Primavera 2014

Peregrinación de confianza en América

Las recientes etapas de la Peregrinación de Confianza en América tuvieron tres encuentros sucesivos entre marzo y finales de abril en Texas, en las ciudades de Austin, Dallas y Houston, y luego un encuentro latinoamericano en la Ciudad de México del 1 al 4 de mayo, con familias de acogida, oraciones comunes y talleres.

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Texas : Tres fines de semana de oración y compartir

En Texas, una iglesia Bautista fue sede del encuentro en Austin, una iglesia Metodista del de Dallas y los participantes se reunieron en una iglesia Episcopal en la grande ciudad de Houston.

Uno de los retos de tres fines de semana fue el de reunir a personas que normalmente no se reúnen. Un hermano nos cuenta sobre la última etapa de preparación del encuentro en Houston:

« Hanna, una joven metodista, nos invitó a un vecindario de Houston donde viven muchos inmigrantes. Algunos recientemente llegados de África, Asia y otros lugares. Hannah es parte de una pequeña comunidad: dos jóvenes parejas que viven en el vecindario y se reúnen con ella para la oración y algunas comidas. Ellos se han acostumbrado a estar donde los niños juegan. Fuimos a este vecindario para la cena, un tiempo de compartir y una oración. La autenticidad de estos jóvenes, y su entusiasmo, son impactantes. Ellos quieren ser personas realmente unidas a Dios y disponibles para vivir el Evangelio. Se atreven a hablar de “disciplinas espirituales” y viven sencillamente.
 
Después de la cena, siete de nosotros fuimos en coche a donde los niños juegan. El área es bastante difícil. Grandes barreras de metal separan las casas de la calle. La puerta de metal se abre para nuestro coche. Inmediatamente, niños de todas las edades, todos de varios orígenes africanos, se apresuran y gritan los nombres de aquellos a quienes reconocen dentro del coche, “Daniel”, “Russell”, “Lindsay”, “Hannah”. Un niño pregunta, “¿Cuántos hay en el coche?” Y otro dice: “¡Por lo menos cien!”. Finalmente aparcamos el coche y entramos a la casa de Moses y su esposa Grace. Ahí es donde planeamos hacer una oración juntos. Moses y Grace tienen ocho hijos y llegaron ahí hace ocho meses desde Kivu del Norte, en el Congo. Hablan poco inglés. Se sintieron aliviados de poder hablar con nosotros en francés. Tienen rostros muy bellos, llenos de dignidad. No podemos imaginar todo lo que tuvieron que pasar en sus andanzas antes de llegar a un campo de refugiados en Burundi. Moses repite “Es un milagro que estemos aquí.” Él camina con muletas. Tiene un pie enyesado. Recibió una bala en su pie en el campo de Burundi hace diez años y los médicos todavía no han podido curar su pie. Él nos dice varias veces “Espero que sane.” Y mirando a estos jóvenes metodistas: “Ellos son mi familia.”
 
Queríamos rezar juntos, pero no sabíamos muy bien cómo superar la barrera del lenguaje. Saqué de mi bolsa un libro de cantos que utilizamos en la Iglesia en Taizé. Busqué lo que teníamos en Kiswahili y pudimos cantar “Laudate omnes gentes” en esa lengua. Después Moisés y su esposa cantaron. Algunos días después, en el vecindario adinerado donde se encuentra la iglesia sede del encuentro en Houston, con alegría vimos la llegada de jóvenes hispanos de vecindarios más pobres, y a John, el hijo de Moisés y Grace. Él es acompañado por los jóvenes metodistas. Ellos son su familia... desean estar juntos. »

En México, un encuentro latinoamericano

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En México, el momento más intenso fue la última oración en la enorme basílica donde la imagen de la Virgen de Guadalupe, tan significativa para el pueblo de México, se encuentra. Como los mexicanos dicen: “Fuimos a ver a nuestra madre.” En la historia de México y América Latina, la Virgen de Guadalupe unió a los indígenas e hispanos, gracias al indio Juan Diego que trajo su mensaje del amor misericordioso de Dios para todas las personas. Estar en la basílica llena, cantando “Nada te turbe” fue casi como escuchar el eco de las palabras que Juan Diego escuchó durante la aparición de la Virgen en 1531: “Que ninguna cosa te aflija, te perturbe...”

Los diecisiete talleres en las tardes permitieron a los jóvenes de toda América Latina profundizar en los caminos hacia una nueva solidaridad. Los temas elegidos por los mexicanos reflejaron las preocupaciones de los jóvenes en un país marcado por la violencia y la falta de solidaridad en la distribución de la riqueza: “Seguridad e Inseguridad,” “México, tierra de migración”, “Soy tu amigo con discapacidad – conéctate conmigo,” “Como joven, ¿soy solidario?”

Edgar (Guadalajara, México, )

« Al llegar a la Ciudad de México fuimos recibidos con los brazos abiertos y una gran sonrisa, como si la gente nos conociera desde siempre. Para alguien que no es de capital, llegar a la Ciudad de México siempre implica miedo; siempre hay advertencias de todas partes y desconfianza en el propio corazón. Pero después de nuestro largo viaje, habiendo experimentado la primera oración en la Plaza Mariana con todos los participantes, cuando llegamos a la parroquia de San Pedro Apóstol, nos impresionó ver que las familias nos esperaban con alegría.
 
Vivir esos días en un barrio cerca de Guadalupe fue un regalo para el corazón; pudimos de hecho experimentar lo que la típica frase en México significa: “Mi casa es tu casa.” Quienes hemos en el encuentro podemos decir que ahora tenemos un hogar en la Ciudad de México, una familia que reza por ellos y por quienes ellos rezan. »

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Carlos (Colima, México)

« Volvimos del encuentro en la Ciudad de México en un autobús lleno de jóvenes peregrinos de todo Colima. Fue un buen encuentro, muy especial. El tema que estaba en boca de todos fue la hospitalidad de las familias. Yo recibí una bienvenida muy bien organizada en la parroquia de San Cayetano. Cuando llegamos a la parroquia, las familias ya estaban ahí y apenas entramos comenzaron a aplaudir. Me impresionó mucho la familia de acogida: dos jóvenes hermanas me recibieron a mí, así como a un joven de Costa Rica. Realmente abrieron sus corazones a nosotros.
 
Yo ayudé en el coro, tocando la flauta. ¡Fue muy especial tocar en las oraciones!
La oración común en la Basílica de Guadalupe fue especialmente hermosa. Usualmente, la iglesia está llena de visitantes, bastante ruidosa, pero esta vez estaba con poca luz, llena, iluminada por las velas e inmersa en un gran silencio. »

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Algunas fotos del encuentro están disponibles en línea [https://www.flickr.com/photos/taizemexico2014].

Printed from: http://www.taize.fr/es_article16838.html - 22 October 2017
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