Textos bíblicos comentados

Las «meditaciones bíblicas» son propuestas para sostener la búsqueda de Dios en el silencio y la oración. Se trata de dedicar dos o tres horas para leer en silencio los textos bíblicos que se sugieren y que van acompañados de un breve comentario y algunas preguntas. Más tarde, reunidos en pequeños grupos en casa de uno de los participantes, se comparte brevemente lo que cada uno cree haber descubierto, pudiendo eventualmente finalizar el encuentro con un tiempo de oración.
2021

agosto

­Lucas 12,13-21 : La fuente de nuestra seguridad
Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia». Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». Después les dijo: «Cuidado con la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas». Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha”. Después pensó: “Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, como, bebe y date buena vida”. Pero Dios le dijo: “¡Tonto! Esta misma noche tu vida te será exigida” Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios»

Hay períodos históricos y momentos en nuestra vida que socavan nuestras certezas. Tomamos conciencia de la precariedad de nuestra existencia y nos preguntamos qué puede darle sentido y seguridad. Hay otros momentos en los que todo está bien. La vida sigue su curso. Confiamos en las cosas sin tener que pensar en ellas. El texto de Lucas 12 trata de estas preguntas: ¿En qué confiamos? ¿Qué da sentido y seguridad a nuestras vidas?

En el evangelio de Lucas, este pasaje se encuentra entre dos episodios en los que Jesús habla a las personas que están cerca de él. Los anima a no preocuparse cuando las cosas parecen faltar. Habla de una falta de poder (v. 4-12) y una falta de recursos (v. 22-23) y trata de ayudarles a confiar en que Dios estará junto a ellos en estas dificultades.

Entre estos dos episodios, alguien en la multitud habla. El texto no nos dice nada sobre él. ¿Viene de un entorno rico? ¿Su pregunta se refiere a una disputa entre ricos? ¿O está necesitado? ¿Depende su vida y el bienestar de su familia de esa herencia? ¿Tiene derecho a ello, o le está pidiendo un favor a su hermano?

Jesús no quiere saber los detalles. Él no quiere ser quien resuelva esta disputa. Él lo usa para enseñar: lo que da seguridad a nuestras vidas no son las posesiones materiales.

La parábola va en la misma línea. No dice lo que el hombre debería haber hecho con su abundante cosecha, pero critica lo que hizo. Vio en esa abundancia la posibilidad de “tomarse la vida con calma” o, en otras palabras, de encontrar seguridad.

La parábola toma otro rumbo: cuando mueras, ¿quién tendrá tus posesiones? Ya el libro de Qohélet afirmaba la inutilidad de las riquezas en términos similares (ver Qohélet 2,17-22). Al autor le cuesta ver sentido en su vida. La riqueza no le ayuda puesto que, como él mismo dice, ricos o pobres, todos morimos, y alguien más disfrutará de nuestras posesiones en nuestro lugar.

Como respuesta a la discusión sobre una herencia, Jesús cuenta una historia que le recuerda a la gente: “¡Vas a morir!” La parábola expresa esto en términos impactantes: “¡Tonto! Esta misma noche tu vida te será exigida”.

El texto habla de nuestra búsqueda de seguridad, pero socava los fundamentos habituales de esta. En general, buscamos poder y recursos para garantizar que podamos vivir. El texto nos recuerda que nunca poseeremos esa seguridad, por mucha influencia o posesiones que tengamos.

Plantea la cuestión de qué es lo que nos daría calma incluso en situaciones en las que estemos sin recursos. Este texto no da ninguna sugerencia al respecto. En los pasajes antes y después de esta historia, Jesús les dice a sus oyentes que el Espíritu Santo les enseñará y que deben buscar el Reino de Dios. Pero aquí sólo quiere socavar las certezas, cuestionar las bases de nuestra seguridad. Cuando estamos demasiado seguros de nosotros mismos, él responde: si no eres capaz de cambiar de nivel, si no encuentras otra manera de “almacenar cosas para ti mismo”, nunca encontrarás el significado y la seguridad que buscas.

- ¿Dónde busco sentido y seguridad para mi vida?

- ¿Qué pasos son más valiosos y útiles a este respecto? ¿Qué pasos son menos?

- ¿Qué me da esperanza cuando no me siento seguro?



Otras meditaciones bíblicas:

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