Letonia y Estonia

Visitas en febrero 2010

A la búsqueda de signos de esperanza

Letonia ha sido golpeada por la crisis económica con más dureza que la mayor parte de los países de Europa. Las razones para ello son numerosas y diversas. Pero durante una visita reciente, uno de los hermanos quiso, antes bien, buscar signos de esperanza en medio del invierno más frío desde hacía veinte años. El lunes temprano por la mañana, antes del comienzo de las clases, los alumnos de la escuela cristiana de Riga se reunen para rezar. Desde los 6 a 16 años, así comienzan cada jornada. Durante muchos años, todos los lunes por la tarde, los jóvenes se reunen para rezar con los cantos de Taizé en la iglesia luterana Gertrude en el centro de Riga. A veces son 10, otras veces 50… ¡lo que cuenta es la fidelidad! En la ciudad de Jelgava, la asociación « Svetelis » acoge niños y jóvenes que tienen dificultades de aprendizaje o provienen de ambientes desfavorecidos. Ella ofrece un resguardo de paz , donde se ríe mucho también. La catedral católica de Jelgava tiene una vida parroquial muy activa en torno a su obispo. Reune todas las generaciones, los servicios congregan a toda la comunidad. Desde Madona, una pequeña población al este del país, muchos jóvenes parten al extranjero a buscar trabajo. El contacto directo entre las parroquias católicas y luteranas aporta esperanza y recrea una comunidad de vida. La participación en el encuentro europeo de Poznan ha hecho posible una renovación de la vida de oración del grupo de jóvenes de la catedral de Riga. Tras la peregrinación, ¡veinte núcleos de oración han comenzado!

Renovar nuestras fuerzas para perseverar

Tallin debe ser una de las ciudades más bonitas del mundo. Pero existe también una belleza en el corazón de la gente estoniana, forjada por años de dificultades persistentes. Un viernes por la tarde en febrero, hacía frío, cincuenta jóvenes estaban reunidos en las « catacumbas » de la iglesia de San Juan para rezar y compartir, el deseo de compartir la alegría que han recibido durante los últimos meses. La iglesia se halla bajo la sombra de la cruz que acaba de erigirse sobre la Plaza de la Libertad para rendir homenaje a todos los que han dado la vida por el país. Toda una generación, desde entonces, ha crecido en una Estonia independiente. Sin embargo, se percibe que es aún el tiempo de la perseverancia, y que la fe tiene un rol importante que desempeñar. El entusiasmo por el bautismo y la confirmación de los primeros tiempos de la independencia ha ido disminuyendo, pero es ahora cuando las comunidades de creyentes pueden de verdad contribuir a moldear la sociedad.

El vecindario de Mustamäe en Tallin fue construido durante el periodo soviético. No tenía, pues, ningún templo para sus, aproximadamente, 65 000 habitantes. Allí, actualmente, se está formando una parroquia con la ayuda de la parroquia de San Juan. Animada por un joven diácono, un grupo de jóvenes se reune para rezar cada dos semanas en una sala de la escuela. Los habitantes del lugar comienzan a unirse a ellos. Pronto, tendrán su propio edificio. Antes, la gente tenía que ir al centro antiguo de la ciudad. Ahora, la iglesia está en medio de ellos.

En la ciudad de Noo, al sur de Estonia, los jóvenes se reunen una vez al mes para la oración con los cantos de Taizé. El nuevo libro de cantos con los cantos de Taizé traducidos al estoniano ofrece un repertorio mayor y más accesible que anteriormente. Y gracias a la fuerte tradición musical de Estonia, siempre hay músicos para acompañar los cantos.

El hielo entre la isla de Saaremaa y el continente tiene solamente 30 cm de espesor este año, así pues la ruta del hielo que permite a los vehiculos circular sobre el mar no está abierta. Los ferris Regula y Ofeelia continuan su trayecto ¡rompiendo las placas de hielo! Una oración en Kuressaare congregó a los jóvenes de la ciudad y de los pueblos colindantes. La oración nos congrega siempre y nos ayuda a comprender que formamos parte de una realidad mayor, aún cuando nuestras propias comunidades parezcan pequeñas. Y ello renueva nuestras fuerzas para perseverar.

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