«Nuestra vocación como comunidad nos ha comprometido a vivir exclusivamente de nuestro trabajo, sin aceptar donaciones, ni herencias, ni regalos. Nada, absolutamente nada. La valentía de no tener ningún capital asegurado, sin miedo a la posible pobreza, es una fuente de fuerza incalculable».
La aventura de la cerámica comenzó en el invierno de 1949, cuando se estableció un taller en Taizé enfocado en el moldeo a mano y la producción de esmaltes (sobre todo los elaborados a partir de ceniza vegetal). En seguida se introdujo una mecanización sencilla: el pegado a mano. A medida que ha credido el número de hermanos, han seguido viviendo de este trabajo. Se producen artículos cotidianos: platos, cuencos y tazas.El taller se ha ampliado varias veces a lo largo de los años. Los hornos de leña se remplazaron por hornos de gas y, posteriormente, por hornos de gas programables. También se introdujeron varias máquinas clasificadoras con disitntos niveles de eficiencia. Además de la cerámica, los talleres también son lugares donde los nuevos hermanos pueden ser partícipes de la vida común.
La idea de organizar un taller de esmaltes en cobre en Taizé tiene al menos dos orígenes. Uno de nuestros hermanos mayores, dotado para las artes, creaba colgantes usando la técnica del esmaltado en cobre. Pero eran piezas únicas, siempre originales en su forma. Fue el padre de uno de los hermanos de la comunidad, que elaboraba piezas decorativas en esmalte, quien nos animó a crear un taller para producir este tipo de piezas de manera artesanal.Así, dos hermanosse fueron a su casa unos días para recibir formación. Esta formación consistía en aprender a encargar esmaltes y piezas de cobre, a dominar las técnicasde aplicación del esmalte, así como la cocción y el acabadode las piezas horneadas.
Desde sus comienzos, el arte y la creatividad han desempeñado un papel fundamental en la comunidad. Ya sea por su formación antes de entrar en la comunidad o por su trayectoria personal, algunos hermanos han desarrollado una práctica artística personal.Esta práctica toma formas muy diversas, pero en general consiste en obras visuales bidimensionales, pequeñas o medianas, hechas sobre papel, cartón o lienzo. Los hermanos utilizan varias técnicas de pintura y dibujo, y también crean collages con diferentes materiales y obras gráficas.
En la década de 1970, los hermanos buscaron desarrollar un estilo de oración cantada que pudiera llevarse a cabo en los encuentros internacionales de jóvenes en Taizé. Se inspiraron en antiguos cánones como Jubilate Deo de Michael Praetorius. Al principio, hasta los años 90, los cantos los componían Jacques Berthier y Joseph Gelineau, dos reconocidos músicos de la Iglesia, en colaboración con los hermanos de Taizé. Hoy, son los propios hermanos quienes continúan enriqueciendo el repertorio de cantos de Taizé.El trabajo de publicación implica editar las partituras vocales, a veces en varios idiomas, así como editar las partituras correspondientes para solistas y acompañamiento instrumental.
Desde los inicios de la comunidad, algunos hermanos han buscado expresar por escrito la llamada a la que han respondido. El hermano Roger publicó su primer cuaderno en 1941, expresando su visión de la comunidad tal como la veía en ese momento. Desde entonces, los hermanos han seguido publicando los frutos de sus reflexiones. La comunidad tuvo su propia imprenta desde 1958 hasta 2010. Les Presses de Taizé continúa publicando libros escritos por los hermanos, pero ahora la impresión se realiza fuera.Algunos de estos libros se parecen a las introducciones bíblicas que se dan día a día en Taizé: su propósito es ayudar a los lectores, especialmente a los jóvenes, a comprender más profundamente el mensaje de la Biblia y a relacionarlo con sus propias vidas. Otros ofrecen reflexiones teológicas o espirituales relacionadas con la vocación de Taizé o la vida de la oración. A lo largo de los años, los hermanos también han escrito poesía, libros para niños y traducciones de obras espirituales de la tradición monástica antigua. Les Presses de Taizé también publica varios cancioneros, con solos en diferentes idiomas y partituras para diversos instrumentos.
Durante la pandemia de covid-19 y la suspensión de visitas a Taizé,tuvimos que imaginar nuevos productos para los talleres. En aquel momento,varios hermanos disfrutaban de jugar juntos a juegos de mesa, y algunos inclusotenían una amplia experiencia en el tema.De esta manera, el juego Kellia se fue desarrollando poco a poco en 2021 y, más tarde, Koinobia en2023-2024. En ambas ocasiones, buscamos crear un juego de alta calidad conmecánicas bien pensadas, donde los temas estuvieran estrechamente relacionadoscon nuestra vida comunitaria y se respetara la historia que los inspiró.
«Desde tu morada riegas los montes, y la tierra se sacia de tu acción fecunda; haces brotar la hierba para los ganados, y el forraje para los que sirve al hombre». (Salmo 104, 13–14).Como muchos otros, cuando se declaró el confinamiento en marzo de 2020, nuestra comunidad se preguntó:¿cómo podemos vivir de forma más respetuosa con el planeta?¿Podemos viajar de otra manera? ¿Comer de forma más sostenible? ¿Prestar más atención a nuestras compras? ¿Reducir nuestros residuos? También reflexionamos sobre nuestra huella de carbono y la energía fósil queusamos para ganarnos la vida.