Visitas del hermano Alois en Asia



A la escucha de los jóvenes de Asia

hermano Alois

Ya hace muchos años que jóvenes asiaticos vienen a Taizé y la "peregrinación de confianza" reune a jóvenes de diferentes países de Asia para los encuentros. Algunos hermanos de nuestra comunidad viven en fraternidades en Bangladesh y en Corea del Sur. Y otros hermanos visitan regularmente el continente..

En octubre y noviembre, algunos hermanos hemos visitado Myanmar, China, Corea del Norte y del Sur y la India. A través de estas visitas he querido expresar nuestro deseo de comprender mejor la situación y de solidarizarnos con los que, a causa de Cristo, se comprometen por la paz y la justicia. Hemos regresado con cuestiones que pueden ayudar reflexionar a cada uno sobre sí mismo y sobre el contexto en el que vive:



En Myanar hay depositada una esperanza en la democracia. Algunos cristianos participan en una "educación por la democracia", para preparar el futuro. "Necesitamos el desarrollo y la educación", decía un joven. Otro respondió: "necesitamos sobre todo de benevolencia". La diversidad étnica es una riqueza en este hermoso país, pero muchos grupos y comunidades viven conflictos que parecen insuperables, aunque se hacen esfuerzos para encontrar soluciones aceptables. Los recursos naturales son abundantes, pero la gente del lugar no se beneficia de ellos.

Una pregunta para todos: ¿Qué podemos hacer para fortalecer la democracia en nuestro propio país?

En China, una oración en Pekín reunió a 150 jóvenes. Uno de ellos quería que supiéramos esto: "Nuestro desarrollo económico es la superficie de la realidad. De hecho, en el interior de las personas, a menudo hay un vacío, una falta de orientación y sentido."

Una pregunta para todos: ¿Qué es lo que da orientación o sentido a mi vida mas allá de los bienes materiales?

Desde allí, uno de mis hermanos y yo, volamos a Corea del Norte. La guerra fría se extiende peligrosamente en esta región del mundo. La división entre Corea del Sur y del Norte sigue siendo una profunda herida para innumerables personas de ambos lados.

Nuestros vínculos con Corea del Norte se remontan a 1997, cuando se produjo una terrible hambruna que ocasionó muchas muertes. En ese momento el hermano Roger tomó la iniciativa de enviar mil toneladas de alimentos. Luego con la "Operación Esperanza" empezamos a apoyar los hospitales. Para algunos médicos norcoreanos hemos organizado cursos de formación en Europa. Un hermano ha estado varias veces en el país. Se crearon contactos humanos valiosos.

Hoy en día, las necesidades siguen siendo múltiples y el país está muy aislado. En Pyongyang fuimos recibidos por representantes de la Cruz Roja norcoreana. Les dije que "Taizé no es una ONG, sino una comunidad religiosa. Incluso más que la ayuda material, son los encuentros personales lo importante para nosotros". Hemos insistido en ir a las iglesias, incluso si durante la semana estén cerradas. En la única Iglesia Católica de Pyongyang fuimos recibidos por un responsable laico (no hay sacerdote), en una de las dos Iglesias Protestantes por uno de los pastores y en la Iglesia Ortodoxa por uno de los dos sacerdotes. En esas iglesias oramos en silencio, este silencio tomó un gran significado. ¿Habremos ido a este país sobre todo para compartir el silencio?.

Una pregunta para todos: ¿Qué situaciones de aislamiento, cerca o lejos de mí, puedo hacer menos duros a través de mis visitas?.


En Busan, Corea del Sur, participamos en la Asamblea general del Consejo Ecuménico de las Iglesias. Bellos y profundos intercambios entre cristianos de numerosas confesiones no pudieron sacar de mi corazón esta pregunta: ¿por qué seguimos separados?.

Una pregunta para todos: ¿Es posible crear más vínculos en mi país entre cristianos, no sólo entre los cristianos de las Iglesias históricas, sino también con aquellos de las nuevas Iglesias: evangélicas, pentecostales...?

La última etapa de la peregrinación me llevó a la India. Primero a Vasai, una pequeña ciudad en una isla cerca de Mumbai, donde 5 500 jóvenes se reunieron. Para llegar al lugar donde se celebraba el encuentro, había que atravesar la última parte del camino a pie. Qué sorpesa cuando en el camino frente a la casa de una familia hindú vimos escrito "Bienvenidos". Un joven cristiano me dijo: "En nuestras fiestas religiosas mostramos nuestro respeto mutuo compartiendo los alimentos y ayudándonos unos a otros en las tareas prácticas." Muchos de los habitantes de la isla son pescadores. Salen al mar con pequeñas embarcaciones durante una semana o diez días, preguntándose cada vez si regresarán, el año pasado, un barco no regresó... Antes de la salida, ya sean cristianos o incluso hindúes, van a la iglesia para ser bendecidos.

Una pregunta para todos: ¿Cómo expresar mi respeto por los creyentes de otras religiones y así mostrar que la religión es un fermento de paz y no de violencia?

En Mumbai los jóvenes habían preparado una oración al aire libre que reunió a 3000 personas. El arzobispo, Oswald Gracias, nos dijo que la ciudad cuenta con unos 19 millones de habitantes, pero que, a pesar de su rápido desarrollo, la mitad de ellos vive en la pobreza. En Dharavi, el barrio más pobre, fuimos acogidos calurosamente por el sacerdote. Hubo jóvenes que nos llevaron a visitar a las familias. Incluso en la pobreza, la gente encuentra algún trabajo para sobrevivir. Los cristianos forman comunidades de base para rezar juntos y apoyarse los unos a los otros. ¡Qué creatividad! hubo jóvenes que se reunieron para una oración espontánea. ¿Cuál será el futuro de esta metrópolis?, crece desmesuradamente, a ciertas horas del día el tráfico paraliza la vida, el planeamiento urbano no está debidamente adaptado a las necesidades concretas.

Una pregunta para todos: En mi propia ciudad o región, ¿conozco a personas o iniciativas que procuren promover una mejor vida en común? ¿Cómo las puedo apoyar?

En estos países de Asia, tan diferentes entre sí, a menudo los cristianos son una minoría, pero ellos quieren ser "sal de la tierra". A veces, de manera oculta, ofrecen esperanza a la sociedad en la que viven. Al sentirnos unidos a ellos, queremos celebrar y profundizar en la comunión entre todos los que aman a Cristo.


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