Comentarios bíblicos
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El misterio de la Pascua
Juan 12, 20-33Los textos de la Semana Santa y de Pascua son bastante numerosos y abordan este tema de forma más o menos explícita. Para leer y meditar la parábola del grano de trigo, conviene fijarse en su contexto: observar la curiosidad y el interés de la gente, incluso de los no judíos, por lo que Jesús podía ofrecerles como enseñanza. Pero, ¿qué esperaban? Y he aquí que Jesús les cuenta esta parábola sobre la necesidad de morir para dar fruto… En otras palabras: ¡no aferrarse a la propia vida! No es muy atractivo. Escándalo o incomprensión para muchos, incluso para sus discípulos, que le dicen, por medio de Pedro: «¡Que eso no te suceda! » (Mt 16,22). Escándalo, pero también interrogación, incluso cuestionamiento, sí, ¡una gran ocasión de duda para el propio Jesús! ¡Está turbado! ¡Quizás con el deseo de librarse de lo que le espera! Pensemos en esa frase «aparta de mí este cáliz» que pronunciará en Getsemaní (Lucas 22,42).
Pero leamos este pasaje hasta el final: ¿cuál es el camino de la vida? – pues, al fin y al cabo, al final no solo hay un final y un abismo, sino también fruto y vida! Misterio del paso pascual: morir para vivir. Y no separar ambas cosas. En nuestro lenguaje y nuestra lógica quizá pensemos en términos de dualidades y oposiciones, pero ¿lograremos pensar —o más aún: ¡vivir!— el misterio en su conjunto? En San Juan encontramos en múltiples ocasiones una expresión que une estas dos realidades: la gloria. Dios manifiesta en Jesús su gloria, en su vida entregada, en su vida de resucitado.