Artículo del hermano Alois

Cinco años después de Laudato Si’

Hace cinco años, el papa Francisco publicaba su encíclica Laudato Si’ mediante la cual dirigía “una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta”. Y añadía: “Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos” [1]

Esta llamada es hoy más urgente que nunca. Y la crisis creada por la pandemia del Covid-19 mete bruscamente a la luz hasta qué punto nuestra casa común es vulnerable.

Y al mismo tiempo, el repentino confinamiento de la mitad de la población humana y las drásticas decisiones sanitarias tomadas en numerosos países han mostrado también que una respuesta política, social y económica era todavía posible ante la gravedad de lo que estaba en juego. Múltiples voces piden que la vida de nuestras sociedades no retome simplemente su curso habitual, sino que aprovechemos este momento para cuestionarnos en profundidad.

Con los que comparten la fe en Dios, nos volvemos hacia Él en oración y súplica. Pero tengo la convicción interior que en este momento de prueba Dios también nos suplica “¡Despertad!” Él nos habla porque nos ama. ¿No nos estará diciendo: mirad hasta qué punto dependéis los unos de los otros, entre personas próximas, pero también entre los países y los pueblos. Mirad cómo necesitáis de la fraternidad humana. Mirad lo necesario que es cuidar de la creación para vuestro futuro común.

¡Sí! ¡Despertemos!

- Ahora que el ritmo frenético de nuestras sociedades se ha detenido casi de repente, es el riesgo de un caos social lo que nos amenaza. Y los que serán golpeados en primer lugar serán los más pobres, se trate de países o de personas. Con ellos, ¿sabremos construir nuevas solidaridades y redescubrir el valor de la ayuda mutua como la que tanta gente ha practicado durante las últimas semanas?

Ahora que el colapso de la biodiversidad se agrava inevitablemente y que la urgencia climática presiona a la humanidad, los científicos así como la generación más joven nos lanzan una llamada de alarma. Explotar sin límite los recursos finitos ya no es posible. ¿Tomaremos cada vez más conciencia de que con todos los seres vivos “estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal” [2] ?

En Taizé, nos impresiona constatar el compromiso de tantos jóvenes por la salvaguarda del planeta. A estos jóvenes, me gustaría decirles: no perdáis el valor ante las lentitudes y las indecisiones que constatáis. Con los de mi generación, deberíamos pediros perdón por haber descuidado tanto esta responsabilidad. El consumismo ha ocupado demasiado lugar, como si la felicidad se redujese a eso. Tenéis razón al incitarnos a cambiar nuestro estilo de vida, para que se haga al mismo tiempo más sobrio y más centrado en lo esencial [3].

Lo que me da esperanza, es ver surgir múltiples iniciativas de base, hechas de compromisos muy concretos, que sin aportar respuestas sistémicas, manifiestan un deseo de actuar sin el cual nada sería posible. Y me parece que estas iniciativas tienen cada vez más impacto a nivel político. [4]

Para los creyentes, se añade aún otra responsabilidad: el planeta es un don que Dios nos confía [5], el cuidado de la Creación forma parte integrante de nuestra fe. Ante estos desafíos ambientales un testimonio común de las confesiones cristianas [6]., y también de las diferentes religiones, es cada vez más importante – junto con todos los que encuentran su motivación para el compromiso en lugares distintos que la fe.

Después de la crisis pandémica, se teme que las desigualdades aumenten aún más, y que la recuperación económica se realice sin tener suficientemente en cuenta la urgencia climática. Pero también tenemos una oportunidad inmensa para cuestionarnos sobre el futuro que queremos. ¿Sabremos aprovechar este momento?


[1Laudato Si’, 14. Con este texto, el Papa Francisco sumó su voz a la de otros líderes cristianos, entre ellos el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Consejo Mundial de Iglesias.

[2Laudato Si’, 89.

[3En Taizé, estimulados por estas expectativas de los jóvenes, estamos tratando de dar pasos concretos en diferentes áreas: agua, reciclaje, compost, energía, aislamiento en la construcción de los edificios, etc. Y estaremos aún más atentos al revisar nuestros estilos de vida para simplificar lo que debe ser.

[4En este sentido, quisiera citar el llamamiento europeo por un pacto para el clima y el empleo que será lanzado el 2 de junio por más 800 personalidades de todos los ámbitos.

[5Ver Génesis 2, 15: “El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara.”

[6Una de estas iniciativas es la red de "Iglesias Verdes", a la que Taizé se unió el año pasado - ver www.taize.fr/eco [http://www.taize.fr/eco]

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