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Textos bíblicos comentados

Las «meditaciones bíblicas» son propuestas para sostener la búsqueda de Dios en el silencio y la oración. Se trata de dedicar dos o tres horas para leer en silencio los textos bíblicos que se sugieren y que van acompañados de un breve comentario y algunas preguntas. Más tarde, reunidos en pequeños grupos en casa de uno de los participantes, se comparte brevemente lo que cada uno cree haber descubierto, pudiendo eventualmente finalizar el encuentro con un tiempo de oración.
2014

julio

Job 1, 1-21 : ¿Creer por nada ?
Había una vez en el país de Hus un hombre llamado Job: era justo y honrado, religioso y apartado del mal. Tenía siete hijos y tres hijas. Tenía siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas burras y una servidumbre numerosa. Era el más rico entre los hombres de oriente. Sus hijos solían celebrar banquetes, un día en casa de cada uno, e invitaban a sus tres hermanas a comer con ellos. Al terminar esos días de fiesta, Job los hacía venir para purificarlos: madrugaba y ofrecía un holocausto por cada uno, por si habían pecado maldiciendo a Dios en su interior. Esto lo solía hacer Job cada vez. Un día fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó también Satán. El Señor le preguntó: « ¿De dónde vienes? » Él respondió: « De dar vueltas por la tierra. » El Señor le dijo: « ¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, religioso y apartado del mal. » Satán le respondió: « ¿Y crees tú que su religión es desinteresada? ¡Si tú mismo lo has cercado y protegido, a él, a su hogar y todo lo suyo! Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se ensanchan por el país. Pero tócalo, daña sus posesiones, y te apuesto a que te maldice en tu cara. » El Señor le dijo: « Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques ». Y Satán se marchó. Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job y le dijo: « Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado, cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo. » No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: « Ha caído un rayo del cielo que ha quemado y consumido tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo. » No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: « Una banda de caldeos, divididos en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo. » No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: « Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo. » Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo: « Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡Bendito sea el Nombre del Señor! » A pesar de todo, Job no pecó ni acusó a Dios de desatino.
(Job 1, 1-22)

¿Por qué sufrimos ? ¿Por qué tanto sufrimiento de personas buenas e inocentes ? Estas preguntas, tan antiguas como la humanidad, también están presentes en la Biblia, especialmente en el libro de Job, un escrito tardío del Antiguo Testamento que puede ser datado alrededor del siglo IV aC. El Libro de Job da un enfoque particular al tema universal del sufrimiento del justo. El pueblo de Israel está unido a Dios por una alianza y la nación respondía al compromiso irrevocable de Dios por medio de una promesa de fidelidad. Pero sucede que este Dios de Israel, el Dios de la alianza, parece haber olvidado a su pueblo, o incluso hacerles sufrir. Así, surge la pregunta : « ¿Para qué permanecer fieles si no sirve de nada ? ».

Con gran delicadeza, el autor no aborda esta pregunta de manera directa. En su lugar, da un gran rodeo, sorprendiendo a sus lectores al contar la historia de un extranjero, Job, un « hombre de Oriente ». Pero no debemos confundirnos. Pese a ser un extranjero, Job reflexiona, habla y actúa como un fiel israelita. Su historia es una parábola, una reflexión sorprendentemente actualizada acerca de la gratuidad en la fidelidad a Dios. No ofrece una respuesta a la cuestión del sufrimiento, sino que nos cuestiona acerca de las razones de nuestra fe.

El primer capítulo comienza pintando el retrato de Job en el país de Hus, una persona a todas luces excepcional. Su integridad moral y su piedad son totales. Se preocupa por sus diez hijos como un padre ejemplar. Y la cantidad de sus posesiones le convierten en « el más rico entre los hombres de oriente ».

Conversando con él, Dios menciona a Job. Dios tiene muchos siervos en el cielo, pero está orgulloso de su siervo Job. Hace notar a Satán que Job es único : « En la tierra no hay otro como él » - del mismo modo que en el cielo no hay nadie como Dios. Pero entonces Satán, un estupendo abogado del diablo, le responde que no está tan seguro, puesto que es fácil para Job ser irreprochable dado que su vida es un gran éxito. Y lanza esta pregunta : « ¿Crees tú que su religión es desinteresada ?» ¿Acaso Job teme y ama a Dios gratuitamente ? ¿Puede algo así siquiera existir, un vínculo con Dios sin esperar nada a cambio ?

Podríamos preguntarnos si no hubiera sido mejor no intentar responder a la pregunta a toda costa. Porque el precio que tendrá que pagar Job será enorme. Pero esa no es la cuestión ; tenemos que leer la historia como una gran parábola con su propia lógica. Con aparente ingenuidad, nos cuenta cuán entusiasmado está Dios acerca de las cualidades excepcionales de su siervo Job. Comparado con Satán – serio, crítico y suspicaz como un adulto- Dios, en su candor, parece un niño.

Desafiado por Satán, Dios mantiene su confianza. Apuesta que, sin importar lo que ocurra, Job demostrará la falsedad de las insinuaciones de Satán, que es la sospecha en persona. Dios se juega su honor por Job. Será él quien demuestre que Dios hacía bien en confiar o quien le forzará a admitir ante Satán que sus sospechas eran fundadas.

Sin siquiera saberlo, Job prueba que Dios estaba en lo cierto y hace callar a Satán. Demuestra que puede haber una relación con Dios sin razones, un amor gratuito que no espere nada más que el propio amor de Dios.

- ¿Quién es testigo de fe verdadera para mí ?

- ¿Por qué desea Dios una fe gratuita, un amor desinteresado ?

- ¿Por qué busco a Dios ? ¿Por qué me siento ligado a él ?



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Última actualización: 1ro de julio de 2014