Togo, Benin y Burkina Faso

Diario de viaje

Del 12 al 29 de marzo, dos hermanos (uno de ellos togolés) hicieron una peregrinación atravesando Benin, Burkina Faso y Togo. Comparten con nosotros algunos extractos de su diario de viaje:

Benín

Nuestra estancia en Benín comenzó por el gran seminario a San Gall de Ouidah, ciudad histórica conocida por la salida de los esclavos. Intercambiamos largamente con el rector y compartimos la comida con los seminaristas y formadores lo que nos permitió hablar con unos y otros. Son más de 150 seminaristas del segundo año de filosofía al último año de teología antes de la ordenación.

A Cotonú, la capital económica, visitamos a los jóvenes que vinieron a Taizé para descubrir lo que viven y compartir la vida parroquial. Desde hace tres años se hizo más difícil para los benineses obtener el visado para venir a participar en los encuentros de verano en Taizé. Vivimos en el centro que alberga la oficina diocesana de obras y la capellanía de los jóvenes, justo detrás de la parroquia San Miguel, cuya actividad es intensa. Rezamos con una veintena de responsables de jóvenes que provienen de diversos grupos de toda la ciudad... los exámenes impidieron a otros de venir. Regularmente, rezan juntos y se encuentran también para organizar animaciones que se les pide en toda la diócesis.

Después de Cotonú, nuestra próxima etapa beninesa fue Gbozounme. Aquí, los hombres y los jóvenes a menudo trabajan en la ciudad y vuelven los fines de semana. El domingo por la mañana, la misa de 6 está llena de hombres de edad, de mujeres y de niños. Todo transcurre en la lengua local, Gon – ritmos maravillosos cantados con toda una tropa de niños sentados en esteras a la derecha del altar. Por la tarde tendremos el tiempo para cantar juntos. En seguida al fin de la misa el cura salta sobre su moto para ganar la próxima celebración de una seguidilla de comunidades mientras que la gente se encuentra alrededor de la iglesia en pequeños grupos para encontrarse, seguir una enseñanza y algunos para prepararse para el bautismo.

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A Parakou – a 330km al Norte de Cotoú, en el centro del país – un joven sacerdote que había venido a Taizé hace unos años es ahora el responsable de la pastoral juvenil diocesana. Rezamos y compartimos sobre el encuentro de Nairobi con todo un equipo de jóvenes responsables de los diferentes grupos y parroquias de la diócesis.
A Dassa-Zoumé también visitamos al nuevo presidente de la Iglesia metodista quien aún ejerce en la parroquia metodista de la ciudad; gracias a nuestra visita, comprendió mejor el sentido de la peregrinación de confianza y aseguró que jóvenes de su Iglesia podrían participar en los encuentros a Taizé durante el verano. Esperados en Gouka, llegamos tarde por la tarde y el pastor, algunos ancianos y el coro nos esperaban. La pequeña capilla desbordó con los cantos y en la alegría rezamos juntos. [...]

Burkina Faso

En Burkina Faso, el «país de los hombres íntegros», fuimos acogidos en el seminario Lavigerie de los padres blancos a Ouagadougou. Desde la primera tarde tuvimos la oportunidad de encontrar a los treinta jóvenes "internos" provenientes de diferentes países que se preparan a servir como misioneros; durante el día son hasta una centena que sigue la formación.

Por la mañana temprano salimos para Dori, 250 kms al norte, en el camino el pueblo de Bani sorprende con sus numerosas mezquitas con un alminar cónico. Llegamos a Dori en el día del mercado: los "taxis - lomo de burro" indican el ritmo de vida. La parroquia cuenta cerca de mil fieles. Casi todos los mil feligreses están «de paso»: la mayoría de los funcionarios han sido destinados a Dori por dos o tres años en esta región tradicionalmente Peuhl, es decir musulmana. Pudimos visitar a tres familias entre las cuales había un joven que vino a Taizé el año pasado. El padre Juvenal, el sacerdote congoleño que vivió en Taizé durante su formación, permitió este intercambio. La gran sencillez en el compartir fue emotiva ya que sus condiciones de vida no son fáciles.

Por la tarde en la parroquia nos encontramos para un momento de oración con unos jóvenes que se encuentran regularmente y que tienen muchos desafíos para vivir su fe en este medio. La pregunta volvió una y otra vez: ¿cómo vivir siempre y cada vez más de Cristo? Después de dos días a Dori retomamos el camino para Ouagadougou. En el camino de vuelta, al mediodía, hacía más de 42°C a la sombra. Numerosas mujeres, con niños sobre la espalda y con sus herramientas, andaban a lo largo del camino en marcha hacía lugares donde se sabe que la tierra contiene de oro en polvo. No muy lejos, compañías mineras multinacionales hacen la misma cosa a una escala más grande, a cielo abierto.
De Ouaga, donde pasamos la noche, a la mañana temprano salimos con destinación Togo que será nuestra próxima etapa. No hay autobús cada día: tuvimos que tomar un autobús que va hasta la frontera Burkina-Togo y luego buscar otro medio de transporte para llegar hasta el sacerdote que nos esperaba a Kara.

Togo

A Aledjo, donde se encuentra el primer Hogar de Caridad en África, un sacerdote amigo y un joven que vino a Taizé en 2008 viven en un muy pequeño centro de jóvenes. Siete jóvenes viven en cabañas muy pequeñas y redondas, acaban de roturar una parte de los campos y un gallinero se está edificando. Por la tarde jóvenes y niños de la parroquia nos acogieron para una oración juntos.

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A Atakpamé, la Iglesia ha atravesado tantas pruebas que fue bello el poder encontrarse con un joven obispo, músico y guitarrista, que después de un año de servicio está agradecido por el presente y lleno de esperanza y de confianza de cara al futuro.

El sábado estuvimos en Lomé, en la parroquia Nuestra señora de la cruz de Agbalépédogan. Eramos co-animadores para un día de retiro parroquial; unas 400 personas de todas las edades se dieron cita para una oración matutina seguida de una introducción bíblica en francés y en ewé sobre el amor de Dios y nuestra libertad; un texto bíblico y la carta de Kenia sirvieron de punto de partida para reflexionar sobre la vida interior y nuestros compromisos con y para los demás. Un muchacho muy comprometido contó sobre su vida como ladrón antes de haber vivido un «encuentro conmovedor con Cristo». En el plenario de los pequeños grupos, un niño habló tan simplemente del camino del perdón que la asistencia aplaudió espontáneamente. El vía crucis dio la vuelta al barrio antes de volver en al recinto parroquial. Lla gente sonriente y arrodillados en el mismo suelo polvorientos nos recordó verdaderamente de un camino tras los pasos de Cristo.

En el momento de la misa de cierre, la alegría irradiaba sobre las caras y testimoniaban el reconocimiento de haber vivido un tiempo fuerte de comunión.

Printed from: http://www.taize.fr/es_article8643.html - 18 October 2017
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