Una visita en Mongolia

« Sal de la tierra, luz del mundo... » : estas palabras del Evangelio podrían resumir la semana que un hermano pasó en Mongolia a finales del mes de agosto.

« Sal de la tierra, luz del mundo... » : estas palabras del Evangelio podrían resumir la semana que un hermano pasó en Mongolia a finales del mes de agosto.

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No es la primera vez que un hermano va a Mongolia. Uno de los hermanos de la fraternidad de Seúl es artista. En varias ocasiones ha ido a Ulambator para ver de qué manera decorar las vidrieras de la catedral nueva. Una primera etapa consistió en buscar el modo de integrar estas vidrieras en el conjunto del edificio cuya arquitectura está inspirada en la casa tradicional de Mongolia, una tienda circular llamada « ger ». Las otras etapas posteriores en hacer un proyecto, presentarlo, ver cómo podía funcionar en el propio lugar y por fin colocar las vidrieras, y también una cruz en la cumbre de la Catedral.

Esta vez, el motivo de su visita era diferente. La comisión litúrgica de la diócesis de Ulambator había invitado al arzobispo Thomas Menamparampil, encargado de la evangelización por la Conferencia Episcopal de Asia, a animar a finales de agosto tres días del seminario sobre el tema : « Sal de la tierra, luz del mundo... ». Los organizadores querían que cada encuentro comenzase por una oración meditativa con los cantos de Taizé , algunos de los cuales se habían ya traducido a la lengua mongola. Así, el arzobispo Thomas había pedido a un hermano de Taizé que le acompañase.

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El arzobispo y el hermano fueron antes para prepararse mejor. Los días que precedieron al seminario les permitieron descubrir la vitalidad de esta Iglesia pequeñita. En cuanto llegaron al centro pastoral, percibieron que la Iglesia en 18 años había echado auténticas raíces.

La misa del domingo en la catedral fue muy festiva. Era el séptimo aniversario de la ordenación episcopal del obispo de Ulambator y los jóvenes y los laicos de allí estaban del todo comprometidos. Este obispo llegó en 1992 como joven misionero filipino, con otros dos compañeros ; llegaban a un país donde ya no había presencia cristiana.

Antes de que comenzasen las conferencias, se organizó una visita a las parroquias lejanas. Salir de Ulambator es toda una experiencia, la ciudad se extiende cada vez más, porque la mitad de la población del país habita en la capital. El invierno durísimo del último año ha dejado secuelas en todo el país, 8 millones de animales murieron de frío. El 30% de la población, que es nómada, han perdido su medio de subsistencia. Su única solución es emigrar a la ciudad donde quizá encuentren un trabajo . En la ciudad, una congragación religiosa se ocupa de los niños de la calle, otras han abierto centros para estudiantes .

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En Avaiheer, final de este breve viaje, un grupo de religosos y religiosas echan mano de toda su imaginación para ayudar a la población : las hermanas enseñan costura y las mujeres pueden confencionar toda clase de objetos que después se venden afuera ; un sacerdote joven ha creado un huerto modelo para enseñar a cultivar hortalizas.

El largo trayecto hasta esa parroquia, 500 kilometros a través de la estepa, nos dió ocasión de conversar con un joven sacerdote sobre la cuestión : « ¿Cómo transmitir el Evangelio en una situación así ?». Lo que está claro es que lo primero es ver a la persona, escucharla, comprender sus necesidades esenciales, dejarla expresar sus anhelos. Se necesita una gran paciencia porque la escucha del otro tiene diferentes niveles y se requiere tiempo para que el ahelo más existencial aflore en palabras. Comunicar el Evangelio es decir no sólo con palabras sino con hechos que todo ser humano es amado y que Cristo ha venido para demostrarlo. Las ayudas a la población citadas antes son el ejemplo vivo de que Cristo acompaña a cada hombre y a cada mujer.

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Este joven sacerdote que vive en Mongolia contaba que cuando se habla con pastores, se puede inmediatamente saber si se trata de pastores de ovejas o de caballos. Los que cuidan ovejas son más dulces, los que cuidan caballos son firmes. Mientras el coche se mueve, con las ventanas abiertas, se oye el silbido de uno de estos pastores jóvenes. Los caballos habían reconocido la voz de su pastor y corrían hacia él.

Este bello ejemplo ilustra simbólicamente la cuestión « ¿Cómo transmitir concretamente el Evangelio ? »: el joven pastor tienen una relación personal con su rebaño , le conoce y conoce a cada una de las ovejas, a cada uno de los caballos, y ellos a su vez le conocen a él .

Printed from: http://www.taize.fr/es_article11432.html - 12 December 2017
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