África

¿Bloqueada?

Los hermanos de Taizé en Dakar han puesto en marcha, hace ya 12 años, el P.A.R.I. "Punto de Acogida de Refugiados e Inmigrantes" en colaboración con las parroquias y comunidades religiosas de la ciudad.

Desde los acontecimientos dramáticos de Ceuta y Melilla en octubre de 2005, los flujos migratorios de los candidatos sub-saharianos a la emigración se modificaron rápidamente. Se terminaron las travesías del desierto hacia el Norte que hacían de lugares como Tamanrasset (Argelia) o Agadès (Níger) puntos de partida agitados. Desde hace ya algunos años que se explotaba una carretera alternativa desde el Sahara Occidental. Escondidos en las dunas costeras, se esperaba una marea calma y, en dos días con un poco de suerte, se podía llegar Canarias... es decir, España, es decir, ¡Europa! En Dakar, se recuerda aún del caso de una mujer nigeriana, embarazada y casi a término que, maltratada por la travesía y el brusco abordaje, había dado a luz, sobre la playa, a un pequeño bebé "español". Derecho del suelo y reagrupación familiar mediante, toda la familia había alcanzado su objetivo.

Desde entonces, las cosas cambiaron bastante. Marruecos levantó barricadas y es Nouadhibou, el puerto septentrional de Mauritania, que tomó el relevo, invadido por una multitud de candidatos a la travesía, venidos sobre todo de los países del África sub-sahariana aunque también de mucho más lejos. Más aún que antes, la cuestión es como ocultarse nocturnamente en buques de carga con destino a Europa con el riesgo de ser desalojado al amanecer por las granadas lacrimógenas de la policía. Es el reino de la piragua que se abre. Dos motores, uno o dos GPS, y hasta cincuenta pasajeros que embarcan en las mismas narices de la policía. En adelante es necesario al menos cinco días de navegación arriesgada, remontando en primer lugar hacia el Norte, no demasiado lejos de la costa para ocultarse de los barcos guardacostas españoles y no demasiado cerca para escaparse a la policía marroquí. Algunas escalas nocturnas antes de la gran travesía. Muchas embarcaciones desaparecen entonces: cascos descompuestos, motores defectuosos, GPS triturados por las cuchillas, pilotos poco fiables... basta un buen golpe de viento. Todo el mundo leyó los relatos dramáticos de los sobrevivientes... inmediatamente internados y que se repatriarán si se llega a descubrir su país de origen.

Tras algunas semanas, un nuevo cambio. España aporta su apoyo logístico a Mauritania no para frenar, si no impedir las salidas. La vigilancia reforzada cierra el sector. Inmediatamente el movimiento se desplaza hacia el Sur. A St-Luis, al Norte de Senegal, dos dueños- pescadores reconvertidos a este tráfico ("no hay más pescado") fueron condenados a duras penas de prisión." Ahora es incluso en Dakar que embarca. El viaje es pues cada vez más largo, cada vez más aventurado... y costoso. Se habla de más de tres cientos mil de Francos CFA (450 Euros aproximadamente) por cabeza, o sea el precio de un billete de avión para Europa. Actualmente la temporada es favorable, el mar es tranquilo, las pocas tormentas son previsibles. Es la avalancha.

El fin de semana del 6 y 7 de mayo último, unas cuatrocientas personas pusieron pie en Canarias donde desbordaron a la policía y a la Cruz Roja. Otro factor agravante: corre la información de que la legislación española prohíbe el rechazo de los mineros. Consecuencia: los emigrantes son cada vez más jóvenes, se habla de dos hermanos de Malí de 13 y 14 años enviados por su familia y que llegaron bien, a Dios gracias. ¡Llaman por teléfono a su familia cada quince días! En el suburbio de Dakar las noticias circulan, los reclutadores se agitan, la policía está hasta los dientes.

¿El futuro? Se puede pensar que, sin decirlo demasiado, la Europa asediada va a multiplicar las presiones y los apoyos para que los Gobiernos africanos retrasen, o si es posible destaren, los flujos aguas arriba. ¿Controles draconianos en las fronteras, repatriaciones forzadas de nacionales de los países vecinos, es que la "libertad de movimiento de las personas y bienes", tanto declarada por el CDEAO (Comunidad de los Estados del África el Occidental), etapa importante de la marcha hacia la unidad soñada con el continente, será la primera víctima de este esfuerzo? ¿Y el bloqueo de África se extendería así indefinidamente? ¿Cómo aceptarlo? ¿No es ilusorio creer que se podrá de esta manera encauzar tal movimiento, alimentado de semejante desesperación?

El Punto de Acogida de los Refugiados e Inmigrantes (P.A.R.I.) de Caritas de Dakar nunca había tenido hasta la fecha que ocuparse de nacionales senegaleses. Pero he aquí que aparece una nueva categoría de solicitantes de ayuda: los "rechazados". Sobrevivientes de Marruecos o Mauritania, a veces desembarcados de charteres europeos, y que se encuentran en Dakar incapacitados. Para intentar la aventura, debieron pedir prestados o fueron financiados por su familia o su pueblo, eran portadores de las esperanzas de todo un grupo. Fallaron, tienen todo perdido, la vergüenza los aplasta. ¿No es tan facil de pegar la vuelta al pueblo, sería necesario hacer frente a los acreedores, cómo reembolsarlos? Y, además, tener que enfrentar la mirada del otro sobre su fracaso. Aquí, estos son: los refugiados, en su propio país, sin recurso y sin familia. Llevan en el corazón un insaciable deseo de venganza contra el destino. Harán todo para intentar, una vez más, cruzar esas barreras cada vez más altas.

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