De Darfur a Taizé pasando por Calais

En junio de 2015, una familia con dos hijos, refugiados que tuvieron que huir del Kurdistán iraquí, fue acogida en Taizé. Otra familia iraquí-egipcia, residente en Taizé desde hace varios años, ayudó mucho en su instalación.

Como la comunidad había transmitido su disponibilidad para acoger a otros refugiados, el jueves 5 de noviembre llegaron a Taizé siete jóvenes migrantes, procedentes de la “jungla de Calais”. Todos ellos son de Sudán y tienen entre 19 y 26 años. Varios de ellos han perdido a miembros de sus familias en el conflicto de Darfur, donde algunos de sus familiares se encuentran, aún hoy, en campos de refugiados. Los jóvenes se alojan en una casa de la aldea; la acogida de los habitantes ha sido muy cálida y hay un impulso de solidaridad en toda la región.

Más recientemente, llegaron también a Taizé otros jóvenes de Sudán y de Afganistán.


En Taizé y en la mancomunidad de Cluny, los representantes políticos, las asociaciones locales y personas particulares colaboran con la comunidad en la acogida a estos jóvenes. En Taizé, Orsi se implicó mucho en su apoyo, desde el primer día. Escribe:

Llegaron a Taizé procedentes de Calais, una noche de niebla y de frío. Estaban cansados, asustados, perdidos y hambrientos. No nos conocían, no confiaban en nosotros. No sabían dónde los estaban llevando. Todos han atravesado pruebas terribles y ahora todos solicitan asilo. Son musulmanes.
 
La mañana del 14 de noviembre, cuando escucharon lo que había sucedido en París la noche anterior, se sentían muy mal. Su primera reacción fue: “Estamos consternados, os lo aseguramos, esto no es el Islam”. Repitieron esto varias veces. A continuación, nos preguntaron si podían orar por las víctimas y sus familias. Por supuesto, les dijimos que sí. Y así lo hicieron. Después lloramos juntos. El domingo a las 18h30, como cada semana, se celebraba una oración en silencio, por la paz en el mundo. Les confortó poder compartir esta oración con nosotros.
 
Pienso que frente a todos estos problemas que nos rodean, nuestra respuesta debe ser acoger aún más, desear compartir, reflexionar juntos, tratar de comprender. ¿Cómo mostrar que la bondad es más fuerte que el mal, que la alegría es más fuerte que el horror, que la esperanza es más fuerte que las tinieblas, la vida más fuerte que la muerte?

Diez días después de los atentados de París, el Secretariado interreligioso de Saône-et-Loire, la región en la que se encuentra Taizé, organizó, en el templo de Chalon-sur-Saône, una oración en homenaje a las víctimas. Dos hermanos de Taizé, así como los siete jóvenes sudaneses, participaron en ella.

Printed from: http://www.taize.fr/es_article19954.html - 17 November 2017
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