Los nuevos hermanos

T. Petelinšek / ©Taizé

La vida comunitaria se aprende viviéndola. En Taizé, se empieza con unos meses de trabajo voluntario durante los encuentros. Cuando llega el momento, se entra a la casa de los hermanos y se recibe la túnica de oración. A partir de ese momento, el nuevo hermano comparte oración, trabajo, comidas, servicios, puestas en común y momentos de descanso con todos los hermanos.

Para familiarizarse con esta dinámica de vida común, los nuevos hermanos y el hermano que dirige el grupo se reúnen regularmente para comer, compartir momentos de reflexión y puestas en común, servicios y salidas. Cada nuevo hermano recibe además acompañamiento individual de la mano de otro hermano.

Durante aproximadamente seis años, los nuevos hermanos se preparan para su compromiso de vida. Primero, trabajan en los talleres de la comunidad. Estudian la Biblia y Teología en la comunidad a la vez que participan en cursos online. También reciben formación de ponentes invitados que acuden regularmente a Taizé. Se anima a cada hermano a profundizar en aquello que encaje con sus capacidades e intereses.

A partir del tercer año, el nuevo hermano puede empezar a desempeñar tareas relacionadas con la acogida. El cuarto año lo vive fuera del pueblo de Taizé, ya sea con otros hermanos de Taizé en una fraternidad, en una comunidad cercana a personas desfavorecidos, o participando en la vida de una iglesia loca. Tras este año fuera, el nuevo hermano regresa a Taizé, donde, si la comunidad y él mismo así lo consideran, seguirá preparándose durante dos años aproximadamente antes de realizar su compromiso de vida, siguiendo las huellas de Cristo.