En Bangladesh

El club de niños «¡Somos todos reinas y reyes!»

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La barriada de chabolas próxima a la estación

Uno de los hermanos que vive en Bangladesh escribe:
En uno de los barrios más pobres de Mymensingh, cerca de la pequeña barriada de chabolas próxima a la estación, hay un club donde vienen los niños muy pobres. El nombre del club es :
« ¡Nosotros somos todos Reyes y Reinas ! » Tres días por semana a primera hora de la tarde, tienen lugar en ese club numerosas actividades, unos cincuenta niños de 6 a 15 años de edad asisten esos días. Los niños de más de 12 años tienen su propio encuentro y se juntan con el resto del grupo al final. Después de cantar todos juntos , los niños se quedan sentados y escuchan a algunos de ellos contar lo que han hecho durante las últimas 24 horas. Es fascinante escucharles hablar de su vida cotidiana con tanta simplicidad mientras comparten los acontecimientos difíciles, las situaciones violentas que han debido afrontar, y toda clase de peligros. Se les roba el poco dinero que ganan trabajando (algunos recogen por las calles papel usado) o son ellos los que roban (intentamos enseñarles a no robar, pero no siempre lo conseguimos) Existe también el riesgo de la prostitución para los mayores, sobre todo las chicas, y el consumo de drogas que se propaga desde hace algunos años : cada vez más, los niños de la calle esnifan pegamento.

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Algunos recogen por la calle papel usado

Una vez al mes, todos los niños vienen a pasar una mañana entera en la fraternidad. Organizamos entonces juegos en el gran espacio abierto cerca del Brahmapoutre. Las actividades de la mañana terminan para la hora del almuerzo que se toma junto con el grupo de estudiantes que viven en la fraternidad. A veces, durante las vacaciones especiales como son las de Navidad, alquilamos uno o dos embarcaciones de las que se utilizan para cruzar el río, y así todos pueden disfrutar de un bello paseo por el río. Cuatro veces al año, hay un campamento de tres días para los niños. Es un momento maravilloso para los niños quienes, a menudo, no han tenido jamás ocasión de pasar un día entero sin tener que trabajar para llevar un poco de dinero a casa. Estos campamentos para niños se llevan a cabo en pueblos situados a unas dos o tres horas de autobús de Mymensingh, donde conocemos algunas familias dispuestas a acogerles durante algunos días. Por lo general, cada grupo está compuesto de unos 30-35 niños, acompañados por un hermano y algunos jóvenes de la fraternidad. La mayor parte del tiemppo juegan juntos, pintan, cantan juntos, o comparten las historias de la vida de unos y de otros. ¡Las comidas (¡tres veces al día !) son también momentos muy importantes para todos ! Todos los días, se destinan alrededor de dos horas de trabajo « de ayuda a la comunidad » con el fin de aportar una pequeña ayuda al pueblo. Este tiempo está a menudo dedicado a plantar árboles o a ayudar a la gente mediante diversas actividades.

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Un bello paseo por el río

Todos los niños que participan en el Club ¡están tan llenos de vida y alegría! Cuesta trabajo creerlo al principio de conocerles que estén frecuentemente viviendo situaciones muy penosas, ¡una vida diaria marcada por una pobreza extrema !

La mayor parte de los muchachos no tienen más que una camisa y un pantalón (¡o un medio pantalón !). Y las muchachas sólo tienen, por lo general, dos vestidos. La mayoría de estos niños viven con sus padres y sus hermanos y hermanas en un único cuarto pequeño construido por la propia familia. Los tejados están cubiertos con bolsas de plástico que no protegen de la lluvia, sobre todo, durante los tres meses del Monzón ( la estación de lluvias en Bangladesh). Un buen número de estos niños no tienen más que a su madre con ellos, porque el padre ha abandonado la casa o ha muerto debido a una enfermedad. Como son huérfanos han sido acogidos por un miembro de la familia (tío o abuela), o viven en la misma estación, duermen en los andenes todas las noches. Como no hay escuelas públicas en la zona, hemos abierto hace unos años una pequeña escuela cerca de la estación. Algunos niños asisten a esta escuela pero otros no pueden venir a ella : los padres les piden que ayuden a aumentar los ingresos de la familia recogiendo papel usado, trozos viejos de hierro, botellas de plástico o cartones por las calles de la ciudad o en los diferentes estercoleros.

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Dos horas para plantar árboles

Su vida puede parecer muy dura, pero al mismo tiempo, con mucha frecuencia escuchamos cantar a algunos de estos niños. Se saben muchas canciones, sobre todo canciones de amor. Algunos no sólo aprenden de memoria canciones en bengali o en hindi, sino también las canciones de las películas de más éxito aquí en Bangladesh.

Me gustaría presentaros algunos de « nuestros » niños

Creo que el más alegre de todos es Shagor. Él tiene 11 años, y por lo general siempre tiene una
sonrisa maravillosa. Le encanta cantar, es un cantante muy bueno. Pero su vida no ha sido fácil. Ha tenido, uno detrás de otro, tres padres. Su propio padre se marchó cuando el tenía tres años. Su padre actual ha estado casado dos veces, abandonó a su primera mujer y se casó con la madre de Shagor. Las relaciones en la pareja no van bien. El marido bebe mucho alcohol. Los padres prácticamente no se hablan. Pero el padre quiere a los niños y es bueno con ellos. La madre intenta obtener un pequeño ingreso vendiendo saris a buen precio. La familia es grande : Shagor tiene cinco hermanos y una hermana. Como la comida es bastante cara, todo el mundo debe trabajar. Shagor no va a la escuela (todos nuestros esfuerzos por que fuese a la escuela han sido en vano : él nunca ha querido ir), sus hermanos sólo van a la escuela durante algunos meses. Así que toda la familia es totalmente analfabeta. Shagor y su hermano mayor Tutul trabajan desde hace años. Shagor comenzó a trabajar cuando tenía 7 años. Tutul y él recogen, a veces, por las calles de la ciudad, papel usado, buscan trozos viejos de hierro o ayudan a la gente a llevar sus cestas en el mercado de pescado. A Shagor le encanta venir a nuestra casa. El otro día me ha dicho :
« Hermano, cuando muera ¿quién se ocupará de mí ? »

Otro muchacho pequeño, Ridoy, ocho años, viene casi todos los días a nuestra casa con su saco viejo de arroz sobre la espalda. Todas las veces, pide el contenido de las papeleras de nuestras habitaciones o de la habitación pequeña donde sabe que guardamos el papel viejo. Ridoy vive en la barriada de chabolas próxima a la estación, en uno de los refugios de plástico entre los más sucios de todos los que allí hay. Él mismo estaba siempre sucísimo al principio de conocerle. Se ha vuelto más limpio desde que se ha unido al Club.

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Ridoy con un amigo plantan un árbol

Hira, ahora tiene 13 años, ha sido criado por su abuela paterna. Su madre abandonó al bebe de un mes después de unos cuantos altercados con su padre. El padre ha sido durante años adicto a la marihuana y a los juegos de azar. Hira es analfabeto. Sólo ha ido a la escuela seis meses. Es uno de los muchachos más estupendos y generosos que conozco.

Algunas muchachas viven en el andén de la estación. Su vida es muy difícil. Se las identifica rápidamente porque llevan a menudo vestidos muy desgastados.

Chormilla (11 años) y su hermanita Falani (8 ans) vienen a menudo a visitarnos cuando salen a recoger papel usado por las orillas del Brahmapoutre donde va mucha gente a pasear y merendar. Chormilla y Falani sólo comen habitualmente una vez al día un plato de arroz. El resto del día, apenas comen (como no sea a veces un trozo de pan o alguna galleta). Su madre murió hace cuatro años. Su padre recoge papel usado. Es adicto a la marihuana. No da más que una única comida a sus hijos. El hermano de Chormilla, Kolli (6 años) es un experto en robar en los trenes. En ocasiones, esnifa pegamento. Cuando ellas vienen al Club, a Chormilla y a su hermana Falani les encanta bailar. Pero estamos preocupados por su futuro. Uno de las muchachas que viven como ellas en el andén de la estación ha caído en la prostitución recientemente.

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