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Textos bíblicos comentados

Las «meditaciones bíblicas» son propuestas para sostener la búsqueda de Dios en el silencio y la oración. Se trata de dedicar dos o tres horas para leer en silencio los textos bíblicos que se sugieren y que van acompañados de un breve comentario y algunas preguntas. Más tarde, reunidos en pequeños grupos en casa de uno de los participantes, se comparte brevemente lo que cada uno cree haber descubierto, pudiendo eventualmente finalizar el encuentro con un tiempo de oración.
2015

abril

1 Corintios 13: Amor y justicia
Aunque hable todas las lenguas humanas y angélicas, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso. Aunque posea el don de profecía y conozca los misterios todos y la ciencia entera, aunque tenga una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, es amable, no es envidioso ni fanfarrón, no es orgulloso ni destemplado, no busca su interés, no se irrita, no apunta las ofensas, no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad. Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca acabará. Las profecías serán eliminadas, las lenguas cesarán, el conocimiento será eliminado. Porque conocemos a medias, profetizamos a medias; cuando llegue lo perfecto, lo parcial será eliminado. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; al hacerme adulto, abandoné las niñerías. Ahora vemos como enigmas en un espejo, entonces, veremos cara a cara. Ahora conozco a medias, entonces conoceré tan bien como soy conocido. Ahora nos quedan: la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande de todas es el amor (1 Corintios 13)

Este gran texto de San Pablo sobre el amor es bien conocido. Pero, ¿lo leemos como lo que realmente significa en su contexto? No es ilegítimo leerlo en las bodas, como hacemos a menudo, pero no hay que olvidar que su verdadero contexto es el de la comunidad, de la vida juntos. Si el capítulo 13 de la primera carta a los Corintios está completamente dedicado al amor, es porque para San Pablo el amor es la clave para una buena comprensión de lo que la vida en comunidad requiere. Esa es la gran preocupación de Pablo en toda esta carta.

Se pueden discernir fácilmente tres partes en lo que ha sido llamado el himno a la caridad. Los versículos 1 al 3 tratan sobre la naturaleza esencial del amor: sin él, todos los dones espirituales son inútiles. En la segunda parte, en los versículos 4 al 8a, Pablo enumera las características del amor a través de dieciséis verbos. Siete se utilizan para decir qué es el amor, y otros nueve para decir lo que no es. Examinando de cerca estos verbos descubrimos lo que significa amar. Finalmente, en la última parte, versículos 8b a 12, Pablo proclama el carácter perdurable del amor y, por tanto, su superioridad sobre el resto de las realidades espirituales. Esto permite a Pablo a decir al final que el amor es la mayor de todas (v.13).

Si la primera parte es bastante obvia y apenas necesita comentario, la segunda, centrada en las características del amor, es instructiva. Sutilmente, Pablo retoma todos los temas que ya había tratado en los capítulos anteriores de su carta. Se puede imaginar el malestar de los Corintios leyendo o escuchando estos versos, porque Pablo les está diciendo: “¡Aquí está todo lo que no ponéis en práctica! No habéis encontrado la actitud correcta a lo que se os planteó.” Más específicamente, en relación al tema de los dones espirituales dados a los Corintios, una cuestión sobre la que este capítulo arroja una luz importante, hay que subrayar que los Corintios no tenían falta de entusiasmo, especialmente hacia algo que les hacía aumentar su conocimiento. Al contrario, ellos estaban especialmente ávidos al respecto. Pero no habían entendido el verdadero significado de los dones que habían recibido: ¡estos fueron dados por Dios para posibilitar una vida mejor con los otros, y no para adular el ego de aquellos que los tenían! Pablo ya había manifestado esto en el capítulo 8: “El conocimiento infla, mientras que el amor edifica” (8, 1). Ahora se reafirma en este punto: “El amor es paciente, es amable, no es envidioso ni fanfarrón, no es orgulloso ni destemplado” (13, 4). Cuando el amor se extiende a todos los lugares, una comunidad puede vivir, desarrollarse y, si es necesario, reconstruirse. Ya no hay sitio para rivalidades interminables, rencores y celos.

Alguien escribió que "el amor da sentido a un mundo que de otro modo sería ininteligible" (Richard B. Hays). La expresión es hermosa. Hay, de hecho, una inteligibilidad propia del amor. No es suficiente atenerse a unos principios o saber quién estaba equivocado y que estaba justo en un tema que divide. Cuando se trata de la vida en la Iglesia, los que aman encontrarán las respuestas correctas, el comportamiento adecuado y las acciones que mejor se correspondan con lo que puede ayudar a una comunidad a crecer. Contrariamente quizá a los Corintios, Pablo no olvida que todavía estamos en camino, que seguimos adelante lo mejor que podemos. Afortunadamente para todos nosotros "el amor es paciente".

- Entre las características del amor enumerados por San Pablo en 1 Corintios 13, ¿cuales te iluminan en relación a alguna cuestión que tienes ahora mismo en tu vida con los demás?

- ¿Qué cambia cuando vemos la vida con los demás como un viaje donde se aprende a amar?



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Última actualización: 1ro de abril de 2015