TAIZÉ

Textos bíblicos comentados

 
Las «meditaciones bíblicas» son propuestas para sostener la búsqueda de Dios en el silencio y la oración. Se trata de dedicar dos o tres horas para leer en silencio los textos bíblicos que se sugieren y que van acompañados de un breve comentario y algunas preguntas. Más tarde, reunidos en pequeños grupos en casa de uno de los participantes, se comparte brevemente lo que cada uno cree haber descubierto, pudiendo eventualmente finalizar el encuentro con un tiempo de oración.
2022

octubre

Mateo 6, 5-6: Orar en secreto
Jesus said: When you pray, do not be like the hypocrites, for they love to pray standing in the synagogues and on the street corners to be seen by others. Truly I tell you, they have received their reward in full. But when you pray, go into your room, close the door and pray to your Father, who is unseen. Then your Father, who sees what is done in secret, will reward you. (Matthew 6:5-6)

Las enseñanzas de Jesús sobre la oración a menudo son sorprendentemente directas. Encontramos tal enseñanza en el Sermón de la Montaña, al comienzo del capítulo seis del Evangelio de Mateo. “Cuando oréis, no seáis como los hipócritas”, comienza. En tiempos de Jesús, esa palabra, hypocritēs en griego, se refería en primer lugar a los actores. Cuando se empleaba en otros contextos, tomaba un significado cercano al que lo asociamos hoy. Significaba, básicamente, alguien que finge. Al hipócrita le encanta estar de pie y orar, continúa Jesús, ya sea en las sinagogas o en las esquinas de las calles, para que los demás puedan verlo. En otras palabras, su oración, si aún puede llamarse así, no está dirigida a Dios sino a los que están mirando.

Pero, podemos preguntar, ¿a qué apunta Jesús? ¿De quién habla y por qué? Dada la referencia a las sinagogas, los comentaristas cristianos a veces han tomado las palabras de Jesús como una condenación de la oración judía. Tal lectura, sin embargo, parece insostenible. Por un lado, mucha literatura religiosa del primer siglo muestra que la autenticidad en la oración era algo buscado y valorado por muchos creyentes judíos. En segundo lugar, Jesús rezaba, como nos dicen los mismos Evangelios, en las sinagogas y en el Templo. Él conocía las oraciones de su pueblo y oraba con ellas. Las palabras de Jesús se entiendan probablemente mejor como una forma de hipérbole. La hipérbole es una forma de hablar en la que uno exagera deliberadamente, a menudo con un cierto grado de ligereza o humor. Era común en las primeras enseñanzas rabínicas y se puede encontrar en gran parte de la Biblia. El punto que se está tratando de mostrar puede ser importante y serio, pero, para ser captado, las palabras utilizadas no deben tomarse de manera estrictamente literal. Otros dos pasajes en el mismo capítulo, en los que Jesús nuevamente habla de “hipócritas” – en el primero, dando limosna tocando una trompeta frente a ellos (6,2) y en el segundo, ayunando y distorsionando sus rostros para que los demás noten están ayunando (6,16) – son de un estilo similar. ¿Quién querría actuar tan ridículamente? Nadie. Por supuesto que no, y ese es el punto. No os dejéis atrapar por las apariencias, parece decir Jesús. No te olvides de lo que realmente estás haciendo.

Cuando oramos, a menudo experimentamos demasiado rápido lo fácil que es olvidar lo que estamos haciendo. Aparecen distracciones. Nos encontramos pensando en un evento o encuentro reciente, o bien en lo que otros están haciendo o pensando. Podemos estar en un lugar de oración físicamente, pero mentalmente estamos a kilómetros de distancia, nuestros corazones y mentes no están ocupados con Dios sino con otros asuntos. La tentación de continuar y fingir o simplemente abandonar no está a menudo lejos.

Así que cuando ores, dice Jesús, entra en tu habitación y cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará. En ese momento, las casas consistían típicamente en una sola sala de estar y luego un segundo espacio, una habitación, donde se guardaban las provisiones. Jesús probablemente se está refiriendo aquí a esta sala de almacenamiento, de fácil acceso para todos en la casa. Ve a un lugar donde los demás no te vean y donde tú no los veas. Dios está presente en todas partes. Dios está presente en los lugares de oración y siempre que oramos juntos. Pero para ser lo suficientemente libres para orar, necesitamos pasar, por así decirlo, de estar bajo la mirada de los demás a estar bajo la mirada de Dios. Es una transición real, y el desafío diario de la oración. Allí, donde está presente aquel a quien Jesús llama “Padre nuestro”, nos encontramos con una mirada diferente. Si los hipócritas, como dice Jesús, ya han recibido su recompensa, aquellos que se atreven a orar “en secreto” se abren a otro tipo de recompensa, a saber, la que Dios da y realiza en sus vidas.

- ¿Qué me sugiere el uso que Jesús hace de la palabra «hipócrita»? ¿Me ayuda a identificar algunos desafíos con los que me enfrento al orar?

- ¿Qué lugares nos ayudan a orar? ¿Qué piensas sobre la habitación de la que habla Jesús? ¿Se trata de un lugar en concreto o podría ser cualquier lugar?



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Última actualización: 1ro de octubre de 2022