La Comunidad

La Comunidad Taizé está formada por ochenta hermanos aproximadamente, procedentes de diferentes confesiones eclesiales (católica, anglicana, protestante) y de casi treinta países. Por su propia existencia, es una «parábola de la comunidad», un signo tangible de reconciliación entre cristianos divididos y pueblos separados.

A lo largo del año, la comunidad acoge a decenas de miles de jóvenes de Europa y de otros continentes. Vienen para encuentros de una semana, durante los cuales experimentan oración y vida común, con tiempo para la reflexión bíblica y puesta en común, en un entorno donde pueden hacerse preguntas sobre su vidas y su futuro.

La mayoría de los hermanos vive en el pueblo de Taizé, en la región de Borgoña, Francia. Otros hermanos que han sido enviados en misión comparten su vida diaria con aquellos que los rodean en proyectos en Asia, África, América Latina y en un barrio a las afueras de París. Estas pequeñas fraternidades de unos pocos hermanos son una presencia simple en esas comunidades y en las iglesias locales y, por su propia naturaleza, son temporales.

Historia

1940

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Roger Schutz Marsauche, de 25 años, hijo de un pastor reformado, abandona Suiza para ayudar a las personas que atraviesan dificultades en Francia. En Taizé, cerca de la línea de demarcación que divide el país en dos, acoge a refugiados que huyen de la guerra, en particular judíos. Al mismo tiempo madura el proyecto de crear una comunidad, que surgió en él durante un largo período de tuberculosis pulmonar.

2024

Una fraternidad de hermanos durante seis semanas en Ucrania. Encuentro europeo de jóvenes en Tallin, Estonia.

Leer más

Ser hermano

Las fraternidades

Los hermanos de Taizé están presentes durante un tiempo en pequeñas comunidades llamadas fraternidades en otras partes del mundo: Asia, África, América Latina y un barrio a las afueras de París.

Estas fraternidades no buscan crear instituciones grandes, sino estar presentes de manera sencilla en la sociedad. Los hermanos llevan una vida de oración y de servicio, participando en la vida de las comunidades locales. En muchos casos trabajan en barrios desfavorecidos, colaboran en proyectos sociales o acompañan a jóvenes en situaciones vulnerables, siempre buscando promover la paz, la justicia y la comunión.

Servidor de comunión

El prior

  

«Situado en el corazón de la comunidad, el siervo de la comunión busca hacer que sus hermanos se hagan conscientes vivir en una parábola de comunión de manera conjunta.  Junto con sus hermanos, busca entender la voluntad del amor de Dios. El discernimiento, el espíritu de misericordia y una bondad de corazón inescrutable son dones irremplazables para él.»

Las Fuentes de Taizé

El trabajo de los hermanos

«Nuestra vocación como comunidad nos ha comprometido a vivir exclusivamente de nuestro trabajo, sin aceptar donaciones, ni herencias, ni regalos. Nada, absolutamente nada. La valentía de no tener ningún capital asegurado, sin miedo a la posible pobreza, es una fuente de fuerza incalculable.»

El trabajo de los hermanos