La Peregrinación de confianza en el Caribe

Durante el mes de octubre de 2014, el Hermano Alois y otros cuatro hermanos pasaron varias semanas visitando cuatro países caribeños. Muchos jóvenes asistieron para ser parte de las oraciones en Puerto Rico, Haití y Cuba, terminando el viaje con un encuentro de jóvenes en República Dominicana.

La peregrinación empezó con una oración en la Catedral de Caguas, Puerto Rico. El Obispo Rubén, quien ha visitado Taizé en varias ocasiones, dio una maravillosa y cálida bienvenida a los hermanos. El Hermano Alois fue invitado también para hablar en la universidad sobre el trabajo pastoral que la comunidad realiza con los jóvenes.

Desde el viernes 10 de octubre hasta el lunes 13, los hermanos estuvieron en Haití. La primera de las tres oraciones se realizó en Petite-Rivière des Nippes, un pueblo en un área hermosa cerca del mar. Al siguiente día, esperaban a los hermanos en el centro del país, en el pueblo de Hinche. En la antigua catedral, los participantes tuvieron un tiempo de oración intenso con los cantos de Taizé, pero también con otras canciones muy conocidas del país. Al tercer día los hermanos hicieron una rápida visita a las Hermanas de la Caridad quienes viven en el pobre barrio de Cité Soleil, ubicado a las afueras de la capital, Puerto Príncipe. En 1983, cuando el Hermano Roger estaba en Haití, él vivió con un grupo de hermanos en este vecindario. En el atardecer, una oración con los jóvenes se realizó en el centro de la ciudad. Donde quiera que fueran los hermanos, se sentían tocados por el fervor con el que los jóvenes participaban de las oraciones.

De Haití, la Peregrinación llevó a los hermanos a Cuba. Las oraciones se realizaron en la Habana y Matanzas. De vuelta en Taizé, una noche, el hermano Alois habló sobre sus impresiones de la visita a los jóvenes reunidos en la Iglesia de la Reconciliación:

En Cuba, estábamos sorprendidos de ser tan esperados. Uno de nuestros hermanos estuvo ahí en los años 70, pero de otra forma habría sido la primera vez que poníamos un pie en ese país. Los cubanos, especialmente los jóvenes, están desesperados por dejar su desolación, ellos necesitan sentirse cercanos a jóvenes de otros países, y ellos nos pidieron saludarles de parte suya.

En la Habana y Matanzas, antes de la oración, los hermanos dirigieron un encuentro con los jóvenes. Algunos grupos vinieron desde muy lejos para participar. Un grupo viajó 12 horas en bus desde Santiago de Cuba. Durante el encuentro, muchos jóvenes hicieron preguntas sobre la fe, la oración, viviendo la solidaridad con los otros en el mundo actual. El Hermano Alois los invitó a escribir oraciones y llevarlas a los hermanos durante el momento de oración alrededor de la cruz.

Del viernes 17 al domingo 19 de octubre, la Peregrinación concluyó en Santo Domingo, donde los cinco hermanos se juntaron para participar en un encuentro de jóvenes con varios cientos de jóvenes de toda República Dominicana. Algunos jóvenes también hicieron el viaje desde otros países, como Chile.

Sheyla, una joven de Santo Domingo escribió:

“Este encuentro de la Peregrinación de Confianza fue una gran bendición para mi vida. Me dejó con una confianza renovada de que Dios está presente en las cosas sencillas de la vida, y en el servicio que regalamos a los otros.”

En las oraciones del atardecer y anochecer se realizaron encuentros con varios temas en el Colegio Loyola. Las comidas eran servidas en el patio del colegio por jóvenes de la misión haitiana en Santo Domingo. Un pabellón de deportes fue transformado en un lugar de adoración. En la última noche, las personas de la ciudad se unieron a los jóvenes en una oración con el símbolo de la luz de la Resurrección.

Los participantes fueron acogidos por 12 parroquias de la ciudad. Jóvenes de estas parroquias prepararon momentos de oración y discusión en las mañanas del sábado y domingo después de la Eucaristía. Las familias abrieron sus hogares para ofrecer hospitalidad a los peregrinos que venían de lejos.

El domingo, los hermanos participaron en la Eucaristía en una parroquia grande en un vecindario pobre de 30,000 habitantes. Ellos estaban sorprendidos de ver la Iglesia bastante vacía. De hecho, era el Domingo Misionero, y muchas personas estaba de misión, visitando casas, hablando con personas, antes de regresar para la Eucaristía. La parroquia está dividida en cuatro sectores, donde un hombre y una mujeres son los encargados de la pastoral y la enseñanza de la fe. En cada sector hay comunidades que se reúnen semanalmente. Durante la semana no hay celebración de la Eucaristía en el centro parroquial, pero cada día es celebrada en una capilla o un garaje en uno de los vecindarios. El sacerdote dijo que este cambio fue difícil al principio, pero ahora más personas participan.

El grupo de jóvenes de El Cercado nos envió este mensaje:

“Hemos tomado muchas cosas de este encuentro que queremos poner en práctica en nuestra parroquia. Queremos empezar un grupo para fomentar la oración en silencio por una hora cada semana. Esto nos da la oportunidad de rezar por los más pobres de nuestro pueblo y del mundo. Esta es también una oportunidad para dar gracias por todas las bendiciones que Dios nos regala cada día. Durante el encuentro, conocimos a jóvenes de otras partes del país y del exterior y compartimos ideas para apoyar nuestros grupos. Esta experiencia ha sido una bendición para nosotros.”

Después del encuentro en Santo Domingo uno de los hermanos regresó a Cuba por varios días. Muchas personas le dijeron, “No ha olvidado nuestro país. Para nosotros es importante saber que no estamos solos. Eso nos permite seguir adelante.”

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