Suecia

Dos voluntarios de visita en otoño 2011

Dos jóvenes voluntarios de Taizé estuvieron hace algunas semanas viajando y visitando varias parroquias suecas.

Hace dos días volvimos a Taizé después de pasar casi dos semanas en Suecia. Fue una experiencia nueva, importante y hermosa para nosotros. La razón de nuestro viaje al extremo norte de Europa fue un pequeño encuentro en el pueblecito de Jönåker, a unas dos horas de Estocolmo. Después de haber visitado Taizé este verano los jóvenes de la parroquia Kiladalen preguntaron al pastor: "¿Por qué no tener un encuentro aquí en casa, conocer a otras personas, cantar y orar?" Sí, ¿por qué no? Invitaron a otros jóvenes, a músicos, organizaron las comidas, la decoración, e incluso un concierto de rock a la noche. La gente de la parroquia, la iglesia pentecostal y la gente del pueblo, todos unieron sus fuerzas y energías para hacer posible este encuentro. Duró tres días: viernes, sábado y domingo. El domingo le preguntamos a uno de los jóvenes de la parroquia si el encuentro estuvo a la altura de sus expectativas, él respondió: "Es realmente increíble lo que aconteció, fue posible hacer un encuentro."

¡En todas partes los jóvenes tienen tanta energía, iniciativa y vitalidad! Para ellos y para nosotros fue un regalo el ver cómo se habían atrevido a seguir sus ideas, a escuchar su deseo de conocer a otras personas, a compartir la vida, la fe, la belleza así como también sus dificultades, a orar juntos, a permanecer en silencio y a buscar juntos. Atreverse: y algo inesperado, hermoso aparece y crece en sus vidas. El tema del encuentro fueron las palabras de Jesús, "Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy en medio de ellos." Sabemos que para todos los participantes hubo momentos en que estas palabras se hicieron casi visibles, casi palpables.

Pero también pudimos viajar por del centro de Suecia, visitamos parroquias de las diferentes iglesias, grupos juveniles, y exploramos el hermoso paisaje de Suecia: la naturaleza, la comida, la gente, y las diversas facetas de la Iglesia de Suecia. Conocer gente, jóvenes y menos jóvenes, escuchar sus historias, sus luchas y orar juntos fue para los dos una experiencia gratificante. En una sociedad moderna cada vez más secularizada y más rica en donde el éxito, la riqueza, la apariencia y la condición social son todo, seguir a Cristo, compartiendo la fe, las dudas e incertidumbres es un combate muy importante para todos, especialmente para los jóvenes.

Ir hacia los demás, tener el coraje de ser uno mismo para expresar su fe es un gran combate para los jóvenes suecos, ¡incluso en las parroquias! ¿Cómo la Iglesia puede volverse un lugar donde la gente pueda buscar y encontrar a Cristo, reunirse entorno a él en la confianza y en el amor? Este es un problema para todas las iglesias cristianas de todo el mundo pero es una pregunta que quedo grabada en nuestro corazón durante nuestra estancia en Suecia.

Quedamos profundamente conmovidos por los encuentros con diversos grupos que se reúnen en las ciudades y en el campo para rezar juntos, cantar y compartir su fe y todo lo que se desprende. Se puede presentir un corazón abierto y una paz interior que permite reconocer la presencia de Cristo que está siempre presente. Muchos se ocupan de los enfermos, de los discapacitados, de los enfermos mentales, cristianos y no creyentes, dando su vida por los demás. Son signos visibles de la reconciliación, el amor y la esperanza para el futuro. Para ambos este viaje nos sirvió de estímulo para seguir caminando tras los pasos de Cristo.

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