Meditación del hermano Alois

“¿De qué fuente vivimos?”

Jueves 26 de agosto de 2021

Ahora que el verano se acerca a su fin, los hermanos estamos particularmente contentos de recibiros esta semana en Taizé, que es la más grande del verano. Con las hermanas y los voluntarios que viven con nosotros, nos entristeció mucho en primavera tener que cerrar la acogida: así que estamos muy contentos de volveros a ver esta semana.

En el difícil contexto que todos estamos viviendo, es muy importante reunirse, rezar e intercambiar con los demás, y escucharse mutuamente. Por supuesto, nos gustaría que la pandemia quedara atrás -sin embargo no es así-, pero estamos aún más agradecidos de poder tener encuentros tan bellos durante el verano.

Quisiera agradecer especialmente a los ponentes que han animado los talleres de la semana de reflexión para jóvenes de 18 a 35 años: sus experiencias y testimonios nos interpelan y nos invitan a no desanimarnos ante la magnitud de los retos actuales.

Sí, muchas personas están afrontando con coraje muchos retos en este momento. Pienso en los que han pasado por la prueba de la enfermedad, o que han perdido a un ser querido, a veces sin poder despedirse. También pienso en los cuidadores que están tan expuestos, en el personal sanitario. Y no olvidemos, en nuestra oración, a quienes ejercen responsabilidades en la vida pública.

Aquí, en Taizé, nos encontramos con muchos jóvenes que, en los últimos meses, han sufrido la soledad o que se preguntan con angustia sobre su futuro. Además del sufrimiento vinculado a la pandemia, muchos están preocupados por la emergencia climática y las catástrofes medioambientales que se han multiplicado este verano en muchos lugares de nuestro planeta.

Y muchos de los pueblos del mundo parecen pasar por un sinfín de penurias. Esta noche hemos rezado por las personas que intentan salir de Afganistán estos días: sí, mantengamos en nuestras oraciones a esas mujeres y hombres desesperados en Kabul. Recemos también por el querido pueblo de Haití, que sufrió, otra vez, un fuerte terremoto, y por otros pueblos del mundo.

Ante el cansancio y la impotencia de muchos, surge la pregunta: ¿de qué fuente vivimos? Siglos antes de Cristo, el profeta Isaías ya señalaba una fuente cuando escribía: «Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, corren sin cansancio y caminan sin fatiga.»

Esta fuente está dentro de nosotros. A nosotros nos corresponde reavivarla una y otra vez, esforzándonos por poner nuestra confianza en Dios, en su amor que él renueva constantemente.

Este proceso de confianza puede ayudarnos a asumir todo lo que hay en nuestra existencia: recibirlo como un regalo y abrirnos cada vez más a los que se nos confía. Entonces puede producirse un cambio: ya no vivimos centrados en nosotros mismos. Al acoger la presencia de Dios en nuestros corazones, también preparamos el camino de su venida para muchos otros.

Este año, reflexionamos con vosotros sobre el tema "Esperar a tiempo y a destiempo". En este mensaje para 2021, encontraréis esta frase: «Creer, ¿no es ante todo confiar en una presencia que está, al mismo tiempo, en lo más profundo de nuestro ser y en todo el universo, inasible y aun así tan real?»

Esta presencia no se nos impone desde el exterior, aunque podamos percibir signos de ella en los acontecimientos de nuestra vida y en las personas que nos rodean. Esta presencia benevolente siempre está ahí, a pesar de nuestras dudas y aunque tengamos la impresión de que comprendemos muy poco sobre Dios.

El hermano Roger, que inició la vida de nuestra comunidad hace más de 75 años, decía a menudo: aunque comprendamos muy poco del Evangelio, podemos intentar captar una palabra que se haya vuelto importante para nosotros y que intentamos poner en práctica.

Y poco a poco entramos en la confianza de Jesús mismo: como él, somos hijos de Dios, nos apoyamos en aquel que está más allá de todo lo que podemos imaginar, y que sin embargo está ahí, muy cerca de nosotros. A través de su Espíritu, él habita en nosotros. Y en esta misma confianza de Cristo, podemos encontrar la fortaleza para dar un impulso a nuestras vidas.


Después de este verano, el peregrinaje de confianza continuará. Los encuentros internacionales continuarán en Taizé, y siempre seréis bienvenidos, si la situación sanitaria nos permite acoger.

A finales de año, del 28 de diciembre al 1 de enero de 2022, celebraremos nuestro próximo encuentro europeo en Turín, Italia. Aunque es difícil decir todavía cómo será este encuentro, ya os invitamos a asistir y los hermanos que estarán allí a partir de septiembre nos darán noticias pronto.

La peregrinación de confianza tendrá una etapa en Tierra Santa del 8 de mayo al 15 de mayo de 2022. Esta nueva etapa de la peregrinación de confianza se está preparando en colaboración con el Instituto Ecuménico de Tantur en Jerusalén y varias Iglesias de Tierra Santa.

El próximo verano, ya estamos planeando dos eventos especiales en Taizé: del 13 al 17 de julio de 2022, el quinto encuentro de amistad entre jóvenes cristianos y musulmanes. Y del 21 al 28 de agosto de 2022 tendrá lugar la próxima semana de reflexión para jóvenes de 18 a 35 años.

Unas últimas palabras. En los últimos tiempos, tratamos de responder a la pregunta "¿Qué espera Dios de nuestra comunidad en este tiempo de grandes cambios en el mundo y en la Iglesia?". Nació entonces el proyecto de compartir más profundamente nuestra vida y nuestro futuro con algunas personas ajenas a nuestra comunidad. Así, dos mujeres y dos hombres de diferentes orígenes confesionales y que ejercen diversas responsabilidades eclesiales están entre nosotros para una "visita fraterna". Este proceso, que es nuevo para nosotros, quisiera confiarlo a vuestra oración.

Printed from: https://www.taize.fr/es_article32138.html - 16 October 2021
Copyright © 2021 - Ateliers et Presses de Taizé, Taizé Community, 71250 France