Mensajes recibidos para el encuentro

He aquí algunos mensajes recibidos para el 41º encuentro europeo en Madrid de parte de los responsables de las iglesias y de organizaciones internacionales y de la alcaldesa de Madrid.


Papa Francisco

Queridos jóvenes:

habéis llegado en gran número, desde toda Europa y también desde otros continentes, para vivir en Madrid el 41º encuentro organizado y animado por la Comunidad de Taizé, y estáis invitados a «no olvidar la hospitalidad». Este es el tema que guiará vuestras reflexiones, iluminará vuestra oración y que retomaréis en los encuentros internacionales en Taizé, en Beirut o en Ciudad del Cabo. En este camino, el Papa Francisco quiere aseguraros su gran cercanía espiritual. Y, tras la reciente asamblea del Sínodo de los Obispos en Roma sobre «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», quiere deciros nuevamente que, con toda la Iglesia, confía en vosotros. El Santo Padre también quiere daros las gracias por haber elegido participar en esta reunión, por abrir la puerta de vuestro corazón al Señor y a su Palabra, para hacer visible y acrecentar una cultura del encuentro, acogiéndoos unos a otros en el respeto a vuestras diferencias.

El Papa os alienta a «[...] no perder nunca el gusto de disfrutar del encuentro, de la amistad, el gusto de soñar juntos, de caminar con los demás. [Porque] los cristianos auténticos no tienen miedo de abrirse a los demás, compartir su espacio vital transformándolo en espacio de fraternidad.» (Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud, 25 de marzo de 2018). Por lo tanto, os invita a hacer sitio al Señor en vuestras vidas y a descubrir que, gracias a la amistad con Jesús, es posible vivir una hospitalidad generosa, es posible aprender a enriquecerse con las diferencias de los demás y es posible hacer fructificar los propios talentos para convertirse en puentes entre las iglesias, las religiones y los pueblos.

El Papa también le pide al Espíritu Santo que os ayude, jóvenes protestantes, católicos y ortodoxos, a crecer en la confianza en Dios que os recibe y os ama tal y como sois, y que os llama a acoger la diferencia como un camino de comunión.

Que el ejemplo de María, cuyo «amor está lleno de audacia y completamente proyectado hacia el don de sí misma», os estimule a vivir «de manera concreta la caridad que nos urge a amar a Dios más allá de todo y de nosotros mismos, a amar a las personas con quienes compartimos la vida diaria» (Ibid.). Con un corazón lleno de esperanza, el Santo Padre os alienta, con la gracia de Dios, a acoger y asistir a vuestros hermanos y hermanas mayores en la fe, a utilizar vuestros talentos, vuestra energía y vuestra fuerza para mejorar el mundo y conseguir que cada persona pueda encontrar su lugar en la gran familia humana. Él cuenta con vosotros y con vuestro entusiasmo para afrontar el desafío de la hospitalidad, especialmente para acercaros a esta humanidad herida y a aquellas y aquellos que son apartados, rechazados o excluidos, ¡a los pequeños y pobres!

Confiándoos al Señor para que, siguiendo el ejemplo de la Virgen María, podáis acogerlo y permitirle que os llene con su alegría, el Santo Padre os bendice de corazón, a vosotros los jóvenes que participáis en este encuentro, a los hermanos de Taizé, así como a todos aquellos que, en Madrid, os abren sus puertas y os acogen.

Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de Su Santidad

Patriarca ecuménico Bartolomé

Queridos jóvenes,

Este año, es en Madrid, España, donde os reunís para entrar mejor, en oración y de la manera más fraterna, en un nuevo año que requerirá más que nunca vuestro compromiso como «sal de la tierra» y «luz del mundo» (Mt 5,13-14). La fuerza de la vocación cristiana en la sociedad está condicionada por la estima de las Iglesias hacia la unidad. En el camino de su historia, las Iglesias y las comunidades cristianas han estado constantemente preocupadas por preservar la integridad del cuerpo de Cristo. Aunque hoy esta unidad continúe experimentando sacudidas, no es por ello menos cierto que el deseo y la voluntad de acercamiento, que definen la identidad misma del diálogo ecuménico, no son únicamente una contingencia, sino también una oportunidad.

Nos alegra especialmente la celebración de este 41º encuentro europeo de jóvenes. Durante estos días, descubriréis tanto la diversidad del cristianismo a través del prisma de las relaciones humanas, como la historia y la vida de las comunidades locales que os acogerán. Porque los encuentros europeos de Taizé son, ante todo, una forma de exponerse a la riqueza de una fe compartida que se revela por las culturas y civilizaciones a las que ha dado forma a lo largo del tiempo.

Pero no hay verdadero encuentro sin el espíritu de hospitalidad que lo nutre. En la Iglesia ortodoxa, la concepción teológica de lo divino es una imagen de Dios como encuentro y comunión, como hospitalidad e inclusión. Por ello, el icono tradicional de Dios-Trinidad es una representación de tres extranjeros en forma de ángeles acogidos por Abraham bajo la encina de Mamré, como se describe en el capítulo 18 del Génesis. No los vio como un peligro o una amenaza para sus costumbres o sus bienes. Por el contrario, espontáneamente y abiertamente compartió con ellos su amistad y su comida. Y como recompensa por su hospitalidad desinteresada, a Abraham se le prometió lo que parecía imposible, tener descendencia pese a la esterilidad de su esposa. La hospitalidad es un don y una gracia.

No se equivoca quien tiene esperanza en la voluntad de diálogo y cooperación de los pueblos con diferentes creencias religiosas, abriendo la puerta a la convivencia de la humanidad entera en un mundo en paz. ¿A cuántos extranjeros acogeremos en nuestra mesa? Esta es también la pregunta que nos plantea la búsqueda de la unidad de los cristianos. En un documento oficial titulado «La misión de la Iglesia ortodoxa en el mundo contemporáneo», el Santo y Gran Consejo de la Iglesia Ortodoxa de junio de 2016, articula los temas de bienvenida, paz y justicia: «La Iglesia ortodoxa cree que es su deber alentar todo lo que realmente se pone al servicio de la paz y abre el camino a la justicia, la fraternidad, la verdadera libertad y el mutuo amor entre todos los hijos del único Padre celestial, así como entre todos los pueblos que constituyen una única familia humana. Compadece a todos aquellos que, en diferentes partes del mundo, están privados de los bienes de paz y justicia.»

Finalmente, oramos por vosotros y os bendecimos. Que la gracia de la unidad irradie en cada uno de vosotros, y que sea portadora de la esperanza que sostiene la vida de la Iglesia para que podáis ser dignos trabajadores en la viña del Señor.

Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Guterres

Me complace dar la bienvenida al encuentro anual de jóvenes de la comunidad de Taizé. Aún hoy, recuerdo el encuentro de Taizé en el que participé cuando era un joven estudiante y conservo vívidos recuerdos del espíritu ecuménico que caracteriza vuestros encuentros.

Os reunís en un momento de desafíos e incertidumbres frente al cambio climático, los conflictos, la creciente desigualdad y la intolerancia que aumenta. Pero es también un tiempo de oportunidades, con vientos de esperanza que soplan en todo el mundo, incluida la reciente adopción del Pacto Mundial sobre Migración y los resultados positivos de la conferencia sobre el clima en Polonia.

La cooperación internacional es más importante que nunca, y todos tenemos un papel que desempeñar en el impulso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en la construcción de un futuro mejor para todos. Durante mi mandato, he visto a jóvenes enfrentarse a desafíos globales y demostrar que no solo son los líderes del mañana, sino los de hoy. Para ayudar a los jóvenes de todo el mundo a implicarse, he lanzado Youth 2030, una estrategia que apunta a trabajar de manera más estrecha y productiva con ellos para comprender sus necesidades, escuchar sus voces y poner sus ideas en práctica.

En 2019, seguiré contando con vosotros para avanzar en nuestros objetivos comunes de paz, desarrollo sostenible y respeto de los derechos humanos para todos. Por favor recibid mis mejores deseos de que viváis un encuentro pleno de sentido, una Feliz Navidad y un Feliz Año Nuevo.

Alcaldesa de Madrid, Sra. Manuela Carmena

Cuando 2018 llega a su fin, miles de jóvenes os reunís en Madrid para participar en el 41º Encuentro Europeo de Jóvenes organizado por la Comunidad de Taizé, fundada en 1940 por el Hermano Roger. Habéis aceptado la invitación que os dirigió el cardenal Carlos Osoro para hacer de nuestra ciudad el lugar donde reuniros todos, católicos y jóvenes de otras confesiones cristianas. Os damos la bienvenida a todos y cada uno de vosotros.

Madrid es una ciudad abierta, multicultural, tolerante, una ciudad segura y acogedora. Ante todo, acogedora. Nuestro símbolo son dos brazos que abrazan a cualquiera que venga a visitarnos. Pero en esta época del año, Madrid es aún más hospitalaria, ya que está totalmente inmersa en las festividades navideñas que llenan la ciudad de luces y colores. Tened por seguro que os vais a sentir realmente como en casa.

Madrid ha sido sede de importantes encuentros, de eventos internacionales y de diversos acuerdos de paz. En noviembre pasado, organizamos el segundo Foro Mundial sobre las Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz. Durante dicho Foro, nos esforzamos por identificar las causas profundas de los diferentes aspectos de la violencia entre las personas. Sé que vosotros, los jóvenes que participáis en este Encuentro Europeo, estáis también comprometidos con la búsqueda de la paz en el mundo.

Como Alcaldesa de esta ciudad, quiero ofreceros, y de hecho os ofrezco, todo el apoyo y la ayuda del Concejo Municipal y de todos los que formamos parte de esta institución. Estamos a vuestro servicio. Os lo ruego, no vaciléis en acudir a nosotros para lo que podáis necesitar. Desde el fondo de mi corazón, os deseo una muy feliz y fructífera estancia en el seno de esta gran familia que es Madrid.

Printed from: http://www.taize.fr/es_article25352.html - 8 December 2019
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