El compromiso para toda vida

Tras un tiempo de preparación, un nuevo hermano realiza su compromiso de vida en la comunidad. Lo que se pronuncia para expresar este compromiso es:

Querido hermano, ¿qué pides?

La misericordia de Dios y la comunidad de mis hermanos.

Que Dios complete en ti lo que ha comenzado.

Hermano, confías en la misericordia de Dios. Recuerda que el Señor Cristo viene en ayuda de tu fe humilde y que, comprometiéndose contigo, cumple su promesa para ti:

En verdad, no hay nadie que haya dejado todo por Cristo y el Evangelio que no reciba ahora cien veces más, hermanos y hermanas y madres y hijos, y persecuciones también, y en la era venidera la vida eterna.

Este es un camino contrario a toda razón humana, pero, como Abraham, solo puedes avanzar por medio de la fe, no por la vista, confiando en que quien da su vida por Cristo la encontrará.

A partir de ahora, camina en los pasos de Cristo. No te agobies por el mañana. Busca primero el Reino de Dios y su justicia. Entrégate, date a ti mismo y recibirás una buena medida, apretada, sacudida, desbordante.

Cuando estés despierto o dormido, ya sea día o noche, la semilla brota y crece, no sabrás cómo.

No dejes que tu vida interior te haga parecer triste. Úngete la cabeza y lávate el rostro, para que solo tu Padre que está en lo secreto conozca la intención de tu corazón.

Sé sencillo y alegre, con la alegría de los misericordiosos, la alegría del amor fraterno.

Mantente atento. Si tienes que corregir a un hermano, mantén el asunto entre los dos. Busca siempre una comunión con el prójimo.

Sé abierto sobre ti mismo, recuerda que tienes un hermano cuya responsabilidad es escucharte. Sé comprensivo con él, para que pueda cumplir su ministerio con gozo.

El Señor Cristo, en su compasión y su amor por ti, te ha elegido para ser un signo de amor fraterno en la Iglesia. Te llama a vivir, junto a tus hermanos, la parábola de la comunidad.

Así que, renunciando desde ahora a todo pensamiento de mirar atrás, y con una gratitud alegre y sin límites, no temas adelantar al amanecer para alabar, bendecir y cantar a Cristo, nuestro Señor.

Recíbeme, Señor Cristo, y viviré; que mi esperanza sea fuente de gozo.

Hermano, es Cristo quien te llama y es a él a quien vas as responder ahora.

¿Prometes, por amor a Cristo, consagrarte a Él con todo tu ser?

Quiero

¿Vivirás a partir de ahora la llamada de Dios en nuestra cominidad en comunión con tus hermanos?

Quiero

¿Vivirás con tus hermanos en esta comunidad de bienes materiales y espirituales, que se entrega con el corazón abierto?

Quiero

¿Prometes, para estar más disponible para el servicio con tus hermanos y para entregarte de manera indivisible al amor de Cristo, guardar celibato?

Quiero

¿Aceptarás, para que seamos un solo corazón y una sola alma y que así nuestra unidad sea completa, las opciones que exprese el servidor de la comunión, teniendo en cuenta que es solo un pobre hombre del Evangelio?

Quiero

¿Prometes, siempre reconociendo a Cristo en tus hermanos, cuidar de ellos en días buenos y malos, en el dolor y la alegría?

Quiero

En consecuencia, por Cristo y el Evangelio, a partir de ahora eres hermano de nuestra comunidad.

Que este anillo sea el signo de nuestra fidelidad al Señor.