Celebraciones por los 70 años de Taizé - Mensajes recibidos

El Papa Benedicto XVI

Querido Hermano :

En estos días cuando recordamos el retorno al Padre del querido Hermano Roger, fundador de la comunidad de Taizé, asesinado hace cinco años, el 16 de agosto de 2005, durante la oración de la tarde, en la Iglesia de la Reconciliación, Su Santidad el Papa Benedicto XVI desea que conozcáis su cercanía espiritual y su unión en la oración con la Comunidad y con todos los que participan en la conmemoración de la memoria del Hermano Roger.

Testigo infatigable del Evangelio la paz y de la reconciliación, el Hermano Roger fue un pionero en los caminos difíciles hacia la unidad entre los discípulos de Cristo. Hace setenta años, él comenzó una comunidad que continua viendo cómo miles de jóvenes del mundo entero llegan hasta ella, en busca de un sentido para sus vidas, les acoge en la oración y les permite tener la experiencia de una relación personal con Dios.

Aunque él ha entrado en el gozo eterno, continua hablándonos. ¡ Qué su testimonio de un ecumenismo de la santidad nos inspire en nuestro caminar hacia la unidad y que vuestra comunidad continúe viviendo e irradiando su carisma, de modo especial hacia las generaciones más jóvenes!

Con todo su corazón, el Santo Padre ruega a Dios que le llene de sus bendiciones, como también a los hermanos de la Comunidad de Taizé y a todos los que con ustedes están comprometidos en el trabajo por la unidad entre los discípulos de Cristo, especialmente los jóvenes.


El Patriarca Bartolomé de Constantinopla

Deseamos enviar al hermano Alois, prior, y a toda la comunidad de Taizé unas palabras para conmemorar el quinto aniversario del fallecimiento trágico del muy recordado hermano Roger así como el 70 aniversario de la fundación de la comunidad de Taizé. Él no fue sólo su fundador y su inspirador , sino también «el que vela», siempre infatigable y disponible, junto a la cabecera de su desarrollo, al servicio de la vigorosa idea que la fundó, esta es, según sus propias palabra la reconciliación ecuménica».

Cualquiera que sea el punto de vista desde el que contemplemos el itinerario y la obra del hermano Roger, es indiscutible que él ha sido una de las grandes figuras cristianas del siglo XX. ¿Quién puede dudar de la profunda sinceridad y autenticidad de su «búsqueda» espiritual? ¿Quién puede dudar de la sinceridad del «camino» que él quiso emprender, no solo sino con la voluntad de arrastrar también a otros a compartir esta «luz», en la alegría y la humildad? Este compartir, deseo profundo de «comunión », ¿No fue su fuente y lo que le movió hasta la última letra, hasta la última palabra de su « Carta inacabada », que contemplaba «la extensión» de la diaconía de la comunidad de Taizé? ¿Quién puede dudar de la atracción de lo que él vivió y de sus enseñanzas en miles de jóvenes , pero también en gente de más edad, que anhelan, en una búsqueda espiritual, con un deseo interior ardiente, a menudo no expresado ni comprendido de escuchar y de comunión ?

Junto a él y los hermanos que comparten su visión y su tensión, Taizé se ha convertido en un verdadero centro, un punto de convergencia y de encuentro. Un lugar de profundización en la oración, la escucha y la humildad. Un lugar de respeto hacia la tradición del otro. Reconocimiento del otro, de su rostro y así de su ser, un requisito necesario para amar la imagen del que nos ha amado «sin límites ».

Su marcha fue un marcha en pos de amor y de verdad, que iba definiendo su camino en el encuentro con el otro, en el cruce de miradas, en la oración personal vivida juntos y compartida.

Nuestro querido y llorado Olivier Clément, escritor, historiador, y uno de los más grandes teólogos de la Iglesia ortodoxa del siglo XX, que estuvo cerca de la comunidad, resumió en su libro publicado en 1997 y titulado muy apropiadamente « Taizé: un sentido a la vida », la esencia « espiritual » de este proceso de « búsqueda » construido con y alrededor de Taizé,con y alrededor del hermano Roger.

En Taizé, escribió Olivier Clément, hombres de orígenes confesionales, étnicos, culturales, lingüísticos diversos y a veces opuestos, rezan y trabajan juntos: sí, esto es posible, pues Cristo destruye todo muro de separación.» En relación con el atractivo de la comunidad para los jóvenes, Olivier Clément explicaba el fenómeno: «Los jóvenes en la actualidad están hartos de discursos ( pero también de las burlas ), y tienen sed de autenticidad. Resulta vano hablarles de la comunión si no se puede - « venid y veréis » - mostrarles un lugar donde la comunión se construye. Un lugar donde cada uno es acogido tal como es, sin ser juzgado, donde no se pide un pasaporte dogmático, sin por ello ocultar que se reúnen en torno a Cristo y que un camino - « yo soy el camino » - dijo - comienza ahí para quien lo desea. (p. 14-15) »

« Taizé: un sentido a la vida » Olivier Clément tenía razón al decir esto. Nosotros decimos también que es un «lugar de vida». ¿Qué es un lugar de vida si no es un lugar , ciertamente físico, pero también y sobre todo un lugar de interiorización que nos ayuda a reflexionar sobre nosotros mismos y los demás, que nos permite encauzarnos y nos cuestiona ?. Un centro que nos lleva a realizar, en nosotros mismos y en los demás, la unidad horizontal y la unidad vertical, en plena resonancia con la dimensión espiritual de nuestra existencia. Esta búsqueda de la unidad, en la alegría, la humildad, el amor y la verdad, tanto en la relación con el otro, « sacramento del hermano », como en la relación con Dios, « sacramento del altar », resume a nuestro parecer la esencia de la marcha, la ruta, del camino de Taizé.

Es en esto que reside el carisma de la comunidad. Un carisma de «estar juntos » que da un « sentido ». Y los sentidos, para nosotros cristianos, no pueden ser vividos sino en la tensión hacia la única cosa necesaria.

Que la memoria del hermano Roger que tenemos presente en nuestras oraciones sea eterna, y que nuestros deseos acompañen a la comunidad de modo que ésta prosiga la diaconía reconocida como « camino » para sí mismo y para los otros por el hermano Roger.

Que la gracia del Señor y su infinita misericordia estén con todos vosotros.


Cirilo I, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias

¡Querido hermano Alois ! ¡Queridos hermanos y hermanas en Cristo !

Os saludo con todo el corazón, representantes de diferentes pueblos, países e Iglesias cristianas, que os habéis reunido hoy para celebrar dos fechas memorables : el quinto aniversario de la muerte del hermano Roger y el 70 aniversario de la fundación de la comunidad de Taizé por él.

« Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, permanece sólo, pero si muere da mucho fruto. » (Jn 12, 24). Estas palabras del Evangelio, pronunciadas por Cristo, el Salvador, como anuncio de su muerte en la cruz y de su resurrección, no se dirigían sólo a sus discípulos, sino también a las futuras generaciones de cristianos. Toda la larga vida del hermano Roger, llena de actividades, y su muerte trágica e inocente han confirmado que él caminaba siguiendo al Señor en la entrega de si mismo.

Hoy en Taizé, unos cien hermanos, católicos y protestantes viven juntos. Y, a menudo, jóvenes creyentes de las Iglesias ortodoxas visitan la comunidad. Considero importante que los jóvenes se reúnan sobre el fundamento del patrimonio común de la Iglesia primitiva, que la comunidad estudia cuidadosamente e intenta seguir.

Más de una vez me reuní con el hermano Roger, y todas las veces pude apreciar hasta qué punto él conocía y comprendía la tradición de la Iglesia primitiva y hasta qué punto la Palabra de Dios y las obra de los Padres de la Iglesia eran un fundamento para su experiencia espiritual personal. Conjugar la fidelidad a las enseñanzas de los Santos Padres con una actualización creativa en el ministerio misionero entre los jóvenes de hoy en día caracterizaba el camino del hermano Roger, como así también el de la comunidad fundada por él. Los miles de jóvenes que visitan Taizé y participan en los encuentros anuales organizados por la comunidad en diferentes paises de Europa, testimonian de manera convincente que, todavía hoy, el mensaje evangélico del amor de Dios puede encontrar eco vivo en los corazones, si éste no sólo se predica con palabras, sino que se vive personalmente.

Desde lo más profundo de mi corazón, al felicitar a la comunidad de Taizé por sus 70 años de vida desde su fundación, deseo a los hermanos de la comunidad que permanezcan fieles al ejemplo del hermano Roger y lleven a cabo con celo su gran misión cristiana en la Europa contemporánea.


El Arzobispo de Canterbury, Rev. Dr Rowan Williams

Mi querido Alois :

Cinco años después de la muerte trágica del Hermano Roger, recordamos con dolor y agradecimiento todo lo que dio a la Iglesia y al mundo. Durante estos cinco años , hemos visto muchos cambios, pero muy poco en relación con los valores del Evangelio que el Hermano Roger encarnó. Hemos visto, una y otra vez, cómo los líderes del mundo fracasaban a la hora de tomar decisiones vinculantes para la protección del medio ambiente, y hemos visto ejemplos dramáticos de devastación medioambiental como el vertido de petróleo en el Golfo de México. Hemos visto cómo las instituciones financieras del mundo desarrollado casi colapsan, pero continuamos esperando ver un cambio radical de comportamiento que indicase que los que vivimos en las áreas ricas del mundo hemos aprendido las lecciones de ese trauma. Hemos visto los continuos estragos de la guerra y de la injusticia en muchísimas partes de África y de Asia, y la falta de una solución justa a los sufrimientos de los pueblos de Tierra Santa. Hemos visto el sufrimiento de los habitantes de Gaza, al mismo tiempo que veíamos el ascenso del fanatismo antisemita en algunas partes de Europa, la marea de violencia contra las minorías cristianas en algunas naciones y los prejuicios insensatos contra el Islam en otros ambientes.

« Si ellos no escuchan a Moises y a los profetas », dice Abrahán en la parábola de Jesús (Luc 16, 31), « tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite. » Es fácil reaccionar así frente a las tragedias de nuestro tiempo, sentir que el testimonio y el sufrimiento de los servidores de Dios siempre fracasarán a la hora de convertir y transformar. Sin embargo, la verdad es que la resurrección ha ocurrido. Y sabemos que ha ocurrido porque algunas personas han escuchado y han dejado que sus vidas sean transfiguradas de tal modo que transfiguran las vidas de los que están a su lado. Hace cinco años, escribía que el hermano Roger había sido una de esas escasas figuras que realmente cambian el clima de la cultura religiosa ; no por la fuerza o mediante una popularidad fácil, sino por la práctica, toda una vida, de una autoridad al modo de Cristo que se manifiesta en la humildad y el estar abierto a todos, la autoridad de un hermano y no de un dirigente..

El Hermano Roger es una prueba de la resurrección. La muerte es real y aparentemente poderosa en nuestro mundo, por la guerra y la enfermedad y la muerte del alma en la codicia y la apatía. Pero la vida y la muerte de un hombre como nuestro hermano nos dice que la muerte es vencida. Hay otra manera de vivir — saber si ésta conduce a la comodidad, al éxito o a la seguridad según los términos del mundo es irrelevante. Lo que importa, es que a través de esta vida nosotros vemos el Reino de Dios en la indefensión y en la generosidad de quien testimonia la resurrección. A través de esta vida, vemos también cómo éste testigo crea comunidad, no sólo en Taizé sino por todo el mundo.

Por ello, continuamos celebrando al hermano Roger como alguien que nos da confianza en la resurrección y nos invita a vivir en y por la resurreción. A la luz de su testimonio, somos liberados para fijarnos en las crisis y los traumas de nuestro tiempo y para recordar que, aunque, a menudo, no se escuche ni a Moisés ni a los profetas, y que el mismo Señor sea crucificado, nadie puede hacer callar la Palabra viva , y la muerte misma cede ante la acción y la entrega incesantes de Cristo resucitado.

Recuerdo con gran alegría mi visita el pasado año alrededor de esta época, y os tengo presentes a todos en mi oración agradecida.


El Secretario General de la Federación Luterana Mundial, Rev. Ishmael Noko

Queridos Hermano Alois, queridos hermanos de la comunidad,
El próximo agosto, la Federación Luterana Mundial, como todos los miembros de la comunidad cristiana, conmemoramos el quinto aniversario del fallecimiento del fundador de la comunidad de Taizé, Hermano Roger. Su trágica desaparición llamó nuestra atención sobre la presencia entre nosotros de poderes de muerte y de violencia, que el el hermano Roger conocía bien desde su juventud.

Es en plena Segunda Guerra Mundial cuando él funda un sitio de refugio para los afligidos y perseguidos. Y una pequeña comunidad de hermanos se convierte en un lugar destacado comprometido con la reconciliación y la construcción de la paz en un mundo desgarrado por el odio y la destrucción. No podemos recordar su muerte violenta sin darnos cuenta, incluso de manera más viva, que él dio testimonio de una visión alternativa de vivir, basada en la comunión, por la oración, con Dios en Cristo. El compromiso de Taizé por la reconciliación, la paz y la unidad de la humanidad es más actual que nunca. Celebraremos con gratitud el 70 aniversario de esta misión, el cual tendrá lugar apenas unos días después del aniversario del fallecimiento del hermano Roger.

En los 70 últimos años, Taizé se ha convertido en un punto de encuentro importante para los jóvenes de toda Europa y del mundo entero. La comunidad ha ofrecido a los cristianos de todo el mundo una forma característica de canto que nos une al cantar . En esta música, la esperanza de una comunidad de ser un medio y un gusto anticipado de la unidad de los cristianos ha encontrado una expresión inesperada.

Hoy, la simplicidad, otra de las preocupaciones claves del hermano Roger, toma un nuevo impulso en un mundo globalizado. La vida ejemplar del hermano Roger en la simplicidad nos invita a examinar las cuestiones de sustentabilidad ecológica de nuestro estilos de vida. Su testimonio nos lleva a las raíces del designio de Dios para la creación y para la humanidad.

Este verano, la asamblea de la Federación Luterana Mundial reunida en Stuttgart, Alemania, tratará de modo especial, en el espíritu de la oración del Padrenuestro, los desafíos de la justicia alimentaria y el compartir los recursos en la comunión global. También intentaremos poner estás cuestiones ante los ojos de todo el mundo.

Al recordar la muerte trágica del hermano Roger hace cinco años, agradecemos a Dios la vida de su fiel servidor comprometido por la unidad de los cristianos. Damos también gracias a Dios por la vida de la comunidad de Taizé, que continua, y os ofrecemos, hermanas y hermanos que celebráis estos dos aniversarios, nuestras oraciones por vuestro futuro en la esperanza.

¡Que el Señor esté con vosotros !


El Secretario general de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, Setri Nyomi

La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas se alegra con la comunidad de Taizé en esta ocasión tan importante.

Damos gracias a Dios por la vida del hermano Roger y por la inspiración que continua viva. Esta inspiración sigue renovando a mucha gente en nuestro mundo hoy – jóvenes y menos jóvenes. Está bien que la conmemoración después de cinco años de su repentina partida de este mundo tenga lugar al mismo tiempo que el 70 aniversario de la fundación de la comunidad de Taizé. Esto pone bien de manifiesto que la inspiración que Dios le dió y que ha sido sostenida por los numerosos hermanos de la comunidad continua viva.

Les felicitamos por este 70 aniversario. Celebramos en especial el impacto que la comunidad de Taizé tiene en cientos de miles de jóvenes del mundo entero. Taizé sabe lo que está cerca del corazón de nuestro Señor Jesucristo: la importancia de los jóvenes. Rezamos para que, al celebrar el 70 aniversario de vida y de irradiación, puedan vivir otros 70 años y más de irradiación continua en nuestro mundo fracturado. Que Dios renueve a todos los miembros de la comunidad y a todos los jóvenes tocados por ella, y les guarde fieles como fuentes de renovación en el mundo.

En nombre de la Comunión mundial de Iglesias reformadas, les felicito y les deseo la bendición de Dios.


El Secretario del Concilio Mundial de las Iglesias, Rev. Dr. Olav Fykse-Tveit

Que la gracia, la misericordia y la paz estén con vosotros en nombre del Dios Trino – Padre, Hijo y Espíritu Santo. De parte del concilio Mundial de la Iglesias, una asociación de 349 Iglesias, tengo el honor de saludar a todos los hermanos de la comunidad de Taizé en esta ocasión especial.

Todas los miembros del Consejo Ecuménico se alegran con vosotros por la celebración del 70 aniversario de la fundación de la comunidad de Taizé por el hermano Roger. Este hito da lugar a la alabanza y la acción de gracias, a la misericordia y el perdón, a la renovación y la bendición.

El camino recorrido los últimos setenta años ha producido frutos para la inspiración y las bendiciones que el ministerio de la comunidad de Taizé ha dado al mundo. La « parábola de la comunidad »ha sido un servicio pionero: ésta ha inspirado a las Iglesias de todo el mundo, ella es un modelo por su participación en las necesidades espirituales y materiales del pueblo de Dios y , en particular, las de los jóvenes.
Sabemos que un hito así ofrece la ocasión para dar gracias por el pasado, recibir la misericordia y buscar el perdón. Y, especialmente, seguimos recibiendo misericordia y buscando el perdón cuando celebramos la vida del querido hermano Roger, que nos fue arrebatado tan brutalmente – él, que infatigablemente dió su vida para testimoniar la llamada de Cristo al amor y a la reconciliación. Nosotros le recordamos y y luchamos por crear — como él dijo— una « comunidad donde la bondad del corazón y la simplicidad estuviesen en el centro de todo».

Este hito es también un momento para contemplar el futuro en Cristo, buscar la renovación de la comunidad por la presencia del Espíritu Santo y pedir que Dios bendiga la trayectoria de las generaciones futuras. La misión universal de la comunidad de Taizé ha tocado las vidas de millones de personas ; y, sin embargo, queda todavía mucho trabajo por hacer.

Mi oración más sentida es que la misión y el testimonio de la comunidad de Taizé sigan reforzando la vida espiritual y material de la gente; así, esto será una bendición no sólo para la comunidad, sino también para el mundo, y para las Iglesias en su búsqueda continua de la unidad visible y del testimonio común de Cristo.

Del mismo modo que Dios estuvo al lado de Pablo, como él le cuenta a Timoteo, Dios está junto a y en el seno de la comunidad, fortaleciendo y guiando su misión y su testimonio. Y por la gracia de Dios, las Iglesias miembro del Consejo ecuménico están también junto a la comunidad de Taizé en la celebración, la acción de gracias y la oración.

Printed from: http://www.taize.fr/es_article11127.html - 21 November 2017
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