Textos bíblicos comentados

Las «meditaciones bíblicas» son propuestas para sostener la búsqueda de Dios en el silencio y la oración. Se trata de dedicar dos o tres horas para leer en silencio los textos bíblicos que se sugieren y que van acompañados de un breve comentario y algunas preguntas. Más tarde, reunidos en pequeños grupos en casa de uno de los participantes, se comparte brevemente lo que cada uno cree haber descubierto, pudiendo eventualmente finalizar el encuentro con un tiempo de oración.
2020

julio

No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo. Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Solo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, hacia el premio, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jesús (Filipenses 3, 12-14)

¿Has tenido alguna vez uno de esos sueños en los que tratas de correr, pero tus piernas son pesadas y no puedes alcanzar la meta? En este pasaje de la Carta a los Filipenses, el apóstol Pablo describe su existencia como una carrera. Para él, estar en camino no parece ser un problema.

Pablo estaba en prisión, probablemente en Éfeso, cuando escribió su Carta a los Filipenses. Habían pasado veinte años desde que había tenido su encuentro con Cristo resucitado y éste le había llamado a su servicio. Y Pablo podía estar orgulloso de lo que había conseguido como apóstol desde entonces. Pero apunta: «Aún no he alcanzado la meta». No se considera a sí mismo como alguien que ya lo ha conseguido. Continúa «persiguiéndolo».

La palabra que Pablo usa significa literalmente «perseguir corriendo». Los perseguidores corren tras aquellos a los que quieren destruir, como hizo Pablo cuando perseguía a la Iglesia. Pero la misma palabra expresa también la energía que se pone en tratar de alcanzar lo que es bueno, como cuando un Salmo dice : «Busca la paz, persíguelo» (Salmo 34, 14); y como hace Pablo ahora, persigue unirse a Cristo con todas sus fuerzas.

¿Por qué no está Pablo frustrado después de correr durante veinte años sin alcanzar la meta? La diferencia es Cristo. Pablo dice: Aún no poseo lo que estoy buscando, pero Cristo ya me posee a mí. Hay una asimetría fundamental: mientras que Pablo está aún corriendo para ganar el premio, Cristo ya ha terminado su carrera y ha ganado. Cristo ha hecho de Pablo –también de todos nosotros y de toda la humanidad– algo suyo.

Pablo dice el secreto de su técnica de running: «olvidándome de lo que queda atrás» y «lanzándome hacia lo que está por delante». «Olvidarse de lo que queda atrás» es un tema bíblico a menudo conectado con el perdón. El perdón de Dios libera a las personas de la carga de un mal pasado. Dios dice: «No recordaré ya sus pecados» (Jeremías 31, 34), y añade como consecuencia «No recordéis las cosas de antes (…), ved que estoy creando algo nuevo» (Isaías 43, 18-19).

Darnos permiso para «olvidarnos de lo que queda atrás» aligera nuestros pasos. Pero olvidarse de la distancia ya cubierta también nos hace pobres: nos convertimos en personas que acaban de empezar, en principiantes, novicios. El obispo del siglo IV Gregorio de Nisa escribió que «vamos de comienzo en comienzo a través de comienzos sin fin». Hay frescura en cada vez nuevos comienzos. Pero esos comienzos significan también que nunca se puede decir que ya lo has conseguido.

La técnica de running de Pablo, «olvidarse de lo que queda atrás» va con «lanzarse hacia lo que está por delante». El presente importa, pero también el futuro. La vida presente es una carrera y una lucha, pero se aligera y se acelera por el deseo de lo que está por venir: la vida con Cristo y los unos con otros.

Cuando nos cansamos y nuestros pasos se hacen pesados, no nos desanimemos. Admitamos que no somos personas que ya lo hayan conseguido. Estamos siempre en camino, como dicen las Propuestas para 2020. Atrevámonos a ser principiantes «olvidándonos de lo que queda atrás». Y que el fuego del Espíritu Santo encienda en nosotros ese amor que nos hace «lanzarnos hacia lo que está por delante».

- ¿Cuál es mi meta? ¿Dónde invierto mis energías?

- ¿Qué puede aligerar nuestros pasos para poder correr mejor?

- ¿Me atrevo a ser un principiante, a empezar siempre de nuevo?

- ¿Qué debemos recordar del pasado? ¿Qué es mejor olvidar?



Otras meditaciones bíblicas:

Printed from: http://www.taize.fr/es_article169.html - 6 July 2020
Copyright © 2020 - Ateliers et Presses de Taizé, Taizé Community, 71250 France