Textos bíblicos comentados

Las «meditaciones bíblicas» son propuestas para sostener la búsqueda de Dios en el silencio y la oración. Se trata de dedicar dos o tres horas para leer en silencio los textos bíblicos que se sugieren y que van acompañados de un breve comentario y algunas preguntas. Más tarde, reunidos en pequeños grupos en casa de uno de los participantes, se comparte brevemente lo que cada uno cree haber descubierto, pudiendo eventualmente finalizar el encuentro con un tiempo de oración.

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2024

junio

Efesios 2,4-10: El don gratuito del amor de Dios
Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo —estáis salvados por pura gracia—; nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él, para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. En efecto, por gracia estáis salvados, mediante la fe. Y esto no viene de vosotros: es don de Dios. Tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que de antemano dispuso él que practicásemos.

El autor de la Carta a los Efesios anuncia y celebra el don gratuito del amor de Dios. A pesar de que "estábamos muertos por nuestros delitos..., por gracia [hemos] sido salvados" (Ef 2,5). Para San Pablo, la gracia es el fundamento de la vida cristiana. La salvación es un don de Dios. No nos ganamos la salvación como un sueldo después de hacer bien nuestro trabajo. Nos salvamos porque Dios es rico en misericordia y ternura, y porque "todo lo que Dios puede hacer es dar su amor" (Isaac de Nínive, siglo VII).

En el Antiguo Testamento, uno de los profetas comprendió bien que Dios ama incondicionalmente a su pueblo: el profeta Isaías. En un pasaje que se lee cada año durante la vigilia pascual, Isaías dice a su pueblo: "Todo el que tenga sed, que venga a las aguas; y los que no tengáis dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad vino y leche sin dinero y sin precio" (Isaías 55, 1-11).

En el Nuevo Testamento, este amor se ha convertido en una persona: Jesús, el Cristo. Jesús nunca pronunció la palabra gracia. Pero con sus acciones y sus palabras, con su perdón y con la entrega gratuita de su vida, nos mostró la profundidad de este amor. Y Jesús nos invita a vivir de la misma manera que él vivió. El don gratuito del amor de Dios no nos convierte en personas pasivas. Este amor nos "vivifica" con Cristo (Ef 2,5) y nos hace capaces de atrevernos a dar la vida por los demás. Entonces puede producirse un milagro en nuestra existencia: empezamos a amar como Dios nos amó. Más aún: Dios comienza a amar en nosotros. "Somos lo que Él nos ha hecho, creados en Cristo Jesús para las buenas obras, que Dios preparó de antemano para que fueran nuestro estilo de vida" (Ef 2,10).

- ¿Cuándo he tenido una experiencia de amor incondicional en mi vida? ¿Cómo afectó o incluso cambió mi vida esa experiencia?
- ¿Qué otros textos bíblicos, palabras o acciones de Jesús me ayudan a entender las palabras de la Carta a los Efesios: "somos salvos por gracia", por el don gratuito del amor de Dios?



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