Bangladesh

Estema, "la asamblea" en Tongi

Uno de los hermanos que viven allí desde hace años, escribe estos días: Esta mañana he vuelto lleno de impresiones del gran encuentro musulmán anual llamado «Estema» (que quiere decir «asamblea»)

Desde mis anteriores visitas a la Estema todo ha aumentado . Esta vez dos millones de personas se habían congregado en Tongi, cerca de Dhaka, y para la oración final había más de tres millones. La organización estaba muy llevada gracias a los voluntarios. En el centro de todo había una tienda inmensa -ciertamente la mayor tienda del mundo- que medía dos kilómetros de largo y uno de ancho… Ahí la gente dormía y oraba. Pero no era bastante… la gente dormía por todas partes: al borde de los caminos, junto al río Turag muy cercano, en la estación. Esta vez yo había ido con dos amigos musulmanes de Mymensingh. Nos costó mucho trabajo abrirnos paso en la gran tienda. Por fin encontramos un pequeño lugar vacío. La acogida ha sido muy generosa… Aquí en general se honra al extranjero… La noche era muy corta: la gente estaba de pie hasta la 1 de la mañana y se despertaba ya a las 4.30 para prepararse a la primera oración. Un vecino completamente desconocido compartía con nosotros la inmensa manta que se había traído. El encuentro ha durado tres jornadas completas; yo no he podido quedarme más que un día.

Probablemente yo era el único cristiano presente entre esa inmensa muchedumbre. A la gente le resultaba muy bello tener un cristiano entre ellos… Yo estaba profundamente emocionado por la fe sencilla y fervorosa de toda aquella gente. Era claro que no habían venido por el confort ya que todo era extremadamente simple: dormíamos en el suelo sobre esterillas ; la comida se preparaba fuera de la tienda, es decir,a cierta distancia. La gente se organizaba en grupos de 25 ó 50 personas. Había que traer de todo: la madera, las ollas, los platos, etc.

Por la mañana, la primera oración, a las 5.30, era verdaderamente bella. Se tomaban su tiempo para ponerse en filas. Había que reorganizar completamente el lugar donde todo el mundo había dormido. Después había cinco o diez minutos de silencio y, de repente, la oración comenzaba. Las filas,de dos kilómetros, completamente rectas , comenzaban a hacer los mismos movimientos. Todo el mundo decía las mismas palabras.

Yo era la única persona que permanecía sentada. Pero todo el mundo se alegraba de que yo estuviera ahí. Después de la oración algunos eruditos me explicaron con mucha amabilidad y delicadeza que ellos también aceptaban como verídicas las revelaciones bíblicas, pero que después hubo ulteriores revelaciones del último profeta que yo debería aceptar. Les respondí que respetaba su fe y que me sentía cerca de ellos pero que creía profundamente en la enseñanza de Jesús.

Tuve que marcharme antes de la oración final. Todas las rutas que conducían a La Estema estaban completamente llenas de decenas de miles de personas que se dirigían al lugar de la oración

Muy cerca, en el río, conté unos cincuenta barcos llenos de gente que se apresuraba hacia la oración. Las carreteras estaban tan llenas de gente: a quince kilómetros de Tongi todavía encontré a mucha gente en camino hacia la oración. Suplican a Alá que dé la paz al mundo y le piden su bendición para la gran comunidad musulmana.

A la mañana siguiente me encontré en el tren con muchísimos peregrinos. Todo el mundo estaba entusiasmado. Todo resultó muy bien . Estaban felices por el gran número de extranjeros participantes (15 ó 20.000 de 70 países diferentes) . ¡El techo del tren también estaba completamente lleno de gente! Para olvidar los peligros , la gente repetía el nombre de Alá.
¡Qué experiencia tan fuerte la de haber podido hacer esa peregrinación con toda esa gente tan piadosa (se diría «pietistas»: se mantienen alejados de la política)

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