rezar y nos guían hacia una paz interior en la que es posible escuchar a Dios. Hemos tenido muchas discusiones interesantes con jóvenes de distintas lenguas y culturas, y también hemos descubierto todo lo que tenemos en común, en Cristo. Asimismo, durante nuestra estancia, los nueve jóvenes que vinimos juntos al encuentro hemos podido experimentar la estupenda hospitalidad polaca.

Myriam (Francia) Esta tarde he participado en una sesión con la comunidad de Barka, presente en Poznań. Me ha emocionado la sinceridad de las palabras de la fundadora. Dejarlo todo para fundar, con su familia, una comunidad en la que dar una segunda oportunidad a personas completamente perdidas, ¡qué coraje! Me ha impresionado lo que ha conseguido Barka en Polonia, permitiendo a todos sus miembros tomar responsabilidades.

Anton (Alemania) Hoy he ido a la sesión sobre los cristianos y su vida en China. Dos hermanos de Taizé que han visitado este país en el otoño nos hablaron de su experiencia y del cristianismo en China. Así, me he dado cuenta de uno de los sentidos de los encuentros europeos de jóvenes: conocer a otros cristianos, abrir el espíritu y sentir la unión entre nosotros por la fe en Dios.

Viernes 1 de enero: «¡siempre en marcha, nunca desarraigados!»

El hermano Alois ha citado esta frase de la santa polaca Urszula Ledochowska en su última meditación de la tarde del 1 de enero. Para los participantes, la jornada ha estado marcada por las comidas con las familias y los encuentros por países.

Luc (Francia) La tarde del 31, pensábamos que comeríamos en la fiesta de las naciones, pero poco antes de salir de la casa, vimos que nos habían preparado la comida. Ha sido un buen cambio de planes y una alegría compartir unos momentos cordiales con aquellos que nos han acogido. Hemos comprendido que la confianza de la «peregrinación de confianza» es también confianza en Dios, que nos conduce allá donde no lo esperábamos… para nuestra felicidad.

Gabriela (México) Estos últimos días de nuestra estancia con la familia, siento un enorme agradecimiento hacia ellos. Llegar a un país desconocido, sin hablar el idioma, me colocaba aparentemente en una situación de vulnerabilidad… Y sin embargo, he encontrado una familia que ha abierto las puertas de su casa. Guardaré mucho tiempo este recuerdo lleno de esperanza.

Nastya (Rusia) La acogida en la parroquia es para mí la impresión más hermosa de este encuentro. Tras las oraciones de la tarde y el trayecto de vuelta desde el lugar de oración común, he podido experimentar la calidez de la acogida en nuestra parroquia. Hemos podido ver cómo los jóvenes de Poznań nos esperaban desde hace mucho tiempo y cómo se habían preparado. Nos han explicado minuciosamente el programa, así como toda la información que podíamos necesitar. Y, por supuesto, a menudo nos esperaban también un té caliente y especialidades polacas.

Tobias (Alemania) Como coordinador del equipo de circulación durante la distribución de las comidas, he quedado impresionado por este trabajo. El primer día, viendo el número de jóvenes en este equipo me inquieté un poco y me preguntaba cómo hacer para motivarlos. Días tras día, he podido constatar que mis inquietudes eran totalmente innecesarias: todos se han esforzado por crear un buen ambiente de trabajo en el equipo, incluso sin haber tenido la oportunidad de conocerse todos.

Julien (Francia) Para celebrar el Año Nuevo, me invitaron a compartir la comida con una señora mayor. Me asombró ver su confianza, invitando a su mesa a jóvenes que no conocía. Sólo hablaba polaco, pero otro joven nos ayudaba a traducir. ¡La verdad es que su sonrisa y su confianza posibilitaban por sí solas una buena conversación! Estaba feliz de poder compartir esos momentos con nosotros. Por mi parte, me ha ayudado a comprender el significado de la peregrinación de confianza.

Adriana (Argentina) Llegué a mediados de septiembre a Poznań y he tenido la suerte de poder preparar el camino a los jóvenes que han participado en el encuentro europeo. Al visitar las parroquias durante los últimos días, he podio ver a los equipos en acción organizando, por ejemplo, la fiesta de las naciones la tarde de Fin de Año. Los rostros reflejaban una gran alegría, otros fatiga, pero su sonrisa ha quedado como signo de la presencia del Señor.

Sábado 2 de enero: ha llegado la hora de partir

Tras una última oración en las parroquias de acogida, los jóvenes se despidieron esta mañana. Después, los autobuses han salido hacia todos los puntos de Europa, dejando la ciudad de Poznan blanca bajo la nieve caída en los últimos días.

Bernard (Alemania) Esta mañana, tras el desayuno, mi familia me ha acompañado a la parroquia para la oración final. He recibido mucho durante mi estancia en Poznań: una cálida acogida, una magnífica familia donde encontrar tranquilidad en medio de un encuentro muy intenso, ¡y una buena idea de la gastronomía polaca! Han querido además dejarme un regalo de despedida, que me llevaré a casa junto a una enorme cantidad de impresiones nuevas y buenos recuerdos.

Zeljka (Serbia) Lo que guardo de estos últimos días es, en primer lugar, la hospitalidad de los que nos han acogido. Han sido muy amables, no han dudado en darnos todo aquello que necesitábamos. ¡Hemos hecho nuevos amigos! Esperamos poder volver a visitarlos alguna vez.

Julie, Justine, Béatrice, Antoine, Maxime, Emeric (Francia) Esta mañana, al irnos de nuestra parroquia, los jóvenes que nos han acogido se pusieron como un muro delante de los autobuses que nos habían traído a Poznań… para intentar, con humor, que no nos fuéramos. Lo que nos ha impresionado, es el número de jóvenes implicados en la preparación local del encuentro. Dentro de una hora volvemos a París, alimentados por la juventud y el dinamismo de la iglesia polaca.

Lena y Georg (Alemania) Ayer, una señora mayor nos invitó para la comida del primer día del año. Nos preguntábamos cómo íbamos a comunicarnos con ella porque no hablamos nada de polaco. La sorpresa fue ver el número de comensales: la dama había invitado a miembros de su familia y, finalmente, éramos 14 personas, algunas de ellas vivían en otros países. Su hijo habla distintos idiomas y no tuvo problema en comprendernos. Esta deliciosa comida quedará sin duda como uno de los recuerdos más emocionantes del encuentro. Ahora esperamos poder continuar nuestra peregrinación de confianza personal, de vuelta a casa. Estos días en Poznań han supuesto una gran confirmación en nuestra búsqueda de Dios.

Zosia (Inglaterra) No encuentro palabras para describir lo que he vivido esto últimos días. Todo ha sido tan especial… La vigilia de oración por la paz, seguida de la fiesta de las naciones, ha sido una forma estupenda de comenzar el nuevo decenio. Mi familia de acogida nos ha cuidado con todo detalle. Por supuesto que es triste irse, pero quiero sobre todo manifestar mi agradecimiento a todos los que nos han recibido en Poznań. Deseo que lo que aquí ha ocurrido sea un testimonio para nuestro tiempo.

Felicia (Alemania) Al final del encuentro, el recuerdo más vivo es quizás la tarde del 31 de diciembre, empezando a las 23h con una oración por la paz. Después, para la fiesta de las naciones, los jóvenes, los parroquianos y varias familias de acogida se reunieron para cantar y bailar. La mañana del 1 de enero, para la eucaristía, se habían reunido más de 400 personas, jóvenes o de más edad, de lejos… y, por supuesto, de Poznań. Ocho sacerdotes celebraron en distintos idiomas: polaco, húngaro, español, inglés… En este ambiente tan acogedor, estaba claro que se trataba ante todo de una fiesta para alabar el amor de Dios. Haber recibido esta comunión, me hace más agradecida y me da esperanza.

Cada día, a través de testimonios de jóvenes, será presentado en esta página un resumen de la jornada vivida en el encuentro.
Última actualización: 3 de enero de 2010