Brasil
El Concilio Vaticano II, al que fueron invitados dos hermanos como observadores, abrió camino al contacto con obispos latinoamericanos. Una de las invitaciones recibidas fue la de Dom Hélder Câmara, Arzobispo de Recife. El padre Dom Basílio Penido dio la bienvenida a los hermanos en el monasterio benedictino de Olinda.
La primera fraternidad se estableció en ese monasterio en enero de 1967, aunando a hermanos de Taizé con los monjes benedictinos. Los hermanos se ganaban su sustento con su propio trabajo y participaban activamente en la iglesia local. El crecimiento de las Comunidades de Base (comunidades eclesiales de base), apoyado especialmente por Dom Luis Fernandes, Obispo Auxiliar de Vitória (Espírito Santo) y amigo de la fraternidad, llevó a su traslado a Vitória en 1972. Los hermanos permanecieron allí hasta 1978, mientras que la visión para un lugar más amplio que pudiera acoger a personas y grupos para encuentros y retiros tomaba forma. Durante ese tiempo, seguían compartiendo la oración diaria de la fraternidad.
El lugar elegido fue Alagoinhas, en Bahia, dentro de una nueva diócesis cuyo primer obispo era un benedictino belga. La diócesis puso a disposición de los hermanos un espacio adecuado para la hospitalidad a las afueras de la cuidad. La fraternidad pudo participar activamente en la transformación de la zona, a la vez que respondía a peticiones de retiros, encuentros y servicio pastoral en la diócesis. Gracias a los medios modernos de comunicación, se desarrollaron numerosas formas de cooperación—tanto en Brasil como en todo el conjunto de América del Sur.