
En Haití en 1983, el hermano Roger vivió en la Cité-Soleil, barrio carenciado de Puerto Príncipe.
Proposición de oración para el 12 de marzo de 2010
Canto
Jésus le Christ
Salmo
Bonum est confidere (1x después de cada estrofa)
Señor mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros,
no pretendo grandezas que superan mi capacidad.
Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre, como un niño está en mis brazos mi deseo.
Lectura
Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él.
Canto
In manus tuas Pater
Silencio
Oración de intercesión
Kyrie eleison
1. Espíritu Santo, Espíritu de paz, por medio de nuestra oración haznos atentos a quienes nos rodean.
2. Espíritu Santo, Espíritu de vida, ayúdanos en este tiempo de cuaresma a ser solidarios y a compartir.
3. Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría, inspira el corazón de quienes ejercen responsabilidades en los pueblos de la Tierra.
4. Espíritu Santo, Espíritu de amor, calma los sufrimientos de todos aquellos que en Haití conocen la miseria, la soledad y el hambre.
5. Espíritu Santo, Espíritu de bondad, sostiene al pueblo chileno que también ha sido probado y a todos quienes son víctimas de catástrofes naturales.
6. Espíritu Santo, Espíritu de fortaleza, da valor a los jóvenes haitianos para que mantengan la esperanza de un porvenir mejor y que comprometan sus energías en su construcción.
Padre Nuestro
Oración
Dios nuestra esperanza, te confiamos todas las víctimas del grave terremoto en Haití. Cuando nos quedamos desconcertados por el incomprensible sufrimiento de los inocentes, concédenos ser testimonios de tu compasión.
Cantos
C’est toi ma lampe
Ad te Jesu Christe
Jesus, remember me
Dona la pace Signore
Entre los cantos al final de la oración, se puede leer este extracto del mensaje de este joven haitiano que estuvo como voluntario en Taizé en 2006.
(Más mensajes).
De Jean Paul de Haití:
« Nunca he visto semejante fervor en un pueblo. En todas las iglesias y esquinas de las calles de Haití se ven muchedumbres inmensas que rezan, que cantas las alabanzas del Señor. Es como si Cristo estuviese allí, bien presente, para sanar a Haití. Vuestra oración es lo mejor que podéis ofrecer al pueblo haitiano en este momento.»