Textos bíblicos comentados

Las «meditaciones bíblicas» son propuestas para sostener la búsqueda de Dios en el silencio y la oración. Se trata de dedicar dos o tres horas para leer en silencio los textos bíblicos que se sugieren y que van acompañados de un breve comentario y algunas preguntas. Más tarde, reunidos en pequeños grupos en casa de uno de los participantes, se comparte brevemente lo que cada uno cree haber descubierto, pudiendo eventualmente finalizar el encuentro con un tiempo de oración.
2020

enero

“¿Quieres sanar?” : Juan 5, 1-9
Pasado algún tiempo, celebraban los judíos una fiesta, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de los Rebaños, una piscina llamada en hebreo Betesda, con cinco soportales. Yacía en ellos una multitud de enfermos, ciegos, cojos y lisiados, que aguardaban a que se removiese el agua. [1] Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús lo vio acostado y, sabiendo que llevaba así mucho tiempo, le dijo: «¿Quieres sanar?» Le contestó el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando yo voy, otro se ha metido antes.» Le dijo Jesús: «Levántate, toma tu camilla y camina.» Al punto se sanó aquel hombre, tomó su camilla y echó a andar. Pero aquel día era sábado. (Juan 5, 1-9)

Jesús mira con compasión al hombre que yace en el suelo. Ha estado paralizado durante 38 años ... ¡tanto tiempo! Ha perdido su autonomía, además, no tiene a nadie que lo ayude. Jesús ve su desdicha, su sufrimiento, su desesperación, y le dirige la palabra: “¿Quieres sanar?” No es el paralítico el que pide curación, sino que es Jesús el que plantea esta pregunta.

¿Quieres sanar? ¿Quién no querría curación? Sin embargo, la respuesta del paralítico es indirecta. Está tan inmovilizado y desesperado, que ni siquiera puede conseguir dar una respuesta simple y clara. Quizás ya ni cree que le pueda suceder nada positivo. A este desheredado que parece que no pueda hacer nada por sí mismo, Jesús le ofrece una curación. No dice: “¡Estás curado!” sino “Levántate, toma tu camilla y camina.” Como si le dijera: “De ahora en adelante, ¡hazte cargo de tu vida! ¡Eres capaz de ello!”

Todos los relatos de curaciones realizadas por Jesús revelan la bondad infinita de Aquel que lo ha enviado. Dios quiere plenitud de vida para todo ser humano. Multitud de relatos a lo largo de la Biblia nos muestran a este Dios que no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de su pueblo y de su creación. Dios Creador es Dios Salvador. Ninguna norma religiosa, ni siquiera una tan importante como la del sábado, puede impedir que Jesús cure al enfermo. La persona curada es reintegrada plenamente a la vida colectiva.

Podemos leer este relato desde la perspectiva de nuestras situaciones. En cada uno de nosotros hay heridas: recuerdo de una humillación, sueño no realizado, deseo no cumplido. No es fácil enfrentarse a ellas. A veces las rehuimos o las escondemos, porque nos hacen daño o nos sentimos avergonzados.

Por miedo a fracasar, a equivocarnos, nos falta audacia para arriesgarnos, para asumir la responsabilidad y las consecuencias de nuestras decisiones. En lugar de captar lo posible, a menudo permanecemos paralizados ante a lo imposible. Culpamos a los demás: padres, maestros, responsables políticos, de empresas o de iglesias.

También los graves problemas del mundo nos asaltan: cambio climático, desigualdades, competencia despiadada en el campo económico, conflictos internacionales y guerras, crisis de refugiados ... Frente a los desafíos del mundo, nos sentimos impotentes y desamparados. Nuestro planeta es como el hombre del evangelio que estuvo paralizado durante 38 años.

En la vida colectiva, como en la vida personal, en lugar de caer en el fatalismo, ¿podemos escuchar la palabra de Jesús?: ¿Quieres sanar? ¿Quieres cambiar tu vida? ¿Quieres una vida plena? ¿Quieres cambiar la sociedad, hacer que la Tierra sea más habitable para todos? ¿Crees que es posible? Entonces, ¡levántate! ¡Comienza hoy, asume tu parte de responsabilidad! ¡Da el primer paso, ya no estás solo! Busca amigos que compartan la misma fe, los mismos valores. Con todos los seres humanos de buena voluntad – ¡hay muchos! - cuidemos la creación. Al hacerlo así, encontrarás un sentido a tu vida.

En una oración silenciosa, escuchemos la voz de Cristo, y veamos también la mirada de Cristo que nos susurra: ¿quieres sanar?

- ¿Cuáles son las personas / situaciones a mi alrededor que necesitan sanar?

- ¿Qué nos impide vivir una vida plena? En lo personal y en lo colectivo, ¿qué nos ayuda a liberarnos?

- “Levántate, toma tu camilla y camina.” ¿De qué manera me interpelan estas palabras de Jesús?



Otras meditaciones bíblicas:

Printed from: http://www.taize.fr/es_article169.html - 25 January 2020
Copyright © 2020 - Ateliers et Presses de Taizé, Taizé Community, 71250 France