Para preparar un momento de oración
¿Cómo podemos continuar rezando junto con otros? Esta pregunta surge a menudo después de una semana en Taizé o después de haber participado en un encuentro de Taizé en cualquier parte del mundo.
Los cantos de Taizé son sencillos, pero su utilización en una oración comunitaria requiere una preparación. Para que la oración conserve su carácter meditativo, esta preparación se hace aparte.
Durante la oración es preferible no dirigir el canto, para que las miradas se dirijan hacia la cruz, los iconos o el altar (sin embargo, en una gran asamblea, dirigir con discreción un pequeño coro o algunos instrumentos puede servir de apoyo). En general, el animador del canto se coloca en la primera fila con quienes leen el salmo, la lectura y las intercesiones, no de cara a los participantes sino vuelto como ellos hacia el altar o los iconos. Para encontrar la nota inicial es aconsejable utilizar un diapasón o un instrumento musical. La persona que entona tiene también en cuenta el ritmo, que puede tender a ir más despacio. Cuando el número de participantes sea más importante es necesario utilizar un micrófono, preferiblemente móvil, para entonar y acabar los cantos (se terminan con un «amen» sobre la última nota. El o la que entonce los cantos puede mantener el canto de la asamblea cantando con un micrófono, sin imponer por ello su voz. Para una asamblea más amplia, una buena sonorización es capital; si es preciso, verificar la instalación antes de la oración común, y hacer un ensayo de las voces con todos los que utilizan un micrófono.
Los cantos en diversas lenguas son apropiados sobre todo para las grandes asambleas internacionales. En un grupo parroquial, abierto a todas las generaciones, es mejor elegir los cantos en el idioma local o en latín. Si es posible, dar a cada uno el cuaderno Cantos de Taizé o una hoja con los textos de los cantos. Integrar también un canto del repertorio local.
Instrumentos: la guitarra o un instrumento con teclado sostienen la estructura armónica del canto. Sobre todo sirven para mantener el tono y el ritmo exactos. El guitarrista debe utilizar un estilo clásico. Si no se oye bien, puede utilizar un micrófono. Además de este acompañamiento de base, existen acompañamientos para otros instrumentos.
A continuación, algunos de los elementos más importantes para preparar un tiempo de oración meditativa «sin comienzo ni fin».
Propuesta de desarrollo de la oración
Para entrar en la oración, escoger uno o dos cantos de alabanza.
Salmo
Jesús rezaba estas antiguas oraciones de su pueblo. Desde siempre los cristianos han encontrado en ellos una fuente. Los salmos nos sitúan dentro de la gran comunión de los creyentes. Nuestras alegrías y nuestras tristezas, nuestra confianza en Dios, nuestra sed e incluso nuestras angustias encuentran una expresión en los salmos.
Una o dos personas leen o cantan en solo los versículos de un salmo. Todos responden con un aleluya u otra aclamación cantada después de cada versículo. Si los versículos son cantados, sostenidos eventualmente por un gorgorito (melodía improvisada sobre el acorde final de la aclamación mantenida por la asamblea), éstos deben ser cortos, dos líneas generalmente; los versículos, si son leídos, pueden ser más largos. Se ha hecho una selección de versículos accesibles para cada oración. Si se utiliza otros salmos no se dude en escoger sólo algunos versículos, los más asequibles. No es necesario leer todo el salmo.
Lectura
Leer la Escritura significa acercarse «a la fuente inagotable que dispensa el propio Dios a los hombres sedientos» (Orígenes, siglo III). La escritura es una «carta de Dios a su criatura» que hace «descubrir el corazón de Dios en las palabras de Dios» (Gregorio el Grande, siglo VI).
Para una oración regular se acostumbra a hacer una lectura continua de los libros bíblicos. Para una oración semanal o mensual escoger mejor textos mayores que no necesiten explicaciones. Cada lectura se introduce con «lectura de...» o «del Evangelio según san...». Si hay dos lecturas la primera puede ser escogida del Antiguo Testamento, de las Epístolas, de los Hechos de los Apóstoles o del Apocalipsis; la segunda es siempre la del Evangelio. Entre las dos lecturas se inserta un canto meditativo.
Antes o después de la lectura será bueno escoger un canto que celebre la luz de Cristo. Durante este canto algunos jóvenes o niños se acercan con una vela en la mano para encender una lámpara o velón. Dicho símbolo recuerda que, incluso si la noche se vuelve densa, en la vida personal o en la vida de la humanidad, el amor de Cristo es un fuego que nunca se apaga.
Canto
Silencio
Cuando intentamos expresar la comunión con Dios a través de palabras, la inteligencia encontrarse desprevenida. Pero, en las profundidades de la persona humana, por el Espíritu Santo, Cristo ora más de lo que podemos imaginar.
La voz de Dios no se calla, pero no Dios nunca quiere imponerse, a menudo su voz se oye como en un susurro, en un soplo de silencio. Mantenerse en silencio en su presencia, para acoger su Espíritu, ya es orar.
No buscar un método para obtener un silencio interior a toda costa, provocando en sí mismo como un vacío, sino dejar, en el silencio, que Cristo ore en uno con la confianza de un niño, y un día descubrimos que las profundidades de la persona humana están habitadas.
En una oración común será conveniente tener un solo momento largo de silencio – de cinco a diez minutos – mejor que varios momentos cortos. Si aquellos que participan en la oración no están acostumbrados a un silencio así, será importante anunciarlo al final del canto que lo precede: «Continuaremos ahora la oración permaneciendo un momento en silencio.»
Oración de intercesión u oración de alabanza
Una oración hecha de peticiones o aclamaciones breves, sostenidas por un gorgorito y cadenciadas por una respuesta cantada por todos puede constituir como una «columna de fuego» en el corazón de la oración común. Por medio de las intercesiones nuestra oración se ensancha a las dimensiones de toda la familia humana: confiamos a Dios las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los humanos, de los pobres y de todos aquellos que sufren. Por medio de la oración de alabanza celebramos todo lo que Dios es para nosotros.
Una o dos personas alternativamente expresan las peticiones o las aclamaciones de la oración, la cual estará introducida y marcada por un canto: Kyrie eleison, Gospodi pomilui (Señor, ten compasión); Te alabamos, Señor. Una vez terminadas todas las peticiones o aclamaciones escritas será bueno ofrecer a los participantes la posibilidad de una expresión espontánea para algunas oraciones que surgen de su corazón. Se estará atento a que sean breves y que se dirijan a Dios: no deberán ser transformadas en un diálogo horizontal en el que, creyendo hablar a Dios, se desea en realidad transmitir sus propias ideas a los demás. Se concluye cada una de las oraciones espontáneas con la misma respuesta cantada por todos.
Padrenuestro
Oración de conclusión
Cantos
AAl final la oración puede prolongarse a través del canto. Para apoyar el canto un pequeño grupo permanece con los que desean continuar rezando.
Los demás pueden ser invitados a un momento para compartir en pequeños grupos, en un lugar vecino, por ejemplo sobre un texto bíblico, con la ayuda de los «comentarios bíblicos mensuales».
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