La Carta de Taizé

Atravesar los muros de separación

La Carta de Taizé se publica trimestralmente. En esta página presentamos algunos textos sobre el tema del último número, “Atravesar los muros de separación”. Cada texto es un comentario sobre un extracto de la «Carta 2012 – Hacia una nueva solidaridad».

Angelo (Italia)

La experiencia del encuentro europeo es siempre interesante, esta vez tuvo la marca de una familia grande y nuevos amigos que se reunieron en Berlín. Aunque esta ha sido mi cuarta peregrinación de confianza, por lo que yo viví en estos días me di cuenta, una vez más, de que ya no debe haber divisiones en la Iglesia. Especialmente en Berlín, una ciudad ahora unida pero dividida hace veinte años por un muro innecesario, la necesidad de unidad es palpable. No más separación, pero la unión entre los pueblos.

Por la confianza y la esperanza es posible demoler este muro para que podamos vivir en comunión con nuestros hermanos. La tarea es difícil pero en Cristo todas las barreras desaparecen.


Katharina (Alemania)

Nací en Berlín del este en 1964, es decir tres años después de la construcción del muro, por lo que crecí con él. Para mí siempre estuvo allí - era normal. Cuando iba a lo de mi abuela en metro, una parte de la línea estaba en la franja fronteriza. La pared en ambos lados: en la pared izquierda hacia el este - las calles y las ventanas inferiores de las casas fueron condenadas, en la pared de la derecha hacia el oeste - que era tan alto que apenas podía reconocer algunos edificios a la distancia. No sólo estabamos separados de Berlín Occidental, sino que del oeste de Europa y del resto del mundo.

En mayo de 1989, sucedió algo inesperado para mí: podría ir a la "Kirchentag" de la iglesia protestante que se celebró en Berlín Occidental, junto a una delegación oficial. Amigos de Taizé hicieron esto posible. Esa semana en el Oeste fue para mí un momento muy fuerte. Lo que más me molestó fue que la vida en Berlín oeste no era tan diferente de la mía. La gente vivía con toda normalidad con sus preocupaciones y alegrías.

La caída del muro fue un milagro que se produjo de manera inesperada. Si alguien me hubiese hablado la noche anterior, yo no lo habría creído. Después de la caída del muro mi vida ha cambiado profundamente: ahora es posible estudiar. Tuve suerte porque, a diferencia de muchos otros, aún no era demasiado tarde para prepararse para el trabajo que había elegido.

En este documento encontrarás los testimonios publicados en la "Carta de Taizé":

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