Meditación del hermano Alois

En comunión con los cristianos de oriente

Jueves 21 de agosto de 2014

Una de las cosas que caracteriza nuestros encuentros durante el verano aquí en Taizé es que venimos de distintas Iglesias. Viviendo juntos por unos pocos días, Dios nos permite anticipar la unidad y acogernos unos a otros con nuestra diversidad.

La búsqueda por la unidad entre cristianos no solo le preocupa a los teólogos y líderes de la Iglesias. Más que nunca, para poder avanzar hacia la unidad, todos nosotros, cada uno, podemos hacer un compromiso de “vivir como personas reconciliadas” en nuestra diaria existencia.

Vivir como personas que están reconciliadas no es una condición estática. Es un acercamiento que nos envía hacia los otros, aquellos que son distintos de nosotros, no para oponerse a ellos, no para criticarlos, sino para conocerles y para descubrir los tesoros del Evangelio en los que cimientan sus vidas.

Todos estamos en este viaje hacia la reconciliación, pero me gustaría expresar esta noche nuestra gratitud especial a los cristianos de oriente. Cristianos Ortodoxos vinieron durante el verano para pasar una semana en nuestra colina, de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Rumanía, Serbia y de Grecia también. Y tenemos católicos griegos entre nosotros.

Están también quienes pertenecen a otras Iglesias de oriente y quienes comparten con nosotros los tesoros de su fe y sus tradiciones: egipcios coptos, armenios, jacobita y los indios Malakar. La semana pasada, Khulood, una cristiana caldeo iraquí que vive con su familia en Taizé nos contó sobre las dificultades que su gente está atravesando.

Saber que Cristo nos reúne de todo el mundo es un estímulo maravilloso para resistir la desesperación. Mientras que a veces entre el este y el oeste, los malentendidos pueden reinar, lo cual puede mantener abiertas las divisiones e incluso llevar a conflictos, juntos, los cristianos occidentales y orientales, podemos ser sal de la Tierra, fermentos de paz.


Esta noche les pedí a dos cristianos ortodoxos que nos hablen. Los cristianos ortodoxos, como los católicos griegos, colocan un gran énfasis en la centralidad de la Resurrección de Cristo y también en el rol prominente del Espíritu Santo en la Iglesia. Todos nosotros podemos recibir de ellos este tesoro de fe y oración.

Olga y su esposo Micha experimentaron tiempos difíciles en la Unión Soviética. Cuando ella fue bautizada, su familia, quien la ama mucho, le dijeron: “Nos avergüenzas.” Nosotros fácilmente olvidamos hoy en día que hay muchos creyentes quienes, debido a su fe, aceptan desventajas e incluso prejuicios y humillaciones. Olga conoció a Baba Vera y nos hablará sobre ellal:

Olga: El nombre “Vera” significa “fe”. Y “Baba” quiere decir “abuela”. Le llamábamos Baba Vera por su edad. Ella nunca tuvo su propia familia; su joven prometido fue asesinado en el campo. Ella misma pasó ocho años en prisión, en el campo y en exilio. Y a pesar de eso, ella era una de las personas más alegre que he conocido.

Ella fue aprisionada por su fe, como su hermano y muchos otros miembros de la parroquia. Un sacerdote vivía secretamente en el ático de su casa, donde él celebraba la liturgia. Era una iglesia clandestina. Hasta que fue arrestada – su hermano ya estaba en prisión – vivió con su indigente anciana madre y una enfermera paralizada. Su primer pensamiento fue: esto es imposible. Dios no permitiría que esto pasara.

Y de repente las últimas palabras del sacerdote brillaron con una luz deslumbrante en su mente: pase lo que pase, nunca pierdas la esperanza, nunca te quejes de Dios. “Mi alma se volvió de piedra,” dijo, “No podía rezar. Y con mi boca repetía – ¡Slava Tebe Boze! – ¡Gloria a ti Señor! Solo con mi lengua, no con toda mi alma – para así silenciar mi corazón.”


Hermano Alois: Estamos felices por la presencia de ucranianos durante el verano. La terrible violencia en su país nos afecta. Marina está aquí por varios meses. Ella también hablará para nosotros:

Marina: Durante este tiempo muy difícil, cuando los ucranianos necesitábamos ayuda, no perdimos nuestra la esperanza ni la confianza en Dios. Al contrario, nuestra fe ha crecido en nuestros corazones.

Este invierno en Maidan, hemos levantado una tienda que sirve como una Iglesia donde nos reunimos para orar todos juntos. Fue un paso importante para la unión de cristianos ucranianos de diferentes denominaciones. Cada mañana en el centro de Maidan, rezábamos a Dios para que la paz regresara a nuestro país.

¿Qué encontramos importante en Taizé? Aquí en esta isla de paz donde los cristianos de diferentes países vienen a rezar y a vivir juntos, podemos encontrar la paz del corazón. Taizé es el mejor lugar para nosotros, ucranianos y rusos, para superar los conflictos, escucharnos y entendernos el uno al otro.

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Hermano Alois: Gracias a ambas, Olga y Marina. Estén seguras que nosotros permaneceremos en comunión con ustedes.

Mañana en la tarde, los hermanos partiremos y los dejaremos solos en la colina. Ustedes seguramente entenderán que necesitamos, una vez en el verano, tener un tiempo gratuito entre nosotros. Pero estaremos junto con ustedes para la oración de la noche. ¡Gracias por vuestra compresión!

Margaux dirá ahora los nombres de los países presentes esta semana y los niños entregarán flores. Al mismo tiempo, les mandamos saludos de nuestro corazón a los jóvenes africanos reunidos esta semana en Tlemcen, Argelia. Ellos están teniendo las mismas oraciones y las mismas reflexiones bíblicas que aquí en Taizé. La distancia no separa nuestros corazones y queremos decirles a nuestros amigos cuán cercanos nos sentimos a ellos.


Hay flores para los de Corea, Japón, China, Macau, Hong Kong, Taiwán, Camboya, Vietnam, Indonesia, Bangladesh, India, Irak, Palestina, Líbano y Armenia.

Para aquellos de Suráfrica, Tanzania, Kenia, Uganda, Gabón, Chad, Benín, Burkina Faso.

Para aquellos de Rusia, Finlandia, Suecia y Noruega.

Para aquellos de Bielorrusia, Letonia, Lituania, Polonia, Alemania, Holanda, Bélgica, Gran Bretaña e Irlanda.

Para aquellos de Ucrania, Hungría, Austria, República Checa, Eslovaquia, Suiza y Francia.

Para aquellos de Albania, Romania, Serbia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Italia, España y Portugal.

Para aquellos de Nueva Zelanda y Australia.

Para aquellos de Chile, Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, México, Estados Unidos y Canadá.


Y ahora, continuamos la oración con cantos, en particular por la paz y reconciliación en Ucrania y el Medio Este, y en comunión con los jóvenes reunidos en Argelia.

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