Bangladesh

Cantando en consonancia con una vida nueva

Desde hace algunos años, en relación con el lugar de acogida creado por los hermanos de Taizé en Mymensingh, se iniciaron peregrinaciones para personas afectadas por diversas discapacidades. Se ha extendido poco a poco esta preocupación por las personas marginadas, y cinco diócesis acogen ahora esta peregrinación. A continuación algunos ecos de los cuatro días de peregrinación en la parroquia de Danjuri de Birampur procedentes de uno de los participantes, Douglas F. Venne.

Subimos a un autobús en Mymensingh el miércoles 17 de marzo. Éramos alrededor de cuarenta, incluidos los organizadores. El primer día todos se reunieron bajo una tienda delante de la iglesia parroquial. El tema de la peregrinación era « Cantando en consonancia con una vida nueva». A modo de introducción algunos grupos de distintos lugares, de diversos orígenes tribales, fueron invitados a cantar para expresar la riqueza de sus culturas. Fue un buen comienzo de peregrinación.

A la mañana siguiente, después de la oración y del desayuno, el grupo se dividió en dos: los adultos y quienes podían vivir un intercambio permanecieron bajo la gran tienda, para compartir sus experiencias como discapacitados, tan a menudo marginados. El segundo grupo, el de los más jóvenes y el de los que su cerebro ha permanecido simple, se trasladó al patio de recreo de la escuela. Descubrieron, con sus manos, ojos, oídos y voces, cómo podían trabajar juntos, aunque sus capacidades fueran muy variadas. Naomi, de Japón, les permitió mostrar que sus propias vidas podían ser signo de paz. Se dibujó sobre una estera una gran paloma. Se distribuyeron pedazos de tela en forma de hoja a cada niño y adulto acompañado. El grupo se puso a crear flores de tela según el don de cada uno. Todos fueron a depositar sus hojas alrededor de la paloma de la paz. La estera tenía cada vez más colores y crecía la paz. Había que celebrarlo y se distribuyeron globos. Se pusieron granos de arroz dentro y cada niño tenía con qué hacer ruido. Se trajo una larga soga, se puso delante la estera con la paloma, los niños y los participantes tomaron la cuerda con una mano y sacudieron sus globos con la otra mientras caminaban por la aldea anunciando a todos la paz.

El viernes los peregrinos se reunieron para el vía crucis a través del emplazamiento de la parroquia y de la escuela. Una persona distinta llevaba la cruz de madera ligera de una estación a otra, un cojo, un lisiado, una mujer en silla de ruedas, una persona que caminaba con dificultades, un tullido, etc. Para una persona con buena salud era un espectáculo impresionante.

El domingo por la mañana el obispo Moses celebró la misa. En el momento del ofertorio, la procesión habitual se acercó para presentar las ofrendas, pero con una diferencia, uno caminaba con muletas, dos estaban en silla de ruedas, otro cuyas piernas querían ir en todas direcciones al mismo tiempo. Dios acepta a las personas que llevan sus dones tal como él las ha creado, plenamente y con todo amor.

Printed from: http://www.taize.fr/es_article1397.html - 24 November 2017
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