Julio de 2025
Camina humildemente con tu Dios
«¿Con qué me presentaré al Señor y me inclinaré ante el Dios excelso? ¿Me presentaré con holocaustos, con terneros de un año? ¿Le agradarán al Señor mil bueyes, miríadas de ríos de aceite? ¿Le ofreceré mi primogénito por mi falta, el fruto de mis entrañas por mi pecado?». Hombre, se te ha hecho saber lo que es bueno, | lo que el Señor quiere de ti: tan solo practicar el derecho, amar la bondad, y caminar humildemente con tu Dios. A veces parece que vivimos en un mundo tembloroso en el que cada paso es incierto. El primer capítulo del libro del profeta Miqueas encuentra palabras para describir estas experiencias: parece como si «los valles se abrieran, como la cera ante el fuego, como las aguas que se derraman por un lugar escarpado». En el capítulo sexto del libro de Miqueas, la reacción ante este temblor de los cimientos es, en un principio, una gran actividad, el comprensible intento de encontrar algo que hacer, de sobrellevar la situación. Casi parece agitado, exagerado. Pero luego el texto se calma. La narración se detiene y nos lleva a este espacio de tranquilidad: «Él te ha dicho, oh mortal, lo que es bueno; ¿y qué pide el Señor de ti, sino que hagas justicia, y ames la misericordia, y camines humildemente con tu Dios?».