Rusia: Pascua 2011

Peregrinación a Moscú, sábado 23 de abril

Esta mañana tomamos parte de la liturgia presidida por el metropolitano Hilarion en la parroquia del Icono de Nuestra Señora de la alegría de todos los afligidos.

Olga escribe respecto a las celebraciones del día:
«Liturgia del Sábado Santo – el Gran Sábado, en ruso. La iglesia está todavía sumergida en el duelo. Los ornamentos oscuros nos lo dicen, recordándonos la suerte de Cristo en la cruz a lo largo de la Cuaresma. Pero llega el momento en el que algo cambia. Los sacerdotes vestidos de blanco en lugar de negro vienen desde el altar hacia la gente. Toda la iglesia cambia, los ornamentos oscuros son reemplazados por blancos. Las mujeres se quitan su fular negro y lo reemplazan por un blanco. Una vieja mujer del coro de la iglesia explicaba este momento a una muchacha que miraba con asombro lo que pasaba de esta manera: « Hoy, el Señor duerme. Sus sufrimientos han terminado. Y mañana, el paraíso estará abierto. ¡Y el infierno también estará abierto! »

El momento que Olga describe – cuando los sacerdotes cambian sus trajes negros por blancos–, fue tal vez el momento más emocionante de nuestra peregrinación hasta ahora. Antes fueron leídas varias lecturas del Antiguo Testamento. Cada una muestra la acción libertadora de Dios y la prefiguración de la resurrección de Cristo; fueron cantadas por el clero y el pueblo. ¡Luego viene la lectura del Evangelio de Mateo 28 – y de pronto la Resurrección está allí! Lenta al principio – la proclamación va a venir más tarde. Pero esta presencia ya está allí. Así como para María Magdalena y los discípulos, nos hará falta todavía un cierto tiempo para vivirla plenamente, pero ya está allí.

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Hermano Alois y el metropolitano Hilarion

Después de la liturgia hemos sido acogidos calurosamente por Metropolitano. Los peregrinos que viven en la parroquia han sido tratados tan bien por los miembros del grupo de jóvenes que se sintieron como en casa. Los jóvenes de la parroquia expresaron su alegría traduciéndolo en hospitalidad.

Olga escribe: «Durante cada sábado muchas personas van a la iglesia para la bendición de la comida de Pascua – pasteles de Pascua, huevos, paskhas. Los sacerdotes rocían las ofrendas con agua bendita durante el canto: «Cuando descendiste hacia la muerte, Inmortal Vida» Las velas rojas están encendidas y colocadas sobre los pasteles de Pascua y los paskhas. La fiesta se acerca, podemos sentirla en el aire. »

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¡Ver la expresión de la fe popular es extraordinario! Sobre todo que esto era imposible no hace tanto tiempo atrás. En las parroquias de la ciudad la gente distribuye hojas para explicar el significado real de la Pascua, y es difícil no pensar que esta re-emergencia de religiosidad conducirá progresivamente a una renovación de la fe.

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Esta tarde tuvimos bellos talleres. Una peregrinación de iglesia en iglesia en el centro para venerar el Sudario de Cristo en la tumba. Varios grupos tomaron caminos diversos. En la iglesia que está al lado de la Galería Tretiakov, hubo una conferencia sobre el icono de la madre de Dios de Vladimir. En otro lugar, aprendíamos cantos para la celebración de esta noche. Habría tanto más que escribir, pero ya es hora de partir para la vigilia pascual que comienza a las 23.30. ¡Nos vemos de vuelta a las seis de la mañana!

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El sábado 23 por la tarde - domingo 24 por la mañana

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Descanso breve después de los talleres antes de irse a la celebración de medianoche a la parroquia de Santa Tatyana. En cada una de las seis parroquias que acogen a los peregrinos esta celebración es verdaderamente el punto culminante de la peregrinación.

Cuando llegamos los feligreses ya están leyendo los Hechos de los Apóstoles. El libro entero es leído a lo largo del día. Todo es apacible. Todos están a la espera de lo que va a venir. A las 23.30, todo comienza.

Olga escribe: «Oscuridad en la iglesia. Los fieles esperan en silencio con sus velas rojas encendidas. Antes de esto, todos los que lo desean leen los Hechos de los Apóstoles. Esta lectura ya colma la iglesia como si fuese la anticipación de una fiesta incomparable.

Durante esta espera silenciosa escuchamos los primeros sonidos del mensaje de la Resurrección. Con voces muy bajas los sacerdotes cantan detrás de las puertas cerradas del altar: «Tu resurrección, oh Cristo nuestro Salvador»

Luego el canto es retomado una vez más, y mucho más fuerte, la tercera vez incluso más, y es ahora toda la iglesia que canta. Todo comienza a moverse. Las puertas se abren, los sacerdotes y toda la gente salen. La procesión se desplaza al sonido alegre de las campanas. Una marea de fuego chispeante va y viene. Hasta los que se consideran como no creyentes son arrastrados en esta ola de alegría irreprimible que estalla y se difunde desde el interior de la iglesia. El canto de Pascua es triunfante:

« Cristo ha resucitado de entre los muertos,
por su muerte venció a la muerte
¡él nos libera de la tumba y nos da la vida! »

Momentos inolvidables. La gente se besa tres veces intercambiando el saludo pascual:«¡Cristo ha resucitado!»«¡verdaderamente ha resucitado!».
Hasta la Ascensión vamos a decirnos el saludo pascual en lugar de los saludos acostumbrados.

Mar de luces, velas rojas, rostros desbordantes de alegría. La procesión fluye por las puertas de la iglesia inundada de luz. Los ornamentos de Pascua son rojos y los sacerdotes están vestidos de rojo. El principio del Evangelio de Juan resuena en las lenguas antiguas y nuevas: «Al principio era el Verbo» »

¡Fue una de las experiencias más increíbles! Escuchar las primeras palabras pronunciadas de manera velada por los sacerdotes detrás del iconostasio, luego retomado cada vez más hasta que la proclamación resuena en toda la iglesia, permite a la realidad de la resurrección entrar despacio, para luego tomar todo su lugar en nuestras vidas.

Siguiendo la procesión desde la iglesia, a 600 personas, velas en mano, estamos de pronto bloqueando el camino enfrente al Kremlin, allí cantamos:

«Tu resurrección, oh Señor nuestro Salvador,
los ángeles la cantan en el cielo.
Haz que nosotros también aquí sobre la tierra,
Te glorifiquemos con un corazón puro.»

¿Una vez más, quién habría podido imaginar esto no hace tanto? ¿Si no es un signo de la acción de Dios, entonces qué es? Nuestros jóvenes peregrinos se unen a la congregación, entonando las palabras del canto y siguen marchando.

Al llegar a la puerta principal de la iglesia, la comitiva se para y los sacerdotes exclaman: ’¡Христос Воскресе!’ – ¡Cristo ha resucitado! A una sola voz la respuesta no se hace esperar: ’¡Воистину Воскресе!’ – ¡verdaderamente ha resucitado! Una explosión de alegría. Todo el mundo sonríe. Volvemos a la iglesia, ahora inundada de luz. Es imposible contar las veces en que nos intercambiamos este saludo durante el servicio. Pero observo una cosa: cada vez que respondo, sé que lo que digo es verdad. La resurrección debe ser anunciada para que así penetre en el fondo de nuestro corazón. La comprensión nunca puede ser puramente intelectual.

Los sacerdotes se levantan para dar el saludo pascual luego de dar la vuelta a la iglesia haciendo grandes gestos con el incensario. Los colores de sus hábitos cambian: pasan del blanco al verde, al azul, al oro, al rojo, como si la resurrección transformase todo lo que vemos. Una nueva creación cobra forma.

Y al final, después de la celebración de la liturgia, cada uno participa a una comida de fiesta. ¡Estamos cansados y nuestras piernas sufren, pero que alegría, que reconocimiento para la bondad de nuestros huéspedes y la belleza de la celebración!

Printed from: http://www.taize.fr/es_article12336.html - 17 October 2017
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